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03/01/2016 n270
Leire Sopuerta
Imagen: Miguel Fernández de Vega
Estamos ante un gestor sanitario que rompe estereotipos. Miguel Ángel Mañez no quiere saber nada de corbatas, formalismos y actitudes distantes. Él defiende que lo importante, en la vida y en el trabajo, es ser cercano y humilde. Esto último lo tiene grabado a fuego, y lo deja claro: “No se puede mirar a nadie por encima del hombro nunca”. Además de a gestión y a Twitter, dedica su tiempo a muchas otras cosas más. En esta entrevista, Revista Médica descubre al Máñez más personal, al que le gustan las libretas de colores, los karaokes y cocinar.
Estoy ante un referente en el mundo de la gestión y la tecnología sanitaria
No lo creo. Aun así, eso me lo tienes que decir tú, no yo.

La pasión por los animales es algo que le viene desde la infancia
¿Qué suponen para usted las nuevas tecnologías, qué le han aportado?
Las tecnologías son un medio para llegar al fin. Innovar no es meterte en las redes, es mucho más, hay que trabajar mucho. No son una plataforma comercial. Pero sí me han permitido conocer a gente muy interesante como Julio Mayol.

¿Se considera un adicto a ellas?
Hace un tiempo publicaba un post cada día en el blog. Estaba enganchado, era agobiante. Pero hace un par de años decidí parar un poco. Ahora estoy en otra fase, ya no pasa nada si tuiteo poco a lo largo del día, no miro tanto las visitas al blog. Ha pasado mi época de furor.

¿Puede llegar a volverte loco?
Sí, sobre todo porque puedes llegar a creer que el universo de las redes sociales es tu vida real. Y no es así, las relaciones online son muy débiles. Antes de tomártelas en serio tienes que rascar para saber qué hay detrás.   

Dejemos a un lado las tecnologías para centrarnos en su faceta de gestor, ¿para cuándo Miguel Ángel Mañez gerente de un hospital?
Me queda mucho por aprender. No tengo esas pretensiones todavía.
La gestión sanitaria en todos los lugares y en todas sus facetas Toledo, Valencia, Mérida… da igual la ciudad que sea, allí donde esté Mañez se vuelca en su labor como gestor sanitario. Ha trabajado de director de Gestión Complejo Hospitalario de Toledo; de director Económico del Departamento de Salud de Elda; de coordinador de la Oficina 2.0 Agencia Valenciana de Salud; de director Económico del Departamento de Salud de Sagunto; de subdirector económico y de RRHH en el Hospital Universitario Sant Joan; y de subdirector Gestión del Hospital Mérida. Además, desde 2007 dedica mucho tiempo y entusiasmo a su blog, Saludconcosas, que no podría tratar de otro tema que no sea la gestión sanitaria.

Trabajó en el Hospital de Toledo, ¿cómo fue la experiencia teniendo en cuenta que fuiste cesado? 
El año en Toledo fue muy duro. Llegué con un gerente que confió en mí. Nos encontramos con una situación bastante compleja, con unos grandes profesionales sin duda, pero en un entorno muy difícil. Habían pasado los tres años de la crisis, con la toma de medidas de sostenibilidad, por decirlo de alguna forma. Luego hubo cambio de gerente y la cosa para mí empeoró. Fue complejo, pero tengo muy buenos amigos allí.
Es el año, de todos los que llevo trabajando, que más he aprendido. Fue un cambio radical en la forma de trabajar. Son en realidad tres hospitales con muchísimos trabajadores, muchas áreas de las que ocuparse.

Durante un viaje a Japón
¿Tiene una espinita clavada?
Sí. Me hubiera gustado seguir y hacer muchas cosas. En un año no te da tiempo a casi nada. Cuando hablan de la continuidad de los directivos, apoyo la medida. En un año realmente te da tiempo a conocer el hospital y poco más.  Es una organización con una cultura muy específica y se tarda en conocer. Para tratar con las personas hay que conocer la idiosincrasia del centro. Eso es lo importante y lo difícil.

¿Duele más cuando la marcha es por una persona en concreto?
Bueno, personas difíciles me las encontraré siempre. Y habrá personas para las que yo he sido el difícil de llevar. Creo que hay ciertos directivos pululando por el mundo sanitario que no tienen habilidades sociales ni humanas. Pero si son los que más mandan, al final no hay nada que decir.

En ocasiones se aplica el principio de Peter, que dice que una persona va ascendiendo hasta que llega al máximo de su incompetencia. No digo que sea así en todos los directivos, pero sí se dan casos en lo que te aconsejan es que siempre alguien te deba un favor para luego recolocarte. Yo no he aprendido eso.

¿Trauma ser cesado?
El primero sí que te afecta, luego no. Aunque los que duelen especialmente son los que no te esperas, los que llegan por la espalda.


¿Ha tenido alguno así?
Por sorpresa tuve uno, en la Comunidad Valenciana. Me enteré de mi cese por la nota de prensa de la Consejería de Sanidad. Al cuarto de hora de publicarse la información me llamó mi director. Ese sí que me dolió. Los otros ya te los hueles, porque sabes que la cosa no funciona.

