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05/07/2015 n244
El sector sanitario ha sido considerado, tradicionalmente, como un ámbito profesional conservador. Una imagen que, cada vez más, se está abriendo hacia la diversidad y la tolerancia. Sin embargo, aún hay aspectos de mejora dentro de los centros de salud y en las facultades de Ciencias de la Salud. Ahí es donde destaca la labor de todos los profesionales sanitarios que compaginan sus trabajos de ‘batas blancas’ con la militancia en asociaciones a favor de los derechos de la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT). Un doble trabajo que, en ambos casos, busca garantizar el bienestar de todos los ciudadanos sin ningún tipo de exclusiones.

José A. Puglisi / David García

Marcos, así como tantos otros médicos, ha pedido cambiar su guardia de este fin de semana para participar activamente en la celebración del Orgullo Gay. La petición, que hace más de 20 años hubiese escandalizado a alguno de sus compañeros en el sector sanitario, en la actualidad es recibida con la misma naturalidad de quienes solicitan un cambio de turno para acudir a un festival o irse de viaje. La igualdad se ha colado, por lo tanto, desde los quirófanos hasta las salas de Pediatría, pasando por otras áreas de Ciencias de la Salud, como Enfermería y Psicología.

“En general, los miembros de la comunidad LGBT contamos con una buena aceptación dentro del sector sanitario, en especial desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó a la homosexualidad de la lista internacional de enfermedades y otros problemas de salud”. Así lo cree Joana Cabrera, quien es residente de medicina de Familia en Las Palmas y miembro del Colectivo Gamá LGTB.

El ambiente de inclusión e igualdad le ha permitido expresarse con total comodidad dentro de su área de trabajo, así como convertirla en una experta sobre el asunto en la región. “En mi caso, por ejemplo, mis pacientes saben abiertamente que soy lesbiana, que estoy casada con una mujer y que he adoptado un hijo, y me tratan con total respeto. Incluso, la Sociedad Médica de Familia de Las Palmas me invitó al último congreso celebrado para que hablase con mis compañeros de orientación sexual”, precisa.

Ahora bien, no todo el escenario de inclusión en el sector sanitario es idílico. “Todavía falta camino por recorrer, se trata de un gremio cerrado”. El que habla es Eduardo López Collazo, uno de los investigadores más importantes que trabaja en la sanidad. No en vano, es el director del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Universitario de La Paz (Idipaz). López Collazo, cubano de nacimiento y doctor en Farmacia (aunque él se define como físico nuclear devenido a inmunólogo y especialista en Bioquímica y Biología Molecular) es una eminencia en el ámbito de la investigación. Su reconocimiento no se limita al hospital, sino que, además, su nombre figura dentro de la lista de los 50 homosexuales más influyentes de España, recién publicada en el diario El Mundo. Figura en el puesto número 12 exactamente.


Motor del cambio
“El año pasado, cuando El Mundo decidió ponerme en la lista de los homosexuales más influyentes del país, en mi hospital se armó un cristo. Desde Comunicación me reprochaban no haberlo informado antes”, ha revelado estos días López Collazo en su blog personal.

Eduardo López Collazo


Y este año, el mismo periódico volvió a ponerse en contacto con él. “Me pidieron permiso, claro”, cuenta López Collazo a ‘Revista Médica’. Pero este año sí, lo comunicó a “las fuerzas vivas del hospital”, quienes le han dado su apoyo y la enhorabuena. Según el investigador en su blog, estar en la lista “es un honor” y “una publicidad blanca” para el Idipaz.

Eduardo López Collazo, quien, junto con los más de mil investigadores que tiene bajo su dirección, lucha por encontrar una cura al cáncer. Por el contrario, confía en que “con mi salida”, como él mismo dice, ayudará a los que aún no han dado el paso. Un éxito que sumaría a otros hitos que ya ha alcanzado, como el descubrimiento del mecanismo molecular que explica la tolerancia a tumores del sistema de defensa humano.

El reconocido investigador explica a esta revista que no tiene constancia de que exista un grupo organizado de médicos o investigadores homosexuales pero sí cree que su presencia en esa lista puede ayudar a dar “mucha más visibilidad” este asunto y “normalizarlo”.

Homofobia sanguínea
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea consideró “justificada”
la prohibición de donar sangre a hombres homosexuales en algunos
Estados miembros de la región, como Francia. Una decisión que,
para Joana Cabrera, residente de medicina de Familia en Las
Palmas, es “un fracaso de la justicia”. En este sentido, considera
que, lejos de seguir el modelo galo, “España cuenta con otros
criterios que evitan la homofobia en los procesos de donación de
sangre, sin sacrificar la precaución médica”. De ahí que ella crea que
“se trata, evidentemente, de una decisión que responde más a intereses
político que científico, ya que cualquier persona puede mantener relaciones de riesgo”.

