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20/09/2015 n255
Los estudiantes de Medicina suelen ser percibidos como ratones de biblioteca que pasan la mayoría del tiempo detrás de los libros. Sin embargo, hay quienes rompen con esos paradigmas y, mientras cursan el grado de Medicina, destacan como deportistas de élite o son la imagen de España en los concursos internacionales de belleza. Las oportunidades son infinitas para una generación que no se conforma con una pasión, sino que las combina todas al máximo.
José A. Puglisi

Alicia corre a través del campo. Con una gran agilidad, dribla a los oponentes, mientras que la pelota parece adherida a su stick. Gira sobra la izquierda y con un certero golpe anota un tanto para la selección española de hockey hierba. Todas sus compañeras corren a felicitar a la jugadora identificada con el número 13. Así es la vida de Alicia Magaz, la misma que días después vuelve a empuñar los libros de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) para convertirse en una futura profesional del sistema sanitario.

Ambas pasiones provienen de su interior. El entusiasmo por el hockey, por ejemplo, le ha acompañado desde los siete años y ha crecido con ella, así como el sentimiento de convertirse en una doctora. “No tengo ningún familiar médico, ni ningún motivo en concreto, creo que simplemente es algo vocacional”, asegura Magaz. Sin embargo, la combinación de estos dos mundos no ha sido una labor sencilla.

Alicia Magaz, en un partido de hockey.

“Para poder compaginar ambas cosas tengo que dejar muchas veces de salir con mis amigos, estar con mi familia o viajar. No tengo tiempo para casi nada que no sea estudiar o entrenar, pero al final todo depende de cómo te organices. Con una buena organización, puedes hacer un poco de todo”, explica. Aunque se maneja con un firme calendario que requiere de “muchos sacrificios”, la jugadora española es consciente de que la combinación de ambas pasiones podría ralentizar su carrera académica.

Magaz confiesa que “es muy complicado entrenar varias horas diarias, ir a clase, viajar los fines de semana y después disponer de las horas necesarias de estudio. Básicamente, no te dan las horas del día para hacerlo todo”. Justamente la capacidad para asumir estas dificultades es la que admiran sus compañeros de clases, quienes “casi siempre se sorprenden y me preguntan que cómo puedo compaginarlo. Suelen decir que tenemos mucho mérito al estudiar y hacer deporte a este nivel”, recuerda.

El desarrollo profesional en Medicina y en el hockey ha dotado de conocimientos a la jugadora española, quien ha aprendido cómo sacar beneficios de esta simbiosis. En este sentido, indica que “los deportistas sufrimos por desgracia lesiones y molestias casi a diario, lo que al final nos hace conocer nuestro propio cuerpo, los músculos, sus patologías, cómo cuidarlos y recuperarlos de una forma eficaz. Al final, estos conocimientos ayudan a ir con una base y nos hace más fácil el estudio de varias asignaturas”.

En sentido contrario, del grado de Medicina dice que la ha llevado, “sin quererlo”, a ser más organizada “también en el terreno deportivo”. “Algo que en el alto nivel es imprescindible, tanto en entrenamientos como en rutinas diarias”, asevera. “El estudio de temas relacionados con el deporte (alimentación, hidratación o antiinflamatorios, entre otros), ayuda a mejorar en pequeños aspectos que llevan a una gran mejora en el rendimiento deportivo”, apunta Magaz.

La delantera española, que cursa asignaturas del segundo y tercer año, asegura que desconoce qué especialidad escogerá. “Me gustan muchas cosas y al mismo tiempo no he visto cómo es ninguna especialidad por dentro”, apunta
Campeona de España y futura médico, a toda velocidad

Una indecisión similar le ocurre a la campeona de España de 3.000 obstáculos y alumna de Medicina en la UCM, Irene Sánchez-Escribano. “La verdad es que aún no lo tengo muy claro. Tengo ideas, y sé muchas especialidades que no quiero”. “En general me gusta el intervencionismo, pero no la cirugía pura. Creo que me veo como radióloga intervencionista o anestesista. En cuanto a especialidades médicas, diría que Digestivo o Hematología. Y si me tuviera que decantar por una quirúrgica, Urología. Tengo un amplio abanico de posibilidades y nada definido”, apunta.

