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17/01/2016 n272
David García
La política española se enfrenta desde el pasado 20 de diciembre a una situación inédita en la historia de la democracia: la incertidumbre por conocer quién será el próximo presidente del Gobierno. La fuerte irrupción de nuevas fuerzas políticas ha hecho saltar por los aires el dominio absoluto de PP y PSOE. Muerto el bipartidismo, la mayorías absolutas han desaparecido dejando paso al tiempo de los pactos. Sin embargo, y como dice la canción de Queen, “el espectáculo debe continuar”, también en el ámbito sanitario. De ello se encarga el Gobierno en funciones, que a la espera de que se concrete el próximo Ejecutivo se mantiene al pie del cañón sin saber a ciencia cierta hasta cuándo. Revista Médica indaga en el trabajo que se lleva a cabo en estas circunstancias excepcionales dentro del departamento que, hasta la llegada de un nuevo inquilino, aún lidera Alfonso Alonso.

A la hora de pensar en un ministerio, en este caso el de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en funciones, la primera pregunta que surge tiene que ver con el alcance de su capacidad de decisión. En este sentido, el actual secretario general de Sanidad, Javier Castrodeza, establece el límite en lo marcado por el “sentido común”.
Javier Castrodeza, secretario general de Sanidad
En declaraciones a Revista Médica, Castrodeza recuerda que las atribuciones de un gobierno interino están recogidas en una ley de 1997 en la que se determina que cada departamento podrá seguir desarrollando su actividad ordinaria, y que corresponderá a los titulares del mismo hacer la interpretación de ese concepto.

En el caso del equipo que compone el actual ministerio, el criterio marcado pasa por limitar la actividad a la iniciativa legislativa que requiera sanción (del Rey en el Boletín Oficial del Estado, por ejemplo). La única excepción a este ‘modus operandi’ se produciría en caso de aparecer un problema considerado urgente, como pueda ser un peligro para la salud pública, que obligue a legislar. No es el caso, al menos de momento en esta ocasión, y por tanto Sanidad (al igual que el resto de ministerios) mantiene en suspenso esta actividad.

Al tiempo, siguen en marcha el resto de actividades ordinarias del departamento como las estrategias y convenios en vigor, como también lo hacen los acuerdos y pagos que debe cumplir Sanidad, al ser considerados todos ellos como parte de su quehacer habitual. Es más, a diferencia de procesos anteriores, el desarrollo de esta actividad ordinaria ofrece mayores garantías puesto que se llevan a cabo con los Presupuestos Generales del Estado aprobados, una circunstancia que desde el Ministerio de Sanidad valoran muy positivamente.

Sacar adelante las cuentas del Estado, a pesar de haber sido una acción muy criticada en su momento porque se realizó justo antes de las elecciones, ha demostrado, a juicio de Javier Castrodeza, ser un acierto de cara a la actividad de los ministerios en funciones. De no haber sido así, explica a Revista Médica, el departamento tendría que haber funcionado a través de los últimos presupuestos y con ‘extensiones’ de éstos, lo cual habría complicado el desarrollo de su actividad y eliminado el incremento del 3,6 por ciento que finalmente se ha producido.

Dentro de las labores que mantiene el Ministerio en funciones destacan las relaciones con las comunidades autónomas, dejando al margen, tal y como ha confirmado el propio Alfonso Alonso esta misma semana, la posibilidad de convocar un Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud por no ser algo que se considere ordinario. Así las cosas, la comunicación con los diferentes gobiernos autonómicos continúa como si el Ministerio no estuviera en funciones y se siguen desarrollando, según reconoce Javier Castrodeza, todos los encuentros de carácter técnico o en el marco de las estrategias vigentes.


Negativa a un Interterritorial
‘en funciones’

Periódicamente, la primera plana de la política sanitaria española se da cita en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), que reúne a una representación de Sanidad encabezada por su titular con los consejeros de cada autonomía. En este sentido, el ministerio ya ha informado de que no contempla la posibilidad de celebrar un Interterritorial a pesar de que hasta seis comunidades autónomas lo han solicitado a cuenta del real decreto de prescripción enfermera. A la hora de justificar esta decisión se apoya en el hecho de no tratarse de una actividad ordinaria, bien deja la puerta abierta a un cambio de postura en caso de que este periodo de transición se alargue, especialmente en caso de que se llegara al escenario de unas nuevas elecciones.

Lo que se queda en ‘standby’
La actividad legislativa no es la única que queda suspendida mientras el ministerio se encuentra en manos provisionales. Durante este periodo tampoco se producen reuniones con los principales colectivos profesionales y sociales. El ejemplo más significativo de ello lo protagoniza el Foro de la Profesión Médica, entidad con la que Sanidad se reúne periódicamente para abordar todo tipo de cuestiones relacionadas con el ámbito profesional. Desde el departamento que encabeza Alonso entienden que este tipo de encuentros,
El ministro de Sanidad en funciones, Alfonso Alonso
al igual que los que se llevan a cabo con el colectivo de pacientes, por ejemplo, pueden ser más flexibles a la hora de producirse. En consecuencia, consideran que no es prudente acercar posturas con un determinado colectivo sin que exista la posibilidad real de tomar medidas concretas al no encontrarse el ministerio en las circunstancias adecuadas para ello.

La reducción a lo imprescindible que desde la cartera sanitaria se hace a la espera de la llegada de un nuevo ministro afecta también al nivel de la comunicación. Durante estos días la agenda del ministro se reduce de forma muy significativa, quedando su presencia a los actos meramente representativos. Uno de estos ejemplos se ha vivido esta misma semana cuando Alonso acudió junto a Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), a la presentación del balance de esta entidad en 2015, saldado con un nuevo récord de donaciones y trasplantes realizados.

Desde el ministerio de Sanidad apuntan a que la presencia del ministro en actos como el de la ONT se encuentra dentro de lo habitual a pesar de estar ejerciendo en funciones, dado que estos datos se hacen públicos cada mes de enero. A pesar de ello, insisten en que la postura general es la de prodigarse lo menos posible y limitarse a mantener en funcionamiento las estructuras necesarias para el perfecto desarrollo del sistema.

Quienes piensen que el sistema sanitario se encuentra paralizado a la espera de un nuevo Gobierno se equivocan. Es cierto que hay notables diferencias respecto a lo que es habitual, y que estamos ante un ministerio más dedicado a la continuidad de lo ya establecido. Pero de ahí a hablar de un vacío de mando hay un mundo. El mensaje que deja el ministerio de Sanidad no puede ser más tranquilizador: “España tiene Gobierno”. Con una actividad rebajada y a la expectativa de lo que pueda suceder en el futuro. Pero manteniendo las estructuras sanitarias en funcionamiento y preparado para actuar si cualquier contingencia así lo exigiera.


Objetivo: evitar la frustración En el departamento que dirige en funciones Alfonso Alonso tienen muy presentes los tiempos que se manejan para la llegada de un nuevo ministro. Dichos tiempos resultan fundamentales de cara al aplazamiento de reuniones como las que habitualmente mantiene con el Foro de la Profesión Médica, por ejemplo. Esta actuación se encuentra en línea con la postura defendida por el Partido Popular, que prioriza la creación de Gobierno a la presentación de iniciativas parlamentarias. Así lo ha puesto de manifiesto durante esta semana su portavoz, Rafael Hernando, que ha avisado sobre la “frustración” que generaría la promoción de la aprobación de iniciativas parlamentarias estando el Gobierno en funciones.
Rafael Hernando, portavoz del PP
en el Congreso de los Diputados