¿Quiere recibir Revista Médica en su correo de forma gratuita?
10/05/2015 n236
Alonso pierde un poco de halo 
El Celador

Cuando llegan nuevos compañeros al trabajo siempre reciben una dosis de confianza. Pero es en forma de tregua y, al fin y al cabo, depende de ellos, o de sus circunstancias, que esa sensación se prolongue, o no, durante el tiempo se queden en el negociado. A veces, lo reconozco, me da lástima. Han pasado grandes profesionales que se marcharon con más pena que gloria, cuando se merecían lo contrario. Esto viene a que leyendo el periódico he visto que Alfonso Alonso ha perdido nota en el examen que hace periódicamente el CIS, y luego en la tele no ha salido con la sonrisa que acostumbra: ha pasado de ser el tercer ministro más valorado al sexto. 
Es decir, que el hombre ha perdido cierto halo, y aunque frente a la etapa de Mato sigue remontando puestos para su ministerio y para satisfacción de Rajoy, Alonso se pone lejos de la primera de la clase, la ‘vice’ Soraya Sáenz de Santamaría. Imagino que a él no le importará todavía mucho, porque solo ha tenido dos ‘notas’ y queda tiempo para el examen final. Pero a ver, que se le ve confiado con el puesto y con ganas. Y otra cosa no, pero hacer cambios, ha hecho, y eso que lleva, como quien dice, cuatro días. 
Será el sillón de Sanidad, que desgasta, porque en definitiva toca a todos. También pasa que la ‘vice’, por ejemplo, no tiene un ministerio que puedas saber con exactitud qué es de lo que se ocupa, aunque sabes que es una mujer que se ocupa de todo (incluso de sanidad, cuando la cosa lo requiere, que todavía recuerdo cuando se puso al frente del comité del ébola). Luego está que los inquilinos del departamento del Paseo del Prado no han estado precisamente en lo más alto: Leire Pajín, Bernat Soria, Celia Villalobos y Ana Mato eran abonados a la parte baja de la tabla.
En definitiva, que si algún día de estos viene por el curro, le diré a Alonso que bajar tres escalones en el CIS no es nada del otro mundo. Que la gente habla de él, y no precisamente como del de Educación. Quizá todo esto se resuma a una mera cuestión de apellidos. Alonso suena mejor que Wert, que siempre que lo digo me parece que no es un apellido español.