¿Quiere recibir Revista Médica en su correo de forma gratuita?
13/09/2015 n254
Las reintervenciones de varios casos de los niños manchegos que fueron derivados a principios de año al hospital madrileño La Milagrosa, y cuyos padres denunciaron al centro por mala praxis, han dado un vuelco al asunto. Los cirujanos que se han ocupado de las segundas operaciones, ya en centro público, han advertido a los primeros pacientes de la plataforma de afectados de que “no se les había hecho nada”. La duda de los progenitores está sobre la mesa: ¿fueron operaciones fantasma?
Jesús Vicioso Hoyo / Imagen: Miguel Fernández de Vega
“No le habían hecho absolutamente nada. Es decir, lo abrieron y lo cerraron”. Teresa Tomás, la portavoz de la Plataforma de Afectados por La Milagrosa, no da crédito al rocambolesco giro que ha dado el caso de las derivaciones al hospital madrileño por parte de la sanidad castellanomanchega. Tras las denuncias de mala praxis que hizo el grupo de progenitores, este verano llegaron las anunciadas reintervenciones, pero ya en este caso en el Hospital de Albacete. Y las primeras han dado un auténtico vuelco al asunto.

Teresa Tomás es una de las madres de los niños de las tres primeras reoperaciones. Se desplazó con su pequeño de tres años al centro albaceteño ya con unas condiciones totalmente distintas a como fueron acogidos en el hospital de la capital. “Como fuimos desde Cuenca hubo un ingreso”, dice Tomás, quien, eso sí, resalta otra de las ‘novedades’ respecto al anterior paso de su niño por La Milagrosa. “En Albacete nos pusieron vía y anestesia general. La primera vez no le pusieron vía a ninguno de los niños, y la anestesia no la hemos sabido hasta ahora”.

Su versión concuerda plenamente con la de Juan Antonio Soria, otro de los padres que contó a ‘Revista Médica’ el caso de su hijo y que cuestionó sin ningún tipo de tapujos incluso el procedimiento de anestesia, amén del trato, a su juicio vejatorio, recibido en las instalaciones capitalinas. La frase con la que resumió todo aún colea: “Nos han tratado como ganado”.

Y precisamente es la misma expresión que ha empleado también Teresa Tomás para comparar lo que pasó en La Milagrosa en contraposición con lo que ha pasado en el Hospital de Albacete: “Nos trataron como ganado, nos dejaron en un pasillo. Y encima cuando te enteras de que no han hecho nada, de que no le pusieron anestesia general… Si llega a tener complicación en el quirófano sin vía…”.
La ‘sorpresa’ de las ‘segundas’ operaciones

Aquí está la clave de las novedades: sabían desde hace semanas que habría segundas operaciones para muchos pacientes, incluso La Milagrosa lo había confirmado. Pero desde luego no se imaginaban las palabras que darían los cirujanos de las reintervenciones: “Lo que nos dijeron los cirujanos del Hospital de Albacete cuando abrieron (al niño) para reoperarlo es que no le habían hecho absolutamente nada, porque si no, tendría que haber restos de la otra operación y, sin embargo, no apareció nada. Es decir, que los abrieron y los cerraron”, lamenta Teresa Tomás.

A la familia de Tomás no es la única que le han contado esto. Hay otro caso similar, el de un niño de Tarazona de la Mancha (Albacete), tal y como lo relata su padre tras la realización de una ecografía para ver cómo había salido tras su paso por La Milagrosa. “La médica que le hizo la ‘eco’ dice que no le habían hecho nada, que estaba igual.
La Milagrosa ya no recibe derivaciones por parte del Sescam.
Incluso que tenía un hilo de color blanco dentro y que lo tenían que operar otra vez”, apunta el hombre, quien añade: “Nos quedamos a cuadros, y en esa estamos. No le hicieron nada en La Milagrosa de Madrid, después de la odisea que pasamos lo tienen que operar (…)”.

Este progenitor tarazonero no ha dudado en relatar su experiencia en un blog, en el que expresa arduamente su insatisfacción con la clínica por la que pasó su hijo: “Lo tienen que operar por culpa de esa clínica, que es un matadero”. Y, para concluir, lanza varias preguntas: “¿A quién ha beneficiado todo esto? ¿Qué responsabilidades asumirán?”.

Los nuevos acontecimientos ha llevado a los afectados a plantearse nuevas cuestiones. “Pensábamos que (la segunda operación) iba a ser más complicada porque, según nos dijeron, es lo normal al tener que ir abriendo la antigua intervención. ¡Y no han encontrado nada!”, afirma la madre del niño de Cuenca.
Los afectados, sin relación con la clínica Después de todo lo que han denunciado sobre la situación de sus hijos, los padres ¿han tenido nuevos contactos con La Milagrosa? “¡Qué va! No, no, no. La clínica lo único que ha hecho es amenazarnos, diciéndonos que si decíamos públicamente su nombre nos iban a denunciar. Pero visto lo visto, no han sido capaces de denunciar, porque saben que lo que estamos diciendo es la realidad”, explica la portavoz de Cuenca (hay uno por cada provincia castellanomanchega con implicados) de la Plataforma de Afectados por La Milagrosa. “Y somos muchos testigos”, esgrime, a renglón seguido, Teresa Tomás.

