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20/09/2015 n255
Este médico y directivo (Madrid, 1966) no ha dudado en incorporarse a las filas del partido de Albert Rivera desde que le escuchó en un mitin que ha terminado por conocerse como ‘La conjura del Goya’, por el nombre del teatro de la capital madrileña donde se celebró, en octubre de 2013. Desde entonces, ha encajado las piezas de sus convicciones ideológicas, que oscilan entre la libertad de actuar sin ataduras estatales y la satisfacción de la ayuda social organizada, y se ha enrolado en la aventura de encabezar la portavocía de Sanidad del partido en la Asamblea de Madrid. Eso sí: aspira a que su paso por la política no ocupe el resto de su vida, sino lo que sea menester para cumplir con los objetivos marcados. La gestión hospitalaria y, ante todo, su familia, ocupan para él posiciones prioritarias.
¿Cuánto tiempo piensa permanecer en la política?
No sé cuánto durará mi aventura política, pero me gustaría, con el tiempo, regresar a la gestión sanitaria, que es lo que entiendo como mi verdadera profesión.

¿Se arrepiente de haberlo dejado?
Arrepentido no estoy en absoluto. Se echa de menos a las personas con la que se trabajaba, la intensidad y la riqueza de la vida del hospital, que es un medio muy rico. Tenga en cuenta que hablamos de un centro, como en el que yo trabajaba [el Ramón y Cajal de Madrid] provisto de 5.000 profesionales que atienden un sinfín de patologías. Había situaciones que debían resolverse de inmediato, y eso se echa de menos: la resolución diaria de problemas. Aunque el mundo político también tiene sus urgencias, lo cierto es que su ritmo es diferente.

Durante la campaña electoral de las autonómicas, se acusó a su partido de organizar un mitin en el hospital que menciona. ¿Lo utilizaron para su provecho?

Álvarez, junto con Ignacio Aguado, portavoz de Ciudadanos en Madrid.

No. Como cualquier organización política inmersa en periodo electoral, dirigimos un escrito al gerente, Juan José Equiza, solicitándole una sala para celebrar un encuentro con los profesionales. De hecho, en 2011, en la campaña de las generales, el centro recibió al candidato del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. En nuestro caso, como digo, registramos la petición de la reunión al hospital por escrito y éste nos contestó definiendo qué miembros de su plantilla acudirían a la cita.

¿Van a mantener a raya al Gobierno de Cristina Cifuentes?
Es nuestro papel. Si queremos que se note un cambio en el Gobierno, debemos permanecer atentos, en mi caso en lo que respecta al sector sanitario.

¿Cuáles son sus ‘líneas rojas’?
La privatización, mal llamada externalización, de los servicios sanitarios. De hecho, en el primer pleno de la Asamblea en el que salió a colación este asunto, nuestro portavoz formuló una pregunta en ese sentido debido a la contradicción que se produjo en unas declaraciones, por separado, de la presidenta, Cristina Cifuentes, y del consejero de Sanidad, Jesús Sánchez Martos. Aquí hay un límite que no se puede rebasar.

El resto son propuestas ‘en positivo’ como incorporar 30 millones de euros para la Atención Primaria en los presupuestos de 2016 con independencia de lo destinado a Farmacia o llevar a cabo un análisis pormenorizado de las condiciones de trabajo de los profesionales.

¿A qué se refiere?
A las reducciones de plantilla, las jornadas y sus horarios, las escasas retribuciones o la insuficiente reposición de las plazas de los jubilados. Aunque muchas medidas competente al Estado antes que a la comunidad autónoma, ésta mantiene un importante margen de maniobra. En ese sentido, nos hemos entrevistado con representantes de los sindicatos que nos han hecho una radiografía muy acertada de la situación de nuestros profesionales y de cómo afrontarla. También mantenemos en el acuerdo, por ejemplo, profesionalizar al directivo de la salud.
Javier Barbado
Imagen: Miguel Fernández de Vega
Hay frentes abiertos en ese aspecto…
Muchas comunidades autónomas de diferente signo político ahora disponen de la posibilidad de demostrar su compromiso con la profesionalización del directivo, en efecto.

¿Cuál es el reto más inmediato del partido?
Lograr que el Partido Popular demuestre el compromiso, con nosotros y con la sanidad madrileña, en la tramitación de los presupuestos, que se nos presentarán en otoño.

¿Solo van a respaldar al PP?
No. Con el PSOE tendremos, probablemente, acuerdos. Y con Podemos puede haber una buena sintonía con las personas encargadas de la sanidad.

Durante la legislatura anterior en Madrid, el consejero Javier Fernández-Lasquetty planteó un Plan de Garantías que no llegó a buen puerto. ¿Cómo se contempla aquello desde la perspectiva de su partido?

El portavoz parlamentario de C's, en un momento de la entrevista. 

Han pasado tres años y medio, claro, y eso hace más fácil analizarlo ahora. Da la sensación de que se buscaron fórmulas para el ahorro que, se pensaba, serían válidas. Se pretendía llevar a cabo una reducción drástica de los presupuestos dedicados a la sanidad. Hay que recordar, en todo caso, que éstos han disminuido en caso 1.000 millones de euros entre 2010 y 2015 (ahora se destinan unos 7.400).

¿Por qué fracasó el plan?
Porque se quiso hacer sin poner sobre la mesa los argumentos económicos reales. El ejemplo más claro fue la privatización de los seis hospitales. Sin duda, el Sermas disponía (y dispone) de recursos para actuar en áreas de ineficiencia y ahorrar sin generar tanta incertidumbre entre los profesionales e inseguridad jurídica.

Recordemos que se sacaron una serie de concursos que, más tarde, se anularon en los que los licitadores no mostraron gran interés en concursar, ya que solo se presentó uno por cada lote ofertado, es decir, no existía, realmente, competitividad. No se puede actuar de esa manera en un sistema sanitario público que ha sido construido gracias a mucho esfuerzo durante décadas.

Antes de emerger Ciudadanos, ¿se sentía más afín al PSOE o al PP?
En determinadas cuestiones al PP, y, en otras, al PSOE.
¿Por qué no dio el salto a la política antes?
Porque no existía, de hecho, un partido impregnado de formas dialogantes, que viera como adversarios a los demás y no como enemigos. Y, ante todo, por encontrarme más maduro tras 13 años de experiencia laboral.

¿Ha formado una familia?
Estoy casado.

¿Felizmente?
[Risa] Sí. Y tengo dos hijos adolescentes, una niña de 15 años y un chico que va a ir a la Universidad.

¿A qué dedicarán su vida?
No lo sé, pero tienen muy claro que no será ni a la Medicina ni a la sanidad, como sus padres (mi esposa es médica de Familia). Los padres no deben dirigir ni proyectar en absoluto la vida profesional de sus hijos. Tenemos un profundo respeto por sus decisiones.

¿A qué partido defienden sus hijos?
No están aún en edad de votar.

¿Son de Podemos?
No. Mi hijo está en la edad de ‘matar al padre’, es decir, se muestra crítico con todo. Cosa que, por otra parte, me parece muy bien.

Amplia trayectoria sanitaria antes de ‘saltar’ al partido de Rivera Antes de afiliarse a Ciudadanos, Álvarez Cabo construyó una trayectoria profesional notable en el campo de la Medicina y de la sanidad. Licenciado en esa disciplina, se presentó al examen MIR, pero no lo aprobó. Fue oficial-alférez de complemento y estudió un máster de Gestión y Administración de Servicios Sanitarios. Superó una oposición, en la Comunidad Valenciana, que lo convirtió en funcionario de carrera. En Madrid, aprobó otra prueba opositora sobre gestión hospitalaria. Más tarde, logró titularse en este campo a partir de un proceso extraordinario. Después, el gerente del Gregorio Marañón de Madrid Alfredo Macho pensé en él para la dirección del Instituto Provincial de Rehabilitación. También ejerció, hasta abril de este año, como director médico del Ramón y Cajal de la capital. De hecho, insiste en que le atrae la gestión hospitalaria tanto o más que el compromiso político.
Aparte de la política, ¿cuál es su convicción religiosa, si la tiene?
Cristiano católico.

¿A qué dedica su tiempo libre?
Me gusta mucho el campo: es un lugar que me hace sentirme muy a gusto. También leo, estoy con los amigos, camino o hago natación.

¿Qué tipo de lectura le atrae?
Tras una etapa en la que me atraían mucho las novelas, opté más por los ensayos. En general, con el tiempo y la madurez me he ido haciendo más ecléctico.

Eso encaja con que esté en Ciudadanos… ¿Cómo define el ideario del partido?
A mí me parece que se mantiene en un punto intermedio entre la doctrina liberal y la socialdemocracia europea, lo cual es una combinación válida para responder a los actuales problemas de España. Además, el partido tiene una visión clara de su unidad y de reconocimiento de los derechos de las personas. Siempre ha combatido cualquier tentación secesionista.

Han denunciado con firmeza la corrupción. ¿Predicarán con el ejemplo?
Hemos presentado una declaración de bienes de la que se da una relación a la Asamblea de Madrid. Para eludir conflictos de intereses, hay un claro compromiso de transparencia. Y todos nos dedicamos en exclusiva a la actividad parlamentaria. Otros partidos, incluso algunos de los llamados emergentes, permiten una dedicación parcial; nosotros, no. Las 17 personas del grupo de la Asamblea de Madrid tenemos plena y exclusiva dedicación. Yo, por ejemplo, estoy en excedencia por Servicios Especiales.