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30/08/2015 n252
José A. Puglisi
El proceso de troncalidad ha abierto una oportunidad para reinventar una de las etapas formativas más importante para los futuros médicos, el MIR. No obstante, no todas las respuestas están en la iniciativa que liderará el Comité Nacional de Especialidades de Ciencia de la Salud. De hecho, los representantes de salud de los partidos políticos y los expertos del sector también cuentan con sus propias ideas para modernizar su acceso a través de su trascendental prueba.
El examen de Médico Interno Residente (MIR) está evolucionando. El modelo tradicional está desapareciendo para dar paso a un nuevo sistema que, a partir de septiembre, irá desarrollando el Comité Nacional de Especialidades de Ciencia de la Salud.

Siguiendo con las líneas del real decreto de troncalidad, la formación de los jóvenes médicos cambiará para adaptarse a los tiempos venideros y a la necesidad de la sociedad. Sin embargo, no todas las innovaciones de la prueba están cultivándose en la troncalidad. Responsables de otras esferas del sector también tienen su propia ‘receta’.
Replanteamiento de la prueba

Jesús Aguirre, portavoz del Partido Popular en la Comisión de Sanidad en el Senado, cree sin tapujos que se puede mejorar el examen del MIR.
Jesús Aguirre
Según explica, sería conveniente adecuar las preguntas del examen, en las que se evaluasen más los conocimientos que se requerirán durante su fase como MIR, es decir, no sobre un mero resumen de todas las asignaturas que ha visto durante los últimos seis años

“Sería una prueba más adaptada a los conocimientos y aptitudes que requerirá en sus años como MIR”, apunta Aguirre. “Además, evitaría que los alumnos gasten importantes sumas de dinero durante un año en las academias de preparación para la residencia”, asevera el representante de los populares en la Cámara Alta.
‘Simulacro’ Moreno

Las cuestiones asignadas para la prueba, sin embargo, no son un inconveniente para el expresidente del Comité Nacional de Especialidades de Ciencia de la Salud, Alfonso Moreno.
Alfonso Moreno
“Las preguntas han ido introduciendo mejoras durante los últimos años, al punto de se exige que se resuelvan situaciones clínicas o diagnósticas”, manifiesta.

En este sentido, Moreno destaca que se trate de “una prueba teórica con una vertiente práctica”, aunque sí entiende que se puede optimizar aún más. La máxima expresión a la que aspira Moreno es a la realización de un simulacro, donde haya personas que intervengan en el proceso de evaluación. “Por ahora es una idea compleja, siendo excesivamente costosa y con una difícil organización logística ante el elevado número de alumnos que cada año se presentan al MIR”, reconoce.
Guía ‘tipo oposiciones’

Los representantes del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM) también tienen sus propias propuestas para la prueba MIR. “Hay que valorar la viabilidad de la inscripción en la convocatoria con el cierre de actas de las convocatorias extraordinarias de septiembre y diciembre en las distintas facultades y, en el caso de que sea imposible por los plazos de tiempo, abrir una clausura para que los estudiantes afectados puedan presentar un justificante (junto a su inscripción al MIR) que certifique su presentación a las asignaturas pendientes”, refleja la posición oficial de los alumnos.

Con el objetivo de facilitar la preparación de los principales afectados, el CEEM propone que el Ministerio de Sanidad publique un temario, similar al incluido en los programas de distintas oposiciones estatales. Es decir, una guía que versaría sobre “los contenidos que se valorasen más relevantes para el acceso a la formación sanitaria especializada y que, como tales, se corresponderán con los desarrollados durante la carrera universitaria”, aclaran los responsables.
Reparando los ‘flecos’ de la troncalidad

Pero hay avances: “El Gobierno del Partido Popular ha avanzado, en los últimos cuatro años, un proceso de troncalidad que el ejecutivo socialista tenía paralizado desde 2002”, apunta el portavoz de Sanidad popular, Jesús Aguirre. “Solo quedan afinar algunos flecos, pero ya hemos demostrado nuestra capacidad de consenso para encontrar un acuerdo, como ocurrió con la elección única de tronco y especialidad”, apunta.

Unos de esos ‘flecos’ que aún quedan por afinar son los relacionados con el equilibrio en el número de plazas MIR y su organización geográfica, favoreciendo la continuidad formativa en todas las áreas de España. Pero no el único.

“Aún queda desarrollar todos los aspectos relacionados con la troncalidad, las Área de Capacitación Específica (ACE) y los diplomas de acreditación y diplomas de acreditación avanzada”, precisa Aguirre. Unas áreas que permitirán adaptarse a las nuevas necesidades formativas: “El sector está cambiando a gran velocidad y estas soluciones permitirán acelerar el conocimiento y ayudar a especialidades como la de Medicina Alternativa o Paliativos”, argumenta.
Nueva escala de evaluación

Al margen del desarrollo de la troncalidad, Alfonso Moreno ve posibilidades de mejora en los sistemas de evaluación anuales del MIR. “Una opción es el cambiar la escala de evaluación para hacerlas más objetivas”, asegura.

Para lograrlo, valora la posibilidad de pasar de la actual puntuación de uno sobre cuatro a otra de uno sobre diez, dando un mayor margen de evaluación para precisar el desempeño de cada uno de los residentes.
Las primeras de tantas modificaciones Aunque existe un gran número de propuestas, algunas ya se han consolidado en la práctica. Una de las más recientes ha sido la anunciada por Carlos Moreno, el director general de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad, la de aprobar la elección única del MIR. La iniciativa permitirá que los futuros médicos escojan, conjuntamente, tronco y especialidad que cursarán. La decisión ha sido aplaudida por todos los sectores, en especial por los estudiantes, quienes consideran que es el modelo idóneo para ellos.

Otras de las últimas modificaciones ha sido la reducción de uno de los distractores (opciones de respuesta) en cada una de las preguntas del examen MIR (pasando de cinco a cuatro). La medida se traduce en un ahorro potencial de hasta 19 minutos en la realización de la prueba, tiempo que podrá ser invertido en pensar mejor las respuestas y en la revisión final antes de entregar.

Los avances de la tecnología también están presentes en el MIR. De ahí que Sanidad implementara un sistema digitalizado tanto para la realización de las inscripciones hasta la lectura de las respuestas de los exámenes (a través de lectura óptica), pasando por el pago de las tasas y adjudicación de plazas (tendencia que, hasta la fecha, se pondrá en práctica con las especialidades con menor número de estudiantes).
Evaluación tras la residencia

Otra opción es la implementación de una prueba final para evaluar el desempeño de los futuros médicos durante sus años como residentes. La propuesta, que lleva años encima de la mesa, ha sido habitualmente muy polémica, debido a que los estudiantes temen que sean obligados a repetir la formación ante una baja calificación.

Sin embargo, el expresidente del Comité Nacional de Especialidades desmiente que ese sea el objetivo. “La prueba permitiría realizar una clasificación individual y de los propios centros en los que se forman los estudiantes, no ponerles un aprobado o reprobado”, afirma.
Investigación como prioridad

“Sería interesante que los MIR salieran del proceso de formación con una investigación debajo del brazo. Una especie de tesis”. Así lo considera José Martínez Olmos, portavoz de Sanidad en el Congreso por el PSOE.
José Martínez Olmos
“Todo esfuerzo que conlleve a la investigación es prioritario, ayudando al desarrollo del futuro profesional”, afirma. Sin embargo, no es su única recomendación.

El representante del Partido Socialista afirma que también hay que fomentar aún más el uso de las actividades prácticas. La clave está, según apunta, en el uso de la tecnología y los nuevos planteamientos de servicio. “La telemedicina es una de las oportunidades que pueden ser aprovechadas. El sector está cambiando y hay que saber aprovecharlo, pero siempre adaptándolo a cada una de las especialidades”. Los otros cambios importantes llegarán por su propio peso, según Martínez Olmos.

“El replanteamiento de las especialidades realizadas por el Gobierno en la troncalidad es necesario. Especialmente, en Urgencias y Emergencias, así como en Infecciosas, donde el cambio será inminente”, apunta el portavoz del PSOE. En este sentido, adelanta que, “si bien estamos de acuerdo con la troncalidad, porque fuimos nosotros quienes la planteamos, también pensamos que no están todas las especialidades y que hay muchas que están mal planteadas”, sentencia.
Modelo internacionalizado

Un modelo formativo que sea homologable en Europa. Esa es la clave para mejorar el MIR, según explica Daniel Álvarez, portavoz de Sanidad en la Asamblea de Madrid por Ciudadanos, quien cree que “todos los programas formativos deben ser equiparables con el resto de Europa”. En este sentido, destaca la labor realizada por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), que fue la primera en adaptar su programa formativo de los cuatro a los cinco años y situarse a la par del resto de los países de la región.

Para Álvarez, la apuesta por un modelo más internacional permitiría “contar con una acreditación europea casi inmediata”. “No hay que olvidar que estamos en un mercado abierto”, recuerda el diputado de Ciudadanos. Otro aspecto que considera importante a tener en cuenta es el reconocimiento de los tutores:
Daniel Álvarez
“Actualmente existe un grado de reconocimiento dispar entre los tutores según el centro en el que se encuentren. Esto es un aspecto a mejorar, ya que, con el nuevo modelo de troncalidad, se convertirán en una figura clave para el desarrollo de la formación profesional”, predice.

En definitiva, las ofertas de mejora están a la orden del día para el MIR. Un modelo formativo que ha destacado, tanto nacional como internacionalmente, por adelantarse a las necesidades de su tiempo y ofrecer un sistema formativo de alta calidad. El éxito alcanzado, sin embargo, no es una excusa para dormirse en los laureles, sino un motivo más para seguir impulsando un continuo cambio y promoviendo las mejoras constantes. Solo así, el MIR español seguirá siendo un referente mundial de cómo se deben formar a los mejores médicos del futuro.