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13/09/2015 n254
Hablan de Rafael Bengoa como un fichaje galáctico para el PSOE porque llega directamente de asesorar a Barack Obama para implantar su famoso ‘Obamacare’, pero él prefiere quitarle importancia. En la actualidad, este licenciado en Medicina nacido en Venezuela pero vasco por los cuatro costados es responsable de sanidad del grupo de expertos del PSOE y lo compatibiliza con la dirección de la Deusto Business School Health. Bengoa relata a Revista Médica por qué dejó las consultas por los despachos y ofrece una explicación “desde dentro del sistema” sobre por qué no es de Podemos.
David García
Imagen: Miguel Fernández de Vega
Le ha restado importancia al hecho de haber trabajado para Obama. ¿Cree realmente que se ha sobredimensionado su labor allí?
Sí. Yo he ayudado a la Administración americana en tres o cuatro cosas con otros dos europeos. Hemos ido a reuniones y a muchos estados, durante seis o siete meses, después de irme del Gobierno vasco, yendo a lugares querían escuchar lo que hacíamos en Europa. Porque, además, tenemos los mismos problemas: la demografía, la sostenibilidad, los enfermos crónicos, la calidad, la seguridad clínica… y hacer todo eso sostenible. Empezaba a haber una especie de cruce entre Canadá, Estados Unidos y Europa que a mí me parece muy interesante y que yo sigo construyendo en Deusto, tendiendo este puente. Salíamos a trabajar con los estados las reformas. Está el ‘Obamacare’ desde Washington, pero lo que es la reforma tanto de cobertura como de cambio es también en ‘sus comunidades autónomas’, en sus estados. Por eso digo que no desayuno con Michelle y Barack, lo más que he estado es en una misma habitación con él.

Ha nacido en Caracas y ha vivido en muchos países, ¿no?
Sí, he vivido en Venezuela, Suiza, Dinamarca, Estados Unidos, en Inglaterra… He estado fuera la mitad de mi vida

¿Y con qué se queda?
Pues en el lado más sanitario, que todos tenemos los mismos dolores de cabeza y las respuestas van a ser parecidas. Y en el lado más personal, como después de vivir en tantos países he acabado por quedarme en España, me quedo con que me gusta España.

Es usted motero y dijo que después de trabajar para el Gobierno vasco haría la Ruta 66. ¿La llegó a hacer?
No, la hubiera sido si no me hubiera metido a establecer puentes entre Europa y Estados Unidos. Lo que sí he hecho es alquilar una moto y me he dado un paseíto, pero como terapia personal muy rápida, y eso es lo que hago aquí en moto.

Pero estoy empezando a cambiar de opinión con respecto a la Ruta 66. Es mítica sobre todo para los ‘harleyistas’, aunque yo ya me estoy traicionando un poco y me estoy yendo a BMW. Desde fuera, la Ruta 66 puede parecer un poco rollo, porque es todo recto, y lo que es bonito en moto son las curvas, como en política. Las curvas son más interesantes que las rectas, son más exigentes.

¿Y ha ido a concentraciones moteras?
He ido a dos o tres, y a veces se pasan más tiempo tomando cervezas que en moto, y yo soy muy solitario en la moto.



¿Qué otras aficiones tiene?
El esquí, pero lo he tenido que dejar por problemas en una rodilla. Es lo que más me ha dolido abandonar, porque me gusta la montaña y esquío desde los cuatro años. Eso es lo que te fastidia: empiezas a tener una rodilla mal, es difícil de arreglar y te empieza a limitar. Ya lo veréis, aprovechad ahora porque ya veréis cómo os limitan las articulaciones.

¿Está casado?
Sí, y soy padre de dos hijos y abuelo de tres nietos muy pequeños.

¿Y con tanto viaje cómo le ha dado tiempo a conocer a su mujer?
La conocí en la facultad de Medicina, y por alguna razón misteriosa nos hemos quedado juntos treinta y pico años.

¿Y ella ejerce?
De médico ya no. Ahora ejerce de abuela y de madre, pero ella ha sido médico.

Es licenciado en Medicina, pero ha preferido el mundo de la gestión. ¿Cómo decidió pasarse a este campo?
Tenía una frustración de ver pacientes con los que se hubiera podido haber hecho antes y no se hizo, y eso me llevó a la gestión y a la prevención. Y el modelo al que debemos ir es aquél que da un salto grande a la prevención, y hacia la proactividad, controlar a los enfermos cuando no están con nosotros, ayudarles a gestionar sus enfermedades, y nos está costando mucho hacer ese cambio. Y es frustrante para un médico, y lo será para muchos otros profesionales, ver que se debería haber hecho algo para esa diabetes antes de amputar una pierna o corregir una ceguera que ya puede ser muy tarde.

Tiene un blog, pero hace tiempo que no lo actualiza.
Porque actualizo el blog por los medios, directamente con vosotros, esto es un blog más. No lo estoy nutriendo porque estamos en muchas conferencias, muchos viajes internacionales y no hay posibilidades, pero la gente que está conmigo en la Deusto Bussines School Health está escribiendo muchas cosas, muchos documentos, que en el fondo son blogs.

La “terapia” de ‘Ocho apellidos vascos’

Cartel de la película 'Ocho apellidos vascos'.


Rafael Bengoa cuenta con humor que fueron sus pacientes los que le recomendaron pasarse a la gestión y dejar así el ejercicio de la Medicina, a la que dedicó seis años de su vida en urgencias y en Atención Primaria. Eso sí, gracias a la Universidad conoció a esa persona “que por una misteriosa razón” lleva con él “treinta y pico años”.

Aunque nacido en Caracas, Bengoa solo pasó los tres primeros años de su vida en Venezuela y se siente vasco. Para él, ‘Ocho apellidos vascos’ ha supuesto “una terapia” y ha demostrado que los vascos saben reírse de sí mismos “a pesar de un grupo terrorista que no ha dejado que nos riamos”. Espera con ganas el estreno de la secuela, ‘Ocho apellidos catalanes’.
Le veo con los periódicos… ¿Qué noticias son las que más le han impactado últimamente?
Las noticias que me impactan son las cosas que están pasando en los países en vías de desarrollo y luego cualquier estudio sobre la pobreza infantil en España, y no quiero hacer demagogia porque parece que es parte de un programa pero no. Los partido políticos tienen que hacer algo con la pobreza infantil, que está sustanciada objetivamente, ahí sí ha habido transparencia e información, hay estudios muy solventes. Hemos protegido bien al adulto y a las personas mayores y se ha descuidado el mundo de la infancia. Hay pobreza infantil y malnutrición en la España del siglo XXI y eso hay que corregirlo ya.

¿Se suele ir de ‘pintxos’?
No mucho, me cojo la moto y me voy. Prefiero moto más que ‘pintxos’, y eso es un insulto en el País Vasco. Me machacarán.

Bengoa, dando un paseo en moto.

Variemos entonces la pregunta. ¿Con quién nunca se iría a dar una vuelta en moto?
Me iría con todo el mundo. A España le hace falta madurez de intercambio plural.

Es necesario que los partidos se vean en foros menos politizados, fuera de foros televisivos, que para mi gusto se están convirtiendo demasiado en gallineros y básicamente lo que hace falta es poder tener tiempo pausado para poder escucharnos los unos a los otros.

¿Alguna vez se ha encontrado al Rey Juan Carlos en moto?
No, no, eso me suena a mito (risas). Bueno, no contesto directamente sobre el Rey porque no sé nada sobre ‘su ángel’, pero en Estados Unidos a los moteros nos llaman ‘donantes’, porque hay mucha mortalidad. Me gustaría que los moteros anden de forma prudente, aunque la moto sea como un animal que te pida cancha. Te la puedes dar de todas formas pero yo creo que aún hay mucha imprudencia en moto. Sería interesante, no va a estar en el programa electoral, pero sería interesante hacer cosas con la gente que se ocupa de la seguridad en las carreteras sobre la seguridad de las motos.

¿Le da tiempo a ver la televisión? ¿Qué suele elegir?
Sí, sobre todo me voy a los telediarios y me van los documentales. Pero veo también alguno de los gallineros porque es una forma de actualizarte. Eso sí, no veo nada esta parte ‘light’ de programas de Telecinco, no los veo nada, me da un medio ataque cuando los veo, cuando te pones y ves lo que está pasando ahí. Y en cierta forma casi me alegro de que los espectadores hayan estado pasando a los programas estos, un poco sensacionalistas, de políticos, y creo que están perdiendo cancha estos de tipo rosa por llamarlos de cierta forma. Me gustaría volver a ver en la tele programas tranquilos que había antes donde era posible debatir, como 'La Clave'. Desde luego con esta inmediatez por la que se rige la tele ahora, se agradece cuando te dejan acabar una frase.

Antes ha hablado de sus nietos. ¿Qué edades tienen?
Tienen tres y cinco años, y seis meses.

¿Qué aprende de ellos?
Sé que van a vivir entre 100 y 110 años, pero van a tener enfermedades crónicas, ya veis que siempre vuelvo a lo mismo. Igual van a tener que vivir 30 o 40 años con una diabetes, con una hipertensión, con un problema de salud mental, artrosis, enfermedades respiratorias, asma… De momento para mis nietos no está montado el sistema para atenderles bien esa cronicidad. Les van a atender bien cuando se pongan malos de algo agudo. Lo que hay que conseguir, no solo para mis nietos sino para todos, es un sistema donde lo agudo se atienda bien y lo crónico se atienda bien, y ahora se atiende bien solo lo agudo. Y de mis nietos aprendo, al mirarles, para hacer estas reflexiones. Les miro y digo: “Les va a pasar esto porque este va a ser su destino”. Suelo decir que estamos intentando hacer medicina del siglo XXI en el chasis del siglo XX, y por eso chirría. Este siglo, con todo lo digital, que todo el mundo pueda acceder a la historia clínica, que podamos ser todos gente digitalizada, que podamos controlar las enfermedades… todo ese movimiento será colocarnos con un chasis del siglo XXI, en este siglo, pero ahora el sistema está retrasado.

Si no hubiera sido médico, ¿qué le hubiera gustado ser?
Mi padre era médico, mi hermano médico… Creo que no tenía muchas opciones, estaba ya manipulado o condicionado.



¿Cuánto tiempo pasó en Venezuela?
Nada, tres años. Mi padre era diplomático de Naciones Unidas y nos pusimos a dar vueltas por todo el mundo. Estuvimos en Estados Unidos muchos años, en Suiza otros tantos… Por ello, el recorrido es lo que te permite controlar tres o cuatro idiomas y tener una visión muy global de las cosas.

Entiendo que inglés y francés…
Inglés y francés y castellano, y luego me arreglo en las otras latinas como italiano y portugués. Pero sin ningún esfuerzo mío, las tres de crío. En Suiza, francés; en Estados Unidos, el inglés, y el castellano, aquí

¿Y euskera?
Euskera no, porque no he vivido aquí.

Pero ha dicho que ha elegido finalmente vivir aquí.
Porque obviamente España es un sitio donde se reúnen todo tipo de condiciones para vivir bien, aunque hay algunos intentando estropearlo, y hay que volver a asegurar que la gente más vulnerable (yo no soy un ejemplo con ese recorrido, no soy ejemplo de nada, soy un afortunado) que los niños que nacen ahora puedan volar como se merecen y tengan las mismas oportunidades que los demás, y eso no se está dando ahora. De hecho, las políticas públicas en Inglaterra y en los países nórdicos, de todo tipo de gobiernos, están focalizando su atención a la infancia, y eso que su infancia estaba ya mejor que la nuestra. Tenemos que prestarle atención para que la gente pueda moverse bien, con independencia de los recursos de sus padres.

Hablando de su niñez, ¿tenía algún apodo?
La verdad es que no.

¿Cuál es su mayor defecto?
Una especie de intranquilidad, de no conformismo con lo que hay. Eso se puede ver como virtud o defecto, pero en casa lo ven como un defecto.

¿Y la virtud?
Cuando ocupo un cargo o hago algo, rodearme de gente de primera división, que cree en proyectos más que en sueldos.

¿A quién le daría un buen pisotón?

El exconsejero vasco es ahora uno de los principales fichajes de Pedro Sánchez.

Todos en nuestra vida le hubiéramos dado un pisotón a alguien… Yo se lo daría a la directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan, por lo mal que se ha gestionado el ébola. Y he estado 15 años allí, y esa organización está perdiendo credibilidad.

¿Cómo es posible que se haya hecho tan bien por Médicos Sin Fronteras y la OMS no los haya escuchado, lo que hizo que se tardara cinco meses en declarar una epidemia mundial? Es importante que haya una organización mundial fuerte en este sentido, porque va a haber más epidemias.

¿Cuándo lloró por última vez?
Con la muerte de mi hermana, el año pasado.

¿A qué le tiene miedo?
Pues… yo soy de Bilbao, una pregunta así a uno de Bilbao… Nacido en Caracas, pero de Bilbao.

Hay muchos venezolanos vascos…
(Por) la Guerra Civil.

Su miedo, entonces…
Me imagino que a lo que tengo más miedo es que le ocurra algo a algún familiar. A mí mismo no creo que me dé mucho miedo, porque ha habido dos o tres cosas en la familia… que en todas las familias las hay…

¿Qué cosas le hacen dar las gracias?
Cuando aquí, en este aula donde damos el curso, ves que hay gente que se ha transformado, no solo aprendido, sino que va a saber dirigir mejor las cosas, que es lo que hacemos aquí en Deusto, liderazgo. Que gente que sabe de contabilidad y de gestionar un hospital quiere aprender cómo se lideran grupos de recursos humanos de una forma diferente. A mí lo que me recompensa es ver que alguien dice: ‘Soy una persona diferente a la que empezó el curso’.

¿Y está satisfecho con esa cantera?
La cantera es insuficiente, hace falta más gente. Los municipios y las autonomías necesitan cuadros para gestionar bien los servicios sociales y sanitarios, y no hay suficiente infraestructura; igual que hay muchos periodistas, en gestión no hay, sobre todo en gestión de lo público en una fase más ética y eficaz. Y soy optimista en eso.

¿Por qué no es de Podemos?
Porque como soy independiente… Pero sintonizo con la socialdemocracia. Yo no sé si Podemos es socialdemócrata. Creo que parte de su discurso sí, pero otro está más a la izquierda. Creo que los países se arreglan desde el centro-izquierda, que es desde donde se han desarrollado las políticas sociales que hacen que Europa sea Europa. Hay que proteger eso, el Sistema Nacional de Salud, los servicios sociales, y eso dice el PSOE que lo va a hacer, pero hay gente en la extrema izquierda que no tiene ese discurso. Así que la otra razón por la que no soy de Podemos es porque yo soy del sistema. Ahora a los sesenta y pico años no voy a decir que soy antisistema. No me gusta nada el discurso antisistema de que la Transición no ha servido para nada, y la Transición ha sido muy difícil, mucha gente ha tenido que tragar muchas cosas y construir, como dice Podemos, destruyendo lo anterior, eso no ha funcionado nunca y no va a funcionar, por eso han suavizado su discurso.