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21/02/2016 n277
Nuria Fernández / Imagen: Cristina Cebrián y Miguel Fdez. de Vega.
Vocación de cuidado y adaptación a los nuevos tiempos se aúnan en la figura de Pedro Soriano, creador de la iniciativa de empoderamiento sanitario #FFpaciente. Bloguero y tuitero empedernido, este ‘enfermero 2.0’ nacido en Elche ofrece a Revista Médica el lado más personal de un profesional que, casi cuatro años después de hacer las maletas en busca del ‘sueño británico’, vuelve a España en busca de hueco dentro de un sistema en el que sí ha encontrado el compañerismo que ha echado en falta en su aventura extranjera.
Acaba de aterrizar después de su periplo por Reino Unido. ¿Cómo ha ido la experiencia?
Ha sido muy dura. Por un lado resulta gratificante porque aprendes muchísimo, pero sí que es cierto que la manera en que los enfermeros nos vamos a Inglaterra no es la que se refleja aquí. No es que engañen, pero muchas veces no nos damos cuenta de dónde vamos a vivir, cuál es el nivel de vida o cómo es la Enfermería en Inglaterra.

¿Hay buena percepción de la marca España?
La hay  a nivel profesional, pero mala por el idioma. Nunca se ha exigido tener un determinado nivel de inglés al salir de la carrera, sobre todo hace algunos años. Por eso, hay gente que se ha ido sin base de conocimiento idiomático, pero aun así te contratan. Allí son conscientes de que salimos muy bien preparados, y saben que el inglés lo vas a coger.  Aún así, sí que es cierto que yo me he encontrado en situaciones en que no estaba cien por cien seguro de lo que me estaba diciendo el médico.

La figura de su abuela marcó una infancia que recuerda como "muy feliz"


¿Por qué se fue?
Porque pensaba que era la tierra prometida. Creía  que iba a desarrollarme profesionalmente en una especialidad y que me la podría traer a España. Además, a nivel de investigación, que es algo que me gusta mucho, eran pioneros. Pensé que se cobraba mucho más que aquí, me iba a desarrollar mejor y que el inglés era muy fácil. Cuando llegué, sin embargo, esos tres pilares que me habían motivado a tomar la decisión se derrumbaron: no trabajé nada más llegar, sino que pasé cinco meses fregando platos y de camarero. Luego empecé como auxiliar en un geriátrico y, por fin, acabe en Urgencias del hospital de referencia de Oxford.

¿Qué especialidad quería?
Enfermería comunitaria, pero me he quedado a las puertas

Ahora vuelve y se encuentra toda la profesión enfermera en plena revuelta con el real decreto de prescripción. ¿Usted qué piensa?
Es todo un revuelo, sí.  Se trata de un tema muy importante, y un asunto que en otros países ya está totalmente desarrollado. En Inglaterra, por ejemplo, ya existe la figura de la enfermera que prescribe, con una consulta similar a la del médico de familia y que prácticamente hace lo mismo, dentro de su regulación.

En ningún momento nosotros, como profesión, queremos quitarle su papel al médico. Para nada, es totalmente lo contrario. Lo que pretendemos es establecer sinergias, ayudarles a bajar las listas de espera, colaborar para que ellos no tengan consultas que podemos  realizar nosotros y así poder focalizarse en nuevos pacientes y diagnósticos. Bajo mi punto de vista, lo que se consigue es dotar al sistema de más cobertura y mejor atención al ciudadano. 

¿Se vive igual la Enfermería en España que en Reino Unido?
No, para nada. Tal y como yo lo veo, en Reino Unido el compañerismo dentro del equipo enfermero es menor. No digo que no exista, pero es diferente. Si por algo se caracteriza la profesión enfermera es por abarcar muchos campos: un día puedes estar en un servicio, y al siguiente en otro totalmente diferente. Obviamente, el profesional no puede saberlo todo,  y por eso es importante que dentro del equipo nos sirvamos los unos a los otros para aprender. Eso, que en España es lo normal, no sucede en Inglaterra. Creo que no viven la profesión de la misma manera. Van a trabajar porque no les queda otra, y ya está.

¿Qué le llevó a ser enfermero?
(Se ruboriza) Puf...Yo siempre he creído que la culpa la ha tenido mi abuela. He vivido con ella hasta los 17 años porque mis padres trabajaban de siete a nueve de la noche. Ella era la que me llevaba al colegio y convivíamos de lunes a viernes. Creo que la abuela es la figura central de cualquier familia grande. Compartir tanto tiempo con ella me ha dotado de la curiosidad y esa manera de ver las cosas desde el cuidado. Ella ha sido la culpable, porque en realidad nadie de mi familia se dedica a nada de esto.

¿Cómo se tomaron que quisiera ser enfermero?
La verdad que muy bien. Mi abuela siempre me dijo que era la decisión acertada. Mi madre, en cambio, en un inicio se llevó las manos a la cabeza. Fue la única que me planteó algunas dudas, porque de pequeño siempre lloraba con la sangre o cuando me ponía malo me daba miedo ir al médico.

El ‘pringaillo’ de la clase Si algo recuerda Soriano de su infancia, además de las largas tardes con su abuela viendo alguna que otra telenovela, es de haber sido “el ‘pringaillo’ de la clase”. Al echar la vista atrás, a la mente del impulsor de #FFPaciente viene “el típico estudiante que echaba muchas horas de trabajo, pero luego no obtenía grandes resultados”. Lo dice sin ningún tipo de mal sabor de boca ni reproches. Y por si había quedado alguna duda al respecto, recalca que tuvo una infancia “muy feliz” cargada de buenos recuerdos.

¿Y ahora qué le toca hacer?
En mi agenda está la tarea de intentar encontrar trabajo como enfermero, y espero conseguirlo pronto. Me gusta la parte de investigación y docencia, ahí están mis prioridades. No sé si me llegaré a dedicar a ello en algún momento, pero son dos temas que quiero desarrollar.

De no haber sido enfermero, ¿a qué se habría dedicado?
No me veo de otra cosa. Estoy enamorado,  soy el ‘friki’ de la Enfermería. Amigos míos me dicen que soy muy pesado por compartir tanto material en redes, pero es lo que me gusta. No lo puedo evitar: me gusta la Enfermería, lo que hacemos y  ver que seguimos desarrollándonos.

Su paso profesional por Londres ha dejado en Soriano un sabor agridulce


Es muy conocido por su faceta como bloguero y por ser el creador de la iniciativa #FFPaciente en las redes sociales. ¿Me podría dar una definición de qué es este proyecto en 140 caracteres?
Lugar de encuentro de pacientes y profesionales para compartir experiencias personales, vivencias e información con evidencia científica.

¿Son los profesionales sanitarios españoles muy tuiteros?
No. La sensación que tengo es que estamos ‘los de siempre’. Es verdad que puedes encontrar redes de enfermeros o ver perfiles de Enfermería, lo cual es todo un paso. Pero todavía falta mucho.

Necesitamos que el sistema se actualice. A los hospitales españoles les falta disponer de redes sociales que les sirvan para comunicarse con los pacientes y ofrecer una imagen. Por ejemplo, un comienzo sería que en las universidades se dieran clases centradas en las redes sociales enfocadas al paciente o a la profesión.
¿Para cuándo una asignatura así?
No lo sé, pero se debería impartir. Puede que no en forma de asignatura anual, pero sí debería estar dentro del plan de estudios. Se podría llamar ‘Redes sociales enfocadas a la Enfermería’, por ejemplo. Está claro que a las generaciones más mayores no vamos a llegar tan fácilmente. Pero a las siguientes, sí.  Se podría empezar con una optativa.

Las nuevas comunicaciones son un aliado, pero también pueden convertirse en un arma de doble filo. Una muestra de ello es el llamado ‘Dr. Google’. ¿Qué hacemos con eso?
Precisamente por eso creo que es importante que se incorpore una asignatura. Si los profesionales sanitarios están más en redes, seguramente se conseguiría que los pacientes no vayan directamente a Google. Si en un centro de salud yo, como enfermero, le doy al paciente una serie de webs fiables para que consulte, le estoy ayudando a empoderarse.

El regalo del NHS Dos semanas antes de volver a España, Soriano recibió un premio muy especial. Concretamente, se trata de un galardón por desarrollar un proyecto centrado en la racionalización en el uso de apósitos. Una de las cosas que más llamó la atención del ilicitano a su llegada al Reino Unido fue la falta de control existente respecto al material que su utiliza a la hora de acudir a los domicilios, y en ese aspecto centró su trabajo. Ahora, recuerda dicho reconocimiento “con mucho cariño” por ser el primer enfermero en recibirlo, pero especialmente debido a que fueron sus compañeros quienes le presentaron a la convocatoria.

Es enfermero, bloguero, tuitero y quiere también dedicarse a la investigación. Pero, ¿cuáles son sus aficiones?¿Cocina o hace deporte, por ejemplo?
Tengo un problema con la cocina. No sé cocinar. Solo sé hacer tortilla de patata, se la preparaba allí a mis compañeros. Sin duda, es una de mis tareas pendientes de este año.  Y el  ejercicio es una cuesta arriba. Me parece aburridísimo. No el ejercicio en sí, sino ir a un gimnasio. Tener una rutina por algo que no te gusta me parece tan complicado… Pero los marco como propósitos de 2016.