Irene Sánchez-Escribano, arriba en una competición; abajo, durante un viaje. 

Lo que sí tenía claramente definida era su pasión por Medicina. Sánchez-Escribano, segunda del ‘ranking’ nacional en su especialidad atlética de 2015, admite que “siempre he sido bastante estudiosa y tenía claro que quería dedicarme a la rama sanitaria”. “Por eso, cuando acabé el Bachillerato y vi que tenía la oportunidad de ser médico, no lo dudé”, aclara. Sin embargo, es consciente de que es complicado mantener un equilibrio entre ambas pasiones, por lo que considera que la clave está en la organización. “Cuando dejé el instituto para empezar la universidad, se complicó un poco, pero creo que se puede sacar tiempo si se tiene claro qué es lo que quieres conseguir”, recuerda.

“Es verdad que entrenar te quita mucho tiempo de estudio, pero también hay otras muchas aficiones que te lo quitan y la gente las hace. Es cuestión de organización y ganas”, precisa la atleta. El esfuerzo es recompensado por sus propios méritos, pero también por la admiración recibida por parte de sus compañeros.

“Este verano, después del campeonato de España de aire libre que se celebró en agosto, el delegado de clase publicó en el grupo de Facebook que tenemos toda la clase un artículo felicitándome por el título de campeona de España, y luego recibí un montón de mensajes”. El apoyo no fue un caso puntual, debido a que con el reinicio de curso y el reencuentro con sus compañeros “muchos me dieron la enhorabuena, diciéndome que habían visto la carrera. Es muy reconfortante ver como gente ajena al mundo del deporte aprecia tus logros también”, sentencia.

Las aulas de clase no solo le han servido para recibir el apoyo de sus compañeros, sino que también le han aportado conocimientos útiles para su carrera deportiva. “Me parece importante saber cómo y por qué un día te encuentras bien y al día siguiente no. A fin y al cabo, el cuerpo no es una máquina y debemos entenderlo y aprender a escucharlo”.

La atleta también ha sabido sacar el máximo proyecto a su carrera deportiva al usarla como herramienta para superar el grado de Medicina. “El deporte me ha ayudado a llevar la carrera en general y las épocas de exámenes en particular, con más relajación y sosiego, sin agobiarme, ya que las horas de entrenamiento te sirven para desconectar y pensar en otras cosas, cansar a tu cuerpo y despejar tu mente”, aclara Sánchez-Escribano.
¿Y con qué pasión se quedaría?...
Victoria Sauleda: “Aunque siento una gran pasión por ambas, si tuviera que escoger una, sería sin duda la Medicina. El deporte de alto rendimiento es eventual y mi sueño, más allá de cualquier resultado atlético, es ser médico”.

Carla García: “Podría pasar el resto de mi vida apartada del mundo de la moda, pero no imagino vivir sin la Medicina”.

Alicia Magaz: “En este momento, quizás el hockey. Estoy en la élite de mi deporte, luchando por ir a unos Juegos Olímpicos y compitiendo con las mejores del mundo, es algo que llevo queriendo desde que empecé a jugar y no lo podría sustituir. Además, en el caso de la Medicina, solo estoy aprendiendo todavía, pero sé que es mi futuro. El deporte se acaba antes o después”.

Irene Sánchez-Escribano: “No podría elegir. La Medicina me encanta y me parece una profesión muy reconfortante a nivel humano. El atletismo me ha dado experiencias y sensaciones que no he experimentado de ninguna otra forma hasta el momento, hace aflorar sentimientos, a veces buenos y a veces malos, que te hacen madurar y aprender a vivir y disfrutar cada uno de ellos. La verdad es que no podría elegir”.

Silvia Meseguer: “Esta es una pregunta difícil. Ahora mismo, si tuviera que elegir me quedaría con el fútbol por el momento en el que me encuentro, pero si se me hace la misma pregunta dentro de unos años, la respuesta sería otra”.
Superando las barreras a base de “constancia”
y “humildad”

La superación de obstáculos académicos y deportivos es el reto diario de jóvenes como Victoria Sauleda. La campeona de España de 800 metros al aire libre (2012-2014) y en pista cubierta (2014) ha encontrado en el atletismo la “constancia, sacrificio y disciplina para conseguir mis logros en las asignaturas de la carrera. Porque la práctica del deporte me proporciona confianza y seguridad”.

En la imagen superior, Victoria Sauleda corre en una prueba; en la inferior, fuera de su faceta atlética. 

En las aulas, sin embargo, ha encontrado “la empatía y la humildad”. La combinación perfecta para triunfar en ambos ámbitos.

Aunque mantener el equilibrio entre ambas facetas es una labor complicada, Sauleda lo hace parecer sencillo. “El deporte te prepara para el sacrificio, la disciplina y el esfuerzo, que son atributos que debe tener un estudiante. En este sentido, la Medicina y el deporte se compaginan y me forman cada día como persona”, precisa la atleta.

Su seguridad, quizá, radica en su convicción profesional. “Desde pequeña he tenido claro que quería estudiar Medicina. Creo que es una vocación y que te empuja a ayudar a los demás. Para mí, ser médico es la profesión más bella del mundo”, asegura sin titubear Sauleda. No obstante, ha tenido que paralizar ligeramente su carrera para evitar perder su otra pasión: el atletismo.

“He tenido que posponer asignaturas, pero el duro esfuerzo y sacrificio que supone el deporte, aunque parezca una contradicción, me aporta el saber cómo aprovechar y vivir intensamente cada momento de mi vida, ya sea en el mundo deportivo o en la facultad de Medicina”, asegura. Sin embargo, no ha sido su único apoyo.

Los compañeros de clase se han convertido en otro pilar importante para que Sauleda cumpla sus sueños. “Ellos me animan a seguir haciendo lo que me gusta, sin dejar de lado la Medicina y admiran mucho el sacrificio que hay que hacer para llevarlo todo bien”. El compromiso de sus amigos hizo que, este marzo, “una amiga se llevara un iPad a la universidad para poder verme en la clase durante los campeonatos de Europa de pista cubierta en directo”, recuerda la atleta.
Belleza reconocida con una gran carrera sanitaria ‘dentro’

El tiempo compartido entre ambas pasiones no tiene que terminar al finalizar el grado. Al contrario, una vez superada la prueba de fuego, hay profesionales sanitarios que, aun haciendo malabares con el tiempo, destacan en otros ámbitos e incluso representan a España al más alto nivel.

Carla García, con pijama médico (arriba) y en un certamen de belleza (abajo).

 Un ejemplo es la miss España Carla García, quien asegura que ha logrado compaginar la Medicina y el mundo de las modelos “con ganas, perseverancia e ilusión, debido a que cuando algo te gusta sacas tiempo para dedicarte a ello”.

La reconocida modelo asegura que en ningún momento tuvo que sacrificar su carrera por crecer en el mundo de la belleza. “Hace ya dos años que terminé la carrera y me licencié. El modelaje ha sido como un ‘hobby’ que ha formado parte de mi camino hasta convertirme en médico”, asegura García, quien está cursando Cirugía Plástica, Estética y Reparadora en Alemania. “Siempre me ha apasionado la posibilidad de modificar o cambiar anatómicamente partes del cuerpo humano y así ayudar a mejorar la vida personal del paciente haciéndole sentirse mejor consigo mismo, desde malformaciones congénitas como es el labio leporino, deformidades tras accidentes o aspectos físicos que no gustan al paciente”, puntualiza.

La vocación profesional de la miss proviene de familia. “Que mi padre sea médico siempre marcó en parte mi decisión de ser médico”. Sin embargo, no es la única razón, debido a que García asegura que ingresó al grado “sobre todo, poder ayudar a personas que lo necesitan, devolverle una sonrisa a gente a la que salvas la vida o disfrutar estudiando y aprendiendo cómo se estructura y funciona el cuerpo humano”.

En ningún momento se ha arrepentido de haber apostado por ambas pasiones. Por el contrario, asegura que el mundo de la belleza le ha enseñado “lo mucho que me apasiona la Medicina, haciéndome ver qué es lo que quiero hacer en el futuro”, mientras que el grado le ha permitido “tener la mente amueblada, las ideas claras”. Asimismo, apunta que “el hecho de haber terminado mi carrera, ser médico y dedicarme en el extranjero a mi profesión me ha permitido conseguir la admiración y el respeto no sólo en el mundo del modelaje”.
Médicos forjados en reputadas canteras ‘futboleras’
La atlética Silvia Meseger también comparte las paredes de la Autónoma madrileña con otro futbolista con gran proyección, pero en este caso viste la camiseta del ‘eterno enemigo’: el Real Madrid. Jacob Sánchez Dalmau es un portero que milita en las filas del tercer equipo presidido por Florentino Pérez, ha jugado en Segunda División e, incluso, fue convocado por el conjunto de Primera en el último partido de la Liga 2013-2014, cuando Ancelotti llevaba las riendas de los blancos.

Además, hay otros futuros médicos a los que se les da muy bien lo de jugar a la pelota, como Paula Nicart, alumna de la Universidad de Valencia y jugadora en el Valencia CF. Y no son los únicos: compaginando estudios triunfaron, en su época, figuras como el exmadridista José Martínez Pirri (la carrera la tuvo que acabar en México, donde acabó su carrera deportista) y el ‘temido’ Pablo Alfaro, el defensa central ‘tanque’ del Sevilla

Jacob Sánchez, José Martínez Pirri y Pablo Alfaro. 

Estudiantes… y referencias futbolísticas

“Lo más difícil es cuando me voy con la selección y pierdo prácticas en el hospital, ya que luego tengo que seguir con las que me tocan y recuperar las que he perdido, así que me cojo menos asignaturas que el resto para poder llevarlo”. Lo dice Silvia Meseguer, estudiante de la Autónoma de Madrid y futbolista del Atlético de Madrid y de la selección nacional. Toda una referencia del fútbol femenino español actual que ya cuando estudiaba en el colegio tenía claro que quería hacer Medicina. “Y fui convencida a Bachillerato de que tenía que obtener la nota suficiente para entrar en la carrera”, explica a ‘Revista Médica’.

Pero compaginar fútbol y Medicina no es nada fácil: “En los primeros cursos me costaba menos compaginarlos, pero a medida que he avanzado en la carrera me resulta más complicado,

Silvia Meseguer, jugando de rojiblanca.

tanto por las prácticas como por las horas de estudio”, explica, para añadir a renglón seguido: “En época de exámenes sobre todo, aprovecho cualquier hueco para estudiar por pequeño que sea”.

Meseguer reconoce que su desarrollo como deportista ha ralentizado su carrera académica. “De hecho, ya debería haber acabado la carrera. Pero entre el traslado de expediente de Barcelona a Madrid y el disponer de menos tiempo, hace que todavía me queden un par de años. Pero no me importa, me lo tomo con calma y puedo disfrutar de ambas cosas”, asevera. Ni siquiera desde dentro de las aulas se ve claro su otra carrera, la futbolística: “Me acuerdo siempre de algún profesor que no está muy familiarizado con el deporte, que no entiende el hecho de que falte a clase por jugar a fútbol, y que me pregunta cuándo lo voy a dejar o me dicen que no sirve para nada”. Eso sí, sus compañeros, encantados: “Suele sorprender que pueda sacarme la carrera faltando tanto a clase, ya que saben del tiempo que requiere (el fútbol)”, añade a esta revista.

Los estudiantes de Medicina están conquistando no solo las salas de los hospitales, sino también los campos deportivos, los certámenes de belleza y los espacios culturales por medio de la dedicación y esfuerzo. Malabaristas del tiempo, conocimiento y habilidades físicas, estos médicos son la demostración empírica de que es importante tener mente y cuerpo sanos. Un equilibro que está dando de qué hablar dentro y fuera de las facultades de Medicina.