El nuevo edificio estará dotado con los mejores medios y estructuras para abordar el tratamiento y la investigación de este tipo de enfermedades. Además, se espera que el nuevo instituto garantice una asistencia sanitaria de calidad a todos los pacientes afectados por enfermedades respiratorias de origen laboral y medioambiental, y que potencie la docencia e investigación en este ámbito, ya que formará parte del Campus de Ciencias de la Salud. Para realizar todas estas mejoras, el Ministerio de Sanidad y Consumo se compromete a financiar el proyecto con 72 millones de euros, que se irán aportando de forma paulatina entre los años 2006 y 2009.
Pero el Instituto Nacional de Silicosis no es nuevo. Desde su origen, mediante orden ministerial de 25 de abril de 1974, era ya un centro especial, tanto por las prestaciones especializadas que oferta como por ser sus competencias de ámbito nacional. Su director, Juan José González Agúndez, explica que nació con una misión principal, “centrada en la prevención técnico-médica, la docencia, la investigación y el asesoramiento sobre la silicosis y demás neumoconiosis, así como otras actividades relacionadas con la salud de los mineros, trabajando en cooperación con otros organismos y entidades de ámbito nacional y de la Unión Europea en el terreno de la salud ocupacional, la minería e industrias afines”.
Tras la entrada en vigor en 1995 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, su ámbito de actuación se amplía a otras enfermedades respiratorias de origen laboral distintas a las neumoconiosis, aunque “hoy por hoy, aún, la enfermedad que con más frecuencia vemos en el INS sigue siendo la neumoconiosis, especialmente la silicosis”, afirma el responsable. Este año pasado, en concreto, el INS informó de 224 nuevos casos de silicosis, procedentes la mayoría de la minería del carbón, seguidos por los trabajadores de canteras de granito y pizarra.
Otras patologías frecuentes que se tratan en el centro son las ligadas a la exposición a asbesto (existe un programa especial de vigilancia), como asbestosis, mesotelioma pleural, cáncer de pulmón y asma ocupacional, enfermedad esta última que, según González, “en los países desarrollados está desplazando del primer puesto de la lista de enfermedades respiratorias de origen ocupacional a la silicosis, por lo que se espera que ocupe en el futuro una gran parte de nuestra actividad asistencial”.
Estructura de funcionamiento
El funcionamiento del centro se estructura en torno a dos departamentos principales: el Servicio de Neumología Ocupacional y el Departamento de Prevención Técnica. Además, cuenta con otros servicios específicos de apoyo, como el de Diagnóstico por Imagen y el de Fisiología Respiratoria, además de Unidades de Cardiología, Neumología, Anatomía Patológica y Alergias, entre otros.
El Servicio de Neumología Ocupacional se encarga de realizar, entre otras tareas, los reconocimientos médico-laborales en régimen ambulatorio, los informes de valoración oficial de neumoconiosis, los estudios epidemiológicos sobre factores de riesgo de enfermedades respiratorias ocupacionales, así como de poner en marcha la actividad docente-investigadora en epidemiología clínica, enfermería de empresa y enfermedades neumológicas por exposición ocupacional.
Por su parte, en el Departamento de Prevención Técnica se encargan de analizar y prevenir los factores que pueden provocar enfermedades en el entorno laboral, como el polvo contaminante medioambiental, el ruido, las vibraciones y los gases que se producen en las industrias extractivas.
Acreditación para formar MIR
en Medicina del Trabajo
Desde el pasado 23 de noviembre, el INS está acreditado como Unidad de Referencia Docente en enfermedades del aparato respiratorio de origen laboral, para incorporarse como dispositivo de la Unidad Docente de Medicina del Trabajo del Principado de Asturias. El instituto podrá así formar especialistas MIR en la especialidad de Medicina del Trabajo, y su participación será doble, como parte del Hospital Universitario Central de Asturias y como Unidad de Referencia Nacional.
MMP