Justamente la relación tácita que existe entre los colectivos LGTB y las enfermedades de transmisión sexual es un estigma que se quiere borrar. En este sentido, el investigador Eduardo López Collazo considera que su condición sexual le puede hacer “más sensible” a ciertas cuestiones de su ámbito laboral, como el VIH, aunque pide “que no se mezcle el virus con la homosexualidad”.


Atreverse a ‘salir’
La ‘normalización’ del sector requiere de olvidarse de los fantasmas del pasado. “La sanidad, tradicionalmente, nos ha estigmatizado. Por eso es normal que aún exista una gran prudencia a salir del armario. Especialmente, entre aquellos que rondan los 45 o 50 años y que cuentan con una imagen dentro del hospital”, explica Joana Cabrera, quien agrega que “entre los jóvenes es más común que sean abiertos, pero también son precavidos”.

El grupo que se ha visto más afectado dentro de la sanidad son los transexuales. En este sentido, Cabrera considera necesaria la implementación de formación adicional que sea capaz de convertir al sistema sanitario en un ambiente más agradable para la comunidad LGTB. Un esfuerzo que, según explica, debería comenzar por las áreas de “Atención Primaria y Pediatría, al ser, por así decirlo, las puerta de entrada del sector sanitario”.
v “Hemos visto que un importante número de familias ve ciertas conductas en sus hijos y los llevan al pediatra, quien en un 75 por ciento de los casos culpa a los padres de estos hábitos, en lugar de pensar que pueden estar condicionados a su tendencia sexual”, apunta.

Un esfuerzo que ayudaría en la lucha por alcanzar otros grandes retos, como “un sector sanitario unido y tolerante; dejar de percibir a los transexuales como una enfermedad; y apostar por una ley estatal que esté a favor de los transexuales”, sentencia Cabrera.


Enseñar a sensibilizar
En más del 50 por ciento de los casos, los médicos de Atención Primaria presumen de la heterosexualidad del paciente. Una tendencia que genera inconformidad dentro de la comunidad LGTB en el acceso al sistema sanitario. Para Isabel Gómez, enfermera en Madrid y portavoz de la Federación Estatal de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (Felgtb), la solución radica en “una formación que ayude a eliminar la falta de sensibilidad por parte de algunos profesionales del sector”.

“En algunas ocasiones se pueden escuchar comentarios errados que evidenciaban una falta de conocimiento y, en una escala menor, alguna valoración moral”, explica Gómez a ‘Revista Médica’. En este sentido, puntualiza que
“es la falta de una formación extra la que ha generado la incomodidad de pacientes que acuden, por ejemplo, al ginecólogo y no son atendidas según sus necesidades específicas”.

Su compañero, Santiago Redondo, psicólogo y vocal de Salud de la Felgtb, agrega que la formación ayuda a romper con algunos de los estereotipos que aún predominan dentro del sector sanitario por parte del personal profesional y que “solo ocasionan una atención sesgada”.

“Hay casos en los que un paciente indica que es homosexual y el médico inmediatamente pone en la ficha que es promiscuo, cuando no tiene por qué ser así. Situaciones similares ocurren en medio de las consultas ginecológicas o cuando se considera que las personas de la comunidad cuenta con inestabilidad mental”, asegura el vocal de Felgtb.

Redondo también propone abrir una nueva línea formativa. Específicamente, cree que es necesario impulsar dos áreas de conocimiento. El primero, una especialización en relación con los transexuales, lo que permitiría garantizar un servicio sanitario más preciso y romper con el mito de que es una patología. El segundo, promover dentro de los centros de salud del conocimiento de las nuevas técnicas de tratamiento preventivo de VIH. “Son aspectos que, lamentablemente, aún no se conocen”, precisa.

Grado LGTB
Paula Iglesias está preparándose para presentarse al MIR 2016. Su próximo paso será el comenzar su especialización en Endocrinología o Pediatría. “Aún no lo tengo totalmente claro”, indica. Sin embargo, sí está completamente segura de que hay que modernizar la educación sanitaria para adaptarla más a las necesidades de la comunidad LGTB.

“Actualmente hay un ambiente que no permite que uno pueda discernir del contenido de algunas asignaturas”, precisa la estudiante, quien asegura que, por ejemplo, “cuando estudiamos el tema de la transexualidad como trastorno psicológico, yo dije que eso no era así, pero mi profesor se limitó a decir que él enseñaba lo que decía el manual”. Una respuesta que le indignó. “Los transexuales, así como las mujeres embarazadas, requieren de un tratamiento específico sanitario, pero en el caso de los embarazos a nadie se le ocurre denominarlo una enfermedad”, reclama.

Iglesias, quien nunca ha sentido discriminación por parte de los otros estudiantes, sí tiene críticas para el departamento docente. “Durante unas prácticas en el quirófano, se estaba tratando a una persona transexual y los profesores realizaron mofas y algunos comentarios que te hacen sentir vulnerable”, recuerