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20/09/2015 n255

Los ‘popes’ de la sanidad no son las únicas voces con nombre propio en el sector a las que recurren los profesionales. Las redes sociales y los blogs han creado nuevos ‘influencers’, que más allá de los perfiles habituales y marcados en los favoritos de numerosos usuarios de la Red, forman parte de una hornada distinta, que conjugan difusión de información sanitarios con otros contenidos, bien de entretenimiento o de asuntos puramente generalistas. Estas referencias virtuales tienen cientos y miles de seguidores y ‘timelines’ llenos. ‘Revista Médica’ cuenta la visión de algunos. Son los que están, pero, eso sí, no están todos los que son.


Jesús Vicioso Hoyo

Los ‘influencers’, es decir, aquellos usuarios de la Red que son referencia para un determinado público, cambian conforme pasan los días. Unos días están en el candelero y, otros, fuera. Los hay para los internautas en general, pero también por sectores, y la sanidad no iba a ser menos. Algunos son referencia por el cargo que ostentan (presidentes de consejos, sociedades o colectivos profesionales...), y otros son de obligada lectura gracias a subirse al carro de las redes y otros usos de internet desde hace tiempo.

Sin embargo, más allá de los nombres habituales, consolidados y diríase que hasta ‘archicitados’, en los últimos tiempos han surgido nuevos profesionales del ámbito sanitario que han empezado a conseguir una notable influencia en perfiles próximos, si no directamente confluyentes. No son tan conocidos como quienes repiten una y otra vez en las mesas de la sanidad 2.0 de los congresos que se realizan a lo largo del año, pero están ahí, en la contrabarrera, soltando contenidos de calidad, con solvencia y, por tanto, con cada vez mayor peso.
De Tuenti a los 140 caracteres  ‘profesionales’

Todo nombre relevante tiene unos primeros pasos. La primera experiencia en las redes sociales de Miguel Galán de Juana fue Tuenti, cuya cuenta se creó cuando estaba en el instituto con un único fin: “Socializar con mis compañeros de clase”. “No fue hasta que entré en la carrera, y pasados unos años, cuando descubrí el mundo de Twitter y la esfera sanitaria. Al principio la empleaba como herramienta de ocio, pero gracias al ejemplo de otros profesionales 2.0 le fui dotando de un uso más ‘serio", expresa este estudiante de Medicina de la Autónoma de Madrid, que actualmente cursa quinto curso en la unidad docente adscrita del Hospital La Princesa. También tiene perfiles en Facebook y Linkedin, pero es esta última, junto a Twitter (@mgalandejuana), las que usa con finalidad profesional.

De entre las tres plataformas, destaca la del ‘microblogging’ o mensajes cortos: “Su formato la convierte en una red increíblemente adaptada a difundir novedades y generar debate. El límite de caracteres es una de sus múltiples claves, obligando a ser conciso y limitarse a comunicar lo esencial, por no mencionar la gran cantidad de profesionales sanitarios presentes en ella”, explica Galán de Juana a ‘Revista Médica’.

Además, dispone de un blog (https://quehistorieelestudiante.wordpress.com) que nació hace dos años y en el que relata sus experiencias y reflexiones durante la carrera, centrado más en la formación clínica que obtenemos en los hospitales. ¿Su éxito? “He tenido la suerte de poder contar con más y más seguidores cada año que están dispuestos a aguantar mis más que ocasionales ‘rabietas’ contra la educación médica española.
El ingeniero biomédico Iñaki Larraya.
Para mí es una señal de que, debajo de la inercia y estrés que genera el sistema actual, hay cada vez más personas concienciadas de que pueden tener y se merecen una formación mejor”, responde el futuro médico.

En el caso de Iñaki Larraya, ingeniero biomédico especializado en mHealth, sus primeros pasos en redes se remonta a 2007, con Linkedin, “para organizar mi red de contactos profesionales”. “Luego vino Facebook para conectar con familiares y amigos (sigo utilizándola para lo mismo) y le siguieron Twitter (@ilarraya), Google+ y Youtube. Este año he abierto una cuenta en Pinterest”, manifiesta a esta revista.

Un perfil distinto al de usuario-profesional sanitario es el de Luis Luque, investigador en Norut (en Tromso, Noruega) y emprendedor 2.0 en la firma Salumedia (afincada en Sevilla). Más de Facebook y Linkedin, empezó usando profesionalmente la conexión a través del extinto Messenger en 1998, y señala que hoy en día “no hay diferencia entre blogs y redes sociales, muchas redes sociales (por ejemplo Linkedin) tienen blog”.

El papel activo, gancho entre los seguidores

“Hay grandísimos profesionales que generan mucho más conocimiento y riqueza que yo, pero estoy contento con saber que, vía redes sociales, puedo tomar un papel activo en conectar a personas e ideas, y que se me reconoce por ello”, explica Miguel Galán de Juana.

La interactividad es otro de los grandes atractivos que tienen muy presentes los nuevos ‘influencers’ sanitarios españoles. “Intento interaccionar todo lo que puedo, ese creo que es el espíritu de las redes sociales: conectar, conversar, compartir”, reconoce María José Cachafeiro, farmacéutica titular de una botica que lleva su apellido en el valle asturiano de Turón y que tiene casi 3.000 seguidores en Twitter. Cachafeiro reconoce que hace unos años no atisbaba ni remotamente el grado de interconectabilidad que existe en la actualidad.
La farmacéutica Maria José  Cachafeiro. 
“Era inimaginable algo así”. Pese a ser ya toda una referencia (no solo por su perfil @laboticadetete, sino también por su web laboticadetete.com, donde aloja ‘El blog de la botica’), no se ve influyente directamente. “Me considero una sanitaria 2.0”, responde cuando se le hace la pregunta.

