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05/07/2015 n244
¡Que nos bajen
el mercurio!
El Celador

Lo de ir a trabajar en pijama, literalmente, siempre ha tenido sus ventajas. Por ejemplo, ves con una sonrisilla en la cara cómo los que van con chaqueta en el hospital las pasan canutas desde que entran y hasta que se adaptan a ese microclima que acompaña a todo buen centro de salud, con sus olores intrínsecos y relojes a su propia hora. Pero como cada comienzo del verano, hay zonas donde el aire acondicionado no quiere funcionar, y mientras vienen o no los técnicos, la vida sigue, los pacientes llegan y las quejas arrecian. Por cierto, todos los años los técnicos son los mismos, o muy parecidos, y me pregunto, en plena época de fichajes, por qué no vendrá el Cristiano Ronaldo o el Arda Turan de los aires acondicionados de los hospitales para arreglarlos una vez por temporada, qué menos, con opción a otra si los resultados son buenos, para evitar que tengan que venir dos o tres veces en los próximos cuatro meses, que el aire es transparente, pero su paso por aquí desde luego que no lo es. Ojo, que no quiero llamarlos ‘robapilotos’, como así se le llamaba a uno de mi pueblo, que por la noche robaba los pilotos que a la mañana siguiente vendía a los mismos dueños recién hurtados. “El secreto de la buena masa”, que diría mi amigo Manolo parafraseando a la empresa de pizzas que no contrató a Messi de repartidor.
Total, que ahora el presidente del Gobierno nos dice que nos va a bajar los impuestos y al pueblo llano, que estamos en otra cosa (una vez que haces la declaración de la renta quieres olvidarla un buen tiempo), lo que de verdad nos importa es el mercurio. O eso dice mi encuesta semanal, porque los celadores somos el CIS de la vida real. “Hace mucho calor” es una frase que está en el 99 por ciento de las conversaciones que me da el 99 por ciento de los pacientes que pasan por mí. Y, vale, que se diga una vez, pues pase; es una forma de romper el hielo. Pero que se estire la cosa… “Pues ayer lo pasé muy mal”. “Pues anda que yo, que estuve en casa de mis padres y allí sí que nos íbamos a achicharrar”. “Pues…”, “pues…”. ¡Mira que nos gusta dar penica, eh!
El calor no acaban en las conversaciones. Juro que nunca he entendido que el que haga calor en verano sea noticia en los telediarios y en los periódicos. Debe ser que en las facultades de Periodismo hay una asignatura del tiempo y, luego, los periodistas tienen que demostrar que saben decir que es la ola de calor más calurosa de los últimos 15 años. “Tonterías. Todos los años son los más calurosos de los últimos 15, como si hace 15 no hiciese calor”, suelta mi amigo Manolo en la cafetería, viendo a Pedro Piqueras, con chapetas en las mejillas (se ve que en la tele también se rompen los aires). “Que no, hombre, que está demostrado científicamente que la temperatura del planeta está aumentando año tras año”, le respondo, en plan premio Princesa de Asturias de ciencias (cuando a lo más que aspiro es al de la concordia, jeje). “Tú eres muy listillo. Tenías que haber estudiado Periodismo. Pero, ojo, que tú no seas como esos. Que si haces noticias del tiempo, que sea porque en verano hace frío polar en el centro de Madrí”, me espeta Manolo. Nos reímos y dejo el Marca, en cuya portada sale un central rubio del Madrí pero con mucha gomina sevillana, y me pongo a leer la prensa seria, donde sale un Rajoy hierático explicando lo de la rebaja del IRPF. “¿Y tú qué dices, Manolo, de que nos vayan a bajar impuestos ahora?”. “Lo que tenían que hacer es bajarnos es el mercurio, que el aire acondicionado está roto en mi planta y en mi coche y me dirás que estoy loco, pero creo que es el mismo técnico para las dos cosas y no da abasto el hombre”.