La advertencia a los padres es un hecho empírico, como así lo demuestra uno de los puntos vertidos en el comunicado que fue remitido a ‘Revista Médica’: “Hospital La Milagrosa emprenderá acciones legales contra todas aquellas personas que han hecho afirmaciones lesivas para el honor y que cuestionen el buen hacer de este centro y de sus profesionales”.
Las denuncias siguen adelante

También han exigido responsabilidades Teresa Tomás y Juan Antonio Soria al relatar sus casos a esta revista, así como otros progenitores que denunciaron sus experiencias y cuyas denuncias no se han echado para atrás. “Solo por el trato y cómo lo hicieron pasar allí a los niños ya era para denunciarles. Pero cuando nos vamos enterando de todo lo demás…”, dice la portavoz conquense de la plataforma, cuyos miembros tienen un grupo de Whatsapp en el que van intercambiando informaciones y novedades.

Soria ya adelantó que el colectivo de afectados trabajaba en la presentación de una denuncia conjunta, además de las particulares que se han ido llevando a comisarías o juzgados.
Los padres de los afectados denunciaron mala praxis, mientras que el centro acusado defendió su correcta actuación.
Sin embargo, la demanda aún no ha tomado la forma definitiva, por dos motivos: siguen recabando datos y continúan apareciendo casos, a lo que hay que añadir que las vacaciones estivales han estado de por medio.

De hecho, Tomás asevera que hace poco se han incorporado a la plataforma otros dos nuevos casos: “Este verano ha habido más padres que se han puesto en contacto con nosotros, tras haber ido al hospital para revisiones. Pensaban que el de su hijo era el único caso, pero no era así”. Las denuncias públicas de la plataforma y la narración de sus experiencias en los medios de comunicación son, en su opinión, claves para el giro que tomó todo, porque, entre otras cosas, a raíz de sus denuncias el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) paralizó las derivaciones a la clínica madrileña.

“Los tres niños que han operado, no sé si es por casualidad, son de los primeros cuyos padres empezaron a denunciar lo de La Milagrosa”, apunta Tomás, al tiempo que confirma que otros progenitores están siendo llamados para que sus hijos comiencen las pruebas preoperatorias para nuevas reintervenciones.
La clínica remite (por fin) datos sobre la anestesia

Otras de las novedades más relevantes del caso es que, finalmente, los padres de los niños operados en La Milagrosa que solicitaron los informes de anestesia han recibido documentación al respecto en la que se reflejan algunos detalles.

“La Milagrosa nos ha enviado informes escuetos y muy reducidos. El mío, por ejemplo, dice que la anestesia que se le puso a mi hijo fue por sedación y de carácter local.
Las denuncias interpuestas por los progenitores siguen adelante, y la plataforma estudia una querella conjunta.
Y estaba claro que no fue general, porque los niños no pueden entrar en un quirófano y a los veinte minutos estar en la calle”, relata Tomás. “Los especialistas con los que he hablado dicen que es una burrada que a niños de dos o tres años (como es el caso de su hijo) se les opere con una sedación o anestesia local. Y menos sin vía”, añade.

Cuando ‘Revista Médica’ conoció que los padres demandaron, según indicó Juan Antonio Soria, dichos informes de anestesia al hospital madrileño, el centro respondió “¿Qué es el informe de anestesia?”. “No tenemos ninguna noticia de que nos estén pidiendo documentación que no se les dé”, explicó, a mediados de junio, una portavoz, que también rechazó, tajantemente, que se hubiesen producido negligencias. La misma responsable remitió a un comunicado anterior de La Milagrosa en el que se indicaba, entre otras incidencias: “El caso de las criptorquidias, tal como indica el protocolo quirúrgico y como ya se había indicado a los padres en el postoperatorio inmediato, requieren de un segundo tiempo quirúrgico, en ningún caso de una reintervención por estar mal realizada la primera cirugía, como se ha afirmado por parte de algunos padres y de algunos medios”.

Este nuevo capítulo del caso de La Milagrosa abre un nuevo frente con muchas más incógnitas para los padres de los niños afectados, porque, según los testimonios recabados por ‘Revista Médica’, ya no son meras conjeturas de los progenitores tras haber sufrido una experiencia que han marcado no poco sus vidas y la de sus hijos, sino aseveraciones de los propios médicos que han tenido en sus manos a los pacientes y han visto de primera mano los resultados. La plataforma lo tiene claro: “Esto no puede quedar así”.