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06/12/2015 n266
Uno de los vínculos más importantes que se generan durante el proceso de formación sanitaria especializada es el del residente con adjuntos y tutor. Sin embargo, y como en todas las relaciones, tiene altibajos agudizados por la presión asistencial y la inseguridad de quienes dan sus primeros pasos como especialistas. Se necesitan mutuamente, pero no encuentran el punto de equilibrio que les permita disfrutar a plenitud de su compañía. Pero ya se sabe lo que dicen de los amores reñidos…
José A. Puglisi

Un residente recorre con nerviosismo los pasillos del hospital. Aún confuso, reconoce que sus primeros días son muy distintos a los últimos años transcurridos en la facultad de Medicina. En búsqueda de mayor confianza, se acerca al adjunto y le acompaña todo el tiempo posible. Pero la carga asistencial les obliga a separarse y, en más de una ocasión, el médico más joven se siente “abandonado” en medio del proceso formativo. Esta escena es denunciada por los residentes, pero hay quienes consideran que adjunto y tutor MIR no son las únicas piezas dentro de la formación especializada.

“Todos los miembros de un hospital, igual que los de un centro de salud o de cualquier dispositivo sanitario, somos docentes”. Así lo asegura el vicepresidente de la Sociedad Española de Formación Sanitaria Especializada (Areda-Sefse), Francisco Jorquera, respaldado en lo establecido en la actual legislatura vigente, así como “en los aspectos reconocidos en la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS), en la que se vertebran las responsabilidades de todos los profesionales sanitarios, siendo la docencia una de sus funciones explícitas”.

No obstante, Jorquera reconoce que el tutor es la figura más importante en el proceso de formación especializada. “Es el encargado de planificar con cada residente cuáles son las competencias que debe aprender, en qué momento y, finalmente, evaluar que estos conocimientos hayan sido adquiridos,

Francisco Jorquera, vicepresidente de la Sociedad Española de Formación Sanitaria Especializada (Areda-Sefse)

así como adaptar el plan nacional a cada uno de los centros y coordinarse con su unidad docentes o con otras para garantizar la completa formación del residente”. Al listado de funciones, se suma un nuevo reto: ayudar a los residentes que aseguran sentirse “abandonados” por sus adjuntos o tutores durante sus procesos de aprendizaje.

Sus 13 años de experiencia como jefe de estudios le permiten asegurar que el “abandono” se trata, más que de un problema, de una diferencia de expectativas. “Los residentes ya no son estudiantes de grado y no deben esperar ser tratados como tales. En la residencia son profesionales que deberán ir asumiendo cuotas de responsabilidad en medida de las competencias adquiridas. Mientras mayor sean los conocimientos, menor la necesidad de supervisión directa de sus acciones”. En este sentido, el vicepresidente recuerda que “la presión que sienten en algunos momentos también les ayudará a tomar el ritmo de los centros sanitarios, promoviendo la necesidad de adquirir nuevos aprendizajes”.

Jorquera asegura que “una demostración de que no existe una problemática general está en que todos los años salen especialistas perfectamente formados en toda España, con un nivel similar indiferentemente de la comunidad autónoma o centro donde realizara sus años de residencia”. Asimismo, recuerda que “existen constantes auditorías a los centros docentes por parte del Ministerio de Sanidad, quienes verifican a profundidad que se cumpla con los procesos formativos, que los residentes estén contentos y que todo esté en un buen funcionamiento. De lo contrario, Sanidad tiene la potestad para desacreditar a cualquier unidad docente”.

En este sentido, cree que “se trata más de un sensación de inseguridad que sienten algunos residentes, lógica en el proceso de aprendizaje, que de un verdadero abandono por parte de los adjuntos y los tutores. Además, recordemos que los tutores cuentan con una importante aceptación de los residentes y de las comisiones docentes, ya que, de lo contrario, no podrían cumplir con sus funciones”.
La ‘rebelión’ del residente británico La situación crítica del tutor Una encuesta realizada por la Sociedad Española de Formación Especializada Sanitaria (Sefse-Areda) indica que casi la mitad de los tutores o jefes de estudios han renunciado o valorado la posibilidad de hacerlo. Específicamente, los datos revelan que el 2,9 por ciento ha desertado de sus responsabilidades, mientras que el 44,7 por ciento lo ha considerado en, al menos, una ocasión. Asimismo, se pone en evidencia la insuficiencia de los incentivos, ya que el 88,3 por ciento de los jefes de estudios y tutores ha valorado como bajo o muy bajo los alicientes que reciben, mientras que solo el 11,7 por ciento siente que cuenta con las compensaciones necesarias por ejercer su cargo.

Una de las posibles motivaciones podría radicar en el impulso de políticas de formación sobre la actividad docente. El 56,6 por ciento de los tutores y jefes de estudio valora que existen pocas facilidades para acceder a conocimientos sobre cómo formar de la mejor manera a los MIR. De ahí, que el 97,2 por ciento de los jefes de estudio crea necesaria una “mínima profesionalización” de su rol dentro
de los centros.
Nuevos canales de comunicación
La incertidumbre de los residentes podría reducirse con cambios en el modelo actual de formación. El expresidente del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM), Enrique Lázaro, considera que “la implementación de una metodología estandarizada en todos los hospitales permitiría que los residentes estén más tranquilos y se sientan más arropados por la organización durante su proceso de formación”.