“Aunque tengo la suerte de conocer a muchos de mis seguidores en persona, el principal atractivo de Twitter es poder interactuar con personas con las que normalmente no tendría nunca la oportunidad de conectar", comenta Miguel Galán, quien añade: “Más de una amistad o reunión inesperadas han surgido a través de esta red, y estoy convencido que esos encuentros (tanto virtuales y físicos) me han hecho mejor persona". 

Por su parte, el ingeniero biomédico Iñaki Larraya reconoce que tiene un grado de interactividad con sus seguidores “menor de la que debiera”, y lo lamenta porque cree que la relación de ‘feedback’ es bidireccional: “Es algo que debo mejorar porque soy consciente que me estoy perdiendo mucho aprendizaje”.
Referencias que se están haciendo un nombre
Hay otros profesionales vinculados a la sanidad que están logrando hacerse un hueco relevante. Pedro José Soriano (@soriano_p) es uno de estos nombres de la nueva hornada de ‘influencers’ sanitarios. Enfermero desde 2009 por la Universidad de Alicante que actualmente ejerce su labor asistencial en Oxford Health Trust, como District Nurse en Oxford (Inglaterra), tiene más de 3.600 seguidores en Twitter, plataforma en la que ha lanzado la nada desdeñable cifra de 36.500 tuits. Además, es creador de uno de los ‘hastag’ más populares en los ‘viernes tuiteros’: ‘#FFpaciente’. Además, Soriano tiene un exitoso blog (sdesalud.es) dirigido principalmente para pacientes, cuidadores y profesionales sanitarios.


Beatriz Braña (@Bebra_enf, enfermera asistencial e investigadora casi 2.600 seguidores en Twitter) es otra referencia gracias a sus 16.600 mensajes, al igual que lo es Francisco Paredes, el nombre real de quien está tras la cuenta Medicina Joven (@MedicinaJoven), con 35.100 seguidores, el mismo nombre de su blog, cuya dirección está grabada en los favoritos de incontables estudiantes. Paredes, residente de Medicina de Familia en un centro de salud sevillano, explica que su web nació “a partir de mi afición por escribir, curiosear, y compartir con los demás mis descubrimientos”. “Sobre todo tratamos temas como el humor médico, cualquier tipo de arte relacionado con la medicina, casos y artículos científicos originales y en general cualquier cosa que llegue a mis manos y me parezca interesante”, escribe.

Proyectos que surgen desde las propias redes

La interacción que propicia este uso profesional 2.0 de internet va más allá de meros contactos, que también. Larraya pone un ejemplo muy ilustrativo de ello: “A nivel profesional, en los últimos años me han llegado proyectos apasionantes desde las redes sociales”, afirma este profesional del diseño, desarrollo y certificación CE de soluciones de salud móvil y a su integración en el día a día sanitario.
El estudiante Miguel Galán.
“Las redes sociales me permiten estar al día de las cosas que me interesan y conectar con gente interesante. Me gustan especialmente porque sirven para explotar el talento de la gente”, indica, y añade más tarde: “El 2.0 me ha servido para hacer realidad un estilo de vida profesional que hace unos años era solo un sueño”.

Sin embargo, este nuevo escaparate virtual también sirve para afianzar un proyecto ya en funcionamiento y reforzar su posicionamiento, incluso a pequeña escala. “Las redes me proporcionan sobre todo otra forma de relacionarme con mis pacientes”, esgrime María José Cachafeiro, quien, por su parte, reporta información sobre temas sanitarios en general y especialmente lo relacionado con la ‘e-salud’ y las ‘apps’ de salud a sus seguidores digitales.
Las referencias de los nuevos ‘influencers’

¿Quiénes son sus principales influencias 2.0 entre sanitarios? “Podría elaborar una lista cuasi-interminable”, dice Galán de Juana, que entremezcla profesionales en ejercicio con miles de seguidores (como el director de Innovación del Hospital Clínico San Carlos, Julio Mayol, @juliomayol, que tiene 12.000 followers) y estudiantes que entremezclan experiencias narradas con humor (como Javier Sánchez, @Javsan). “Cada día voy añadiendo más y más personas a mi lista de ‘influencers’, y cada uno de ellos me enriquece enormemente”, apunta.

“Elegir es complicado porque hay muchos sanitarios a los que resulta muy interesante seguir”, afirma Cachafeiro, quien cita algunos nombres:
El investigador Luis Luque.
Inma Riu, Susi Travel, Mariví de Miguel, Irune Andraca, Baltasar Pons, Rosa Taverner, Sergio Vañó, Maria José Mas, José Francisco Avila, Serafín Fernández, Mónica Ventoso, Rosa Pérez, Chema Cepeda… “Aunque cada uno aporta cosas diferentes, la razón principal por la que les sigo es su generosidad a la hora de compartir sus conocimientos, leyéndoles siempre aprendo algo”, comenta la farmacéutica asturiana.Hay profesionales de la comunicación en plantilla, lo que ha aumentado la calidad, el rigor y el impacto de los temas”, detalla Amezcua.

“La verdad es que sigo a todos los ‘influencers’ sospechosos. Utilizo para ello listas y ‘hastags’ de Twitter principalmente”, señala Iñaki Larraya. Por su parte, y por el perfil investigador, Luis Luque cita a Manny Hernandez, ePatient Dave, Bertalan Meskó, Miguel Mayer, Lucien Engelen.

En definitiva, la lista de los nuevos ‘influencers’ es mucho más larga. Y variable: todo depende de cuánta gente se fije en la labor que desempeñan y en cómo se transmite a través de la Red. Twitter y Linkedin son cada vez más esenciales para ‘cazar’ las últimas tendencias y los comentarios con otro tipo de calado distinto de los puramente institucionales.