Aun así no queda otra que tomárselo con filosofía
Sí, en general en la vida soy optimista, pero también tengo en cuenta el lado oscuro de las cosas. El mundo happy no existe, lo sé porque ya me he dado leches. Cuando más aprendo es con mis ceses porque pocas veces me han cambiado de buenas. O me cesan porque se tiene que recolocar a alguien o porque el gerente no me traga.

En principio parece injusto
Bueno, siempre que me han nombrado un cargo directivo pienso qué haré el día que me cesen. Es una manía. Lo mejor es ser consciente de que no va a ser para siempre, no puedes acostumbrarte y, sobre todo,
Aunque ha bajado en intensidad, la relación de Mañez con las redes sociales es muy estrecha
no puedes mirar a nadie por encima del hombro.

Cuando se va de un trabajo, ¿preparas, como en las películas, una caja con tus cosas?
Siempre voy con mi libreta, eso es lo que me llevo de un trabajo. Tengo guardadas todas las libretas con los apuntes que tomo a lo largo del día.

Y, cuando me nombran, lo primero que hago es comprarme una libreta chula y bolígrafos de colores. También compro ‘post-it’ de diferentes colores y formas divertidas, que utilizo para dejar notas a mis compañeros. Hay que ser cercano a la gente.

Los equipos gerentes están muy ligados al consejero, ¿se entremezcla la política y el trabajo?
Trabajar en comunidades de un color u otro no condiciona. Depende mucho de ti. Considero que tengo unos conocimientos técnicos y ahí paro. La política no me influye en el día a día. Sí que hay directivos que me han señalado, pero quien me conoce sabe cómo soy.

Es posible desligarlo. Hay altos directivos que han trabajado con gobiernos de diferente signo. No hay ningún problema. A la hora de trabajar en una organización tan compleja como un hospital mis ideas se quedan a un lado, y en el trabajo tienes que ser serio y aplicar las mejores técnicas.


Desde hace unos meses está de año sabático, ¿cómo lo lleva?
Me está costando. Pensaba que no, pero es duro. Es un año de parón. Me gusta mucho mi trabajo y cuesta acostumbrase a estar en casa. Los primeros meses son especialmente duros. He decidido aprovecharlo para hacer cursos, leer, aprender, participar en charlas, pero cuesta. Soy amo de casa total.

Dejemos un poco los temas laborales, para entrar en su faceta más personal. Como valenciano que es, ¿qué tal le sale la paella?
La paella en mi casa la hace mi madre y mi hermana. Yo no sé hacerla. Me gusta la cocina, pero éste no es mi plato. No me he atrevido nunca a hacerla. Sí hago otros arroces, se me dan bien. También los guisos, cocidos. No soy un experto, pero me gusta. Intento innovar.

La fidelidad y cariño de los animales Mañez siente pasión por los perros. Desde que tenía cuatro años en su casa han tenido perro. “El pobre se murió cuando tenía 17, así que recuerdo toda mi infancia con perro”. Ya de mayor, decidió adoptar un perro abandonado, que se le perdió a los seis meses. Para recuperarse de este percance, ha optado por ser casa de acogida. “Hemos tenido hasta tres cachorros a la vez”. Aunque implica muchas obligaciones, compensa porque “son animales muy fieles y cariñosos, cuando llegas a casa cansado, solo dan alegría”.

Siempre viste de manera informal, la corbata no forma parte de su vestuario ¿O existe algún documento que desmienta esta afirmación?
Hay alguna foto mía en la que llevo corbata, pero no es lo habitual. Tuve un traje, pero no me veía cómodo y decidí que no lo usaría nunca más. Voy a las bodas sin traje y no pasa nada. Creo que el hábito no hace al monje.

Para el resto de directivos puede resultar un problema. Para mí no, yo voy muy cómodo. Nunca he tenido problema con esto. Me lo han dicho muchas veces. En tono medio en broma medio en serio, vas a salir a hablar así, vas a salir con esas zapatillas… Al final lo importante es ducharse cada mañana.

La música es una buena compañera de viaje
La música me encanta. Soy muy fan. Me gusta tanto que acabo antes si te digo lo que no me gusta, como el heavy muy fuerte o el electro latino. Cada año tengo cinco canciones conocidas. He hecho muchos amigos con la música. Spotify es un gran invento.
Me gusta ir a festivales, como a Sonorama. Canté como un loco las canciones de Rafael. Lo disfruté y eso que no soy muy fan.

No me diga que tengo ante mí a un cantante en potencia
No tanto, pero sí soy muy fan del karaoke, allí pierdo la vergüenza.

¿Qué recuerdos tiene de tu infancia?
Recuerdo el olor a tinta de la imprenta de mi padre y los ratos que me pasé allí. Guttenberg siempre ha estado presente en mi casa de una forma u otra. Tuvimos la imprenta hasta que yo tenía 17 años, y trasteé mucho en ella. Respecto a los estudios, era buen estudiante. Nunca suspendía nada. Sacaba buenas notas.

¿Alguna manía que se pueda confesar?
Soy de los que siempre comprueba que ha cerrado el coche.