De ahí que recuerde la iniciativa adoptada en algunas unidades quirúrgicas, “en las que hay una plataforma digital que permite monitorizar cuáles competencias han sido ya adquiridas por un residente en tiempo real y con la firma complementaria del adjunto o del tutor”.

Enrique Lázaro, expresidente del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM)

Asimismo, apunta que otra posible medida que ayudará a los residentes es la adopción de unas herramientas de evaluación comunes en todos los centros, “ya sea por medio de un Examen de Competencias Objetivo y Estructurado (ECOE) o de las Mini Clinical Evaluation Exercise (Mini-CEX), que resultan más asequibles”.

Lázaro precisa que, ante los importantes cambios que se están generando en el modelo de formación sanitaria especializada, se podría impulsar la creación de un plan nacional de tutores. La iniciativa, según explica, deberá contar con la participación de todas las partes involucradas, así como con el apoyo y la promoción del Organización Médica Colegial (OMC). Además, no descarta la necesidad de una participación colaboradora y activa de los residentes en el proceso de cambio.

La transformación, sin embargo, no solo está en el tejado de los tutores. El expresidente del CEEM apunta que, en el caso de que existan irregularidades en el proceso formativo, los residentes deberán ser proactivos y “dar a conocer la situación a los tutores y, en caso de no ser escuchados, a los jefes del servicio o al comité del hospital, quienes en muchas ocasiones desconocen los problemas organizativos que existen en esta materia”. Una recomendación en la que coincide Matilde Barrio, tutora en Medicina Interna, quien ha aconsejado acudir a los tutores ante cualquier situación capaz de afectar a la formación de los residentes.

“Los residentes también deben ser conscientes de que un grado de ansiedad es inevitable y forma parte de la profesión”, apunta Barrio. “Una forma de paliarlos, es ser consciente del grado de supervisión al que debe estar sujeto según su experiencia y competencias, así como tener claras las normativas y los protocolos de control”, agrega.
La ‘rebelión’ del residente británico El colapso de la figura del tutor podría llevar a un levantamiento de los residentes, al considerar mermada la calidad de su proceso de formación. Los médicos más jóvenes ya han demostrado su capacidad de movilización, como quedó en evidencia ante el proceso de la troncalidad. Un fenómeno que se replica fuera de las fronteras. En Reino Unido, por ejemplo, los residentes han salido a la calle para protestar contra las reformas presupuestario del Sistema Nacional de Salud, ya que les obliga a trabajar más horas sin una remuneración adicional, además de un recorte salarial del 30 por ciento ante la eliminación de la paga de horas extras en las noches, festivos y fines de semana.
El calvario del tutor
La solución más popular, tanto para tutores como para residentes, radica en garantizar un mayor reconocimiento de los tutores. Mónica Terán, vocal Médicos en Formación de la OMC, considera que “la labor de los tutores se ve limitada, principalmente, desde dos aspectos: la falta de tiempo y de recursos”. En este sentido, recuerda que “no existe una dotación de tiempo específico para que tutores y adjuntos puedan organizar sus labores docentes, por lo que, ante la elevada carga asistencial, se ven obligados a invertir parte de su tiempo personal. Lo que demuestra su motivación en una labor casi vocacional”.

Aunque coincide con el expresidente del CEEM en los beneficios de implementar una plataforma online del registro de los residentes, recalca que el principal cambio deberá ejecutarse desde la Administración Pública: “Se debe encontrar una fórmula capaz de reconocer su desempeño profesional y docente,

Mónica Terán, vocal de Médicos en Formación de la OMC

ya sea desde una reorganización de su tiempo o por medio de incentivos económicos o de otra índole, pero suficiente para que sientan recompensados sus esfuerzos”.

Terán advierte que, de lo contrario, se producirá un deterioro en el rol de los tutores y, por ende, en la calidad del sistema de formación sanitaria especializada. Así también lo cree Enrique Lázaro, quien asegura que “existe un flaqueo en los tutores que proviene del agotamiento y sobreesfuerzo realizado durante sus jornadas laborales, sacrificando en muchas ocasiones el tiempo que quisieran destinar a su vida personal o familiar”. Un riesgo que también es percibido desde la Sociedad Española de Formación Sanitaria Especializada.

El vicepresidente de Areda-Sefse confiesa que “se han perdido tutores muy buenos en los últimos años porque se han agotado, por lo que resulta necesario cuidarles más para que el sistema formativo funcione correctamente”. “Es normal que se quemen cuando se les exige más responsabilidades sin haber reorganizado un cronograma de funciones, se les ofrece el mismo dinero y, además, aumenta la carga documental de la actividad”, agrega.

Jorquera opina que el verdadero problema al que se enfrentan tanto los residentes como los adjuntos y los tutores es “el escaso reconocimiento que existe en el sector a la labor tutorial y al esfuerzo extra que supone para quienes, cada día, se exigen un poco más para garantizar que el sistema de formación sanitaria especializada siga siendo uno de los pilares de la marca España”.