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17/01/2016 n272
José A. Puglisi
Latinoamérica es mucho más que clima tropical y ritmos musicales mestizos. Entre paradisiacos paisajes, los jóvenes dedican incontables horas de estudio a convertirse en profesionales sanitarios capaces. Lo hacen con una importante carencia de recursos y herramientas tecnológicas, persiguiendo un único objetivo: cuidar a sus pacientes en las condiciones más difíciles. La capacidad de adaptación es una de sus mejores tarjetas de presentación a la hora de optar a una plaza dentro del Sistema Nacional de Salud (SNS), donde trabajan en completa sintonía con el modelo sanitario de España.

“En Latinoamérica nos acostumbramos a hacer mucho con poco, por lo que se desarrolla una resolución rápida de las problemáticas”, apunta a Revista Médica un adjunto del Hospital Costa de la Luz (Huelva) cuya identidad ha pedido preservar. “Trabajar en sistemas con más recursos nos permite potenciar nuestras capacidades y ofrecer lo mejor para todos los pacientes y sus familiares. Esta es una habilidad que se agradece mucho tanto por parte del hospital como de quienes confían sus vidas a nuestras manos y conocimientos”, añade.

Aunque asegura que la adaptación ha sido “muy sencilla” y que durante ese periodo ha contado “con el apoyo de todos los profesionales con quienes trabajo” en todo momento, también recuerda que la traba más grande ha sido la ocasionada por la homologación de su título. “Los trámites burocráticos vinculados a la documentación que se exige ralentizan la incorporación al SNS, siendo la parte más difícil de asumir en el proceso de adaptación”. No obstante, puntualiza que, una vez resueltos los trámites de equivalencia, “he pasado a ser uno más dentro de la sanidad española”.

El facultativo, proveniente de Colombia, indica que nunca ha sentido un trato discriminatorio o de desconfianza por parte compañeros o pacientes, considerando que “una vez tenemos puesta la bata, todos cumplimos con un rol determinado que, como un reloj, se sincroniza para ofrecer lo mejor”. Por eso insiste en que no encuentra diferencia alguna en el momento de prescindir de un médico, rompiendo de este modo con el mito sobre la expulsión de los sanitarios extranjeros para dar prioridad laboral a quienes tienen la nacionalidad española. En este sentido, recalca que “la crisis nos ha ido afectando a todos por igual, indiferentemente del origen”.

Años de recortes
A pesar de que las dificultades económicas han perjudicado al colectivo sanitario por completo, hay hechos que han afectado directamente a los médicos latinoamericanos. Con los primeros efectos de la contracción financiera, por ejemplo, el SNS eliminó a las profesiones sanitarias del catálogo de ocupaciones de difícil cobertura que realiza el Servicio Público de Empleo Estatal, cerrando las puertas a profesionales extranjeros desde el cuarto trimestre de 2012.

Al ser excluidos del listado, los sanitarios foráneos no cuentan con una calificación que ofrece la posibilidad de tramitar una autorización inicial de residencia temporal y trabajo por cuenta ajena dirigida al extranjero.

Número de afiliados extranjeros a la Seguridad Social en el sector de las actividades sanitarias. Noviembre 2015

A pesar de que la decisión coincidió con los años más difíciles de la crisis, aún permanece vigente, quizá por los propios datos de desempleo que afectan a los profesionales sanitarios en España.

Es importante destacar que, entre septiembre y noviembre del anterior año, 2.016 sanitarios no españoles perdieron su puesto de trabajo, tras tres meses consecutivos de aumento del paro en este grupo. Hasta noviembre, los más afectados han sido los profesionales extracomunitarios, grupo conformado en su mayoría por los latinoamericanos.

En solo 30 días, se ha pasado de contar con 28.431 profesionales a hacerlo con 28.298, un total de 133 menos o, lo que es igual, una caída del 0,46 por ciento. Al contrario, los sanitarios de origen comunitario solo han pasado de 16.148 en octubre a 16.139 en noviembre, nueve menos. La difícil situación laboral de los sanitarios latinoamericanos les obliga a realizar un sobreesfuerzo que les permita continuar dentro del sistema sanitario español y evitar engrosar las listas del paro en España.

Los médicos jóvenes
miran a Latinoamérica


El Consejo Estatal de Estudiantes de
Medicina (CEEM) ha establecido
como uno de los objetivos de su
nueva legislatura el aproximamiento
a las representaciones estudiantiles de
Medicina en Latinoamérica, tendiendo
puentes en común que les ayuden a
defender, en el ámbito internacional,
posturas comunes. Asimismo, será una
oportunidad para dar paso a un canal fluido
de intercambio de información, experiencia y
conocimientos que sea beneficioso para ambas
partes, con la meta de garantizar una formación
global y moderna de los futuros profesionales
sanitarios a ambos lados del Atlántico. Sin embargo,
no son los únicos, ya que la Federación Española de
Estudiantes de Medicina para la Cooperación Internacional
(Ifmsa-Spain) también destaca a Latinoamérica como uno de
sus aliados estratégicos en el momento de tomar posturas
comunes sobre el futuro de la Medicina.
Contra la discriminación
Para David Fernández Morales, presidente de la Federación Española de Estudiantes de Medicina para la Cooperación Internacional (Ifmsa-Spain), resulta imposible que haya diferencias dentro del SNS según el origen de los profesionales. “Solo conozco algunos casos donde pacientes sienten alguna leve duda o temor al ser tratado por médicos de otras nacionalidades,

David Fernández, presidente de la Federación Española de Estudiantes de Medicina para la Cooperación Interncional

pero desde mi punto de vista personal les puedo garantizar que me sentiría igual de tranquilo de ser atendido por un médico español o latinoamericano”.

Las dudas se dispersan aún más cuando Fernández recalca que “los conocimientos adquiridos son los mismos y, por eso, el Gobierno de España les facilita la oportunidad de homologar sus títulos a quienes están interesados en trabajar en el país, siendo una garantía de que cumplen con el nivel establecido y que aportarán el mejor servicio para los pacientes de cada comunidad autónoma”. En este sentido apunta que, más allá del conocimiento, las barreras más altas son las culturales.

“Cuando un extranjero llega a un hospital español observa que las cosas se realizan de una forma diferente a la de su país de origen, lo que puede llevar a un choque inicial que, sin embargo, se solventa en un breve plazo de tiempo. En el caso de los latinoamericanos, este problema es muy poco común, ya que compartimos un idioma y cultura igual, haciendo muy fácil su integración al sistema”, aclara el presidente.

Las ‘batas latinas’ en la historia

Algunos latinoamericanos han alcanzado la fama a través de la Medicina. El venezolano BarujBenacerraf fue ganador del premio Nobel de Medicina (junto a Jean Dausset y George D. Snell) por el descubrimiento del “complejo mayor de histocompatibilidad”, una familia de moléculas superficiales de la célula que median la interacción de los glóbulos blancos con otras células del cuerpo. Asimismo, el mexicano Luis Miramontes revolucionó el sector al convertirse en uno de los creadores de la noretisterona (compuesto activo base del primer anticonceptivo oral), sintetizada en el laboratorio mientras Miramontes, de 26 años de edad, estudiaba en 1951.

No se puede pasar por alto al brasilero Manuel de Abreu, quien es el creador de la "abreugrafía", una radiografía rápida de los pulmones que permitía determinar si un paciente sufría de tuberculosis, así como tampoco a los premio Nobel de argentina: Bernardo Houssay (por sus experimentos en relación con el papel de las glándulas pituitarias en la producción de azúcar); Luis Leloir (por sus experimentos sobre el papel de los nucleótidos azúcares en el metabolismo celular de los hidratos de carbono, que ayudó a combatir la galactosemia) y César Milstein (por el desarrollo de anticuerpos monoclonales).
Pequeñas diferencias
A veces, lo aparentemente insignificante termina convirtiéndose en lo que marca las diferencias más importantes. Ese fue el caso de Dalifer, médico venezolana con casi tres años de experiencia en España. Una de las diferencias que más notó tuvo que ver con la hora a la que ponía el despertador. “Aquí se empieza, pero también se termina, más tarde”, explica antes de pasar a otro aspecto, el del cambio de guardias, del que destaca que en España “es más flexible”, favoreciendo de este modo la conciliación de la vida profesional y personal.

“La acogida es muy buena”, asegura esta reumatóloga que desarrolla su labor en el Hospital Clínico San Carlos, que descarta cualquier tipo de trato diferencial. “De hecho, en Madrid apenas se nota porque muchos venimos de otro lugar. Da igual que sea de Caracas o de Sevilla: todos somos nuevos”. En su caso, la única barrera que encontró fue la lingüística, que se ponía especialmente de manifiesto en el caso de los pacientes más mayores. “Utilizaba expresiones que algunos no entendían, y eso dificultaba la comunicación”,

Pablo Mejía preside la Asociación de Médicos Especialistas Extracomunitarios (Asomex)

recuerda mientras recalca que se trata solo de un contratiempo que subsanó en cuatro meses y que en ningún caso está relacionado con el racismo: “El paciente es consciente de lo que representa el médico y, salvo mínimas excepciones, es tremendamente respetuoso”.

Salvados los pequeños escollos propios del comienzo de cualquier nueva etapa y completado el periodo de integración, las diferencias entre la sanidad española y, en este caso, la venezolana, favorecen al facultativo. “En Venezuela la jerarquía es más militar, mientras que en España al menos no se manifiesta tanto”, afirma Dalifer, que alaba la mayor “participación” que el sistema sanitario español, del que le sorprendió la potencia del ámbito público, ofrece a los profesionales.

La Medicina no entiende de fronteras. Más aún gracias a la globalización, que ha facilitado el conocimiento casi en tiempo real de los últimos avances de la ciencia en cualquier punto del mundo. La visión internacional de la profesión sanitaria ha derrumbado los prejuicios y cada vez es más común encontrar médicos que provienen de diversos orígenes. Profesionales que se adaptan, sin inconvenientes, a los requerimientos y necesidades del Sistema Nacional de Salud. Los médicos latinoamericanos no solo forman parte de esta tendencia, sino que la lideran ampliamente. Demostrada su capacidad para trabajar en España, se suman a la lista de sanitarios dispuestos a salvar vidas a cualquier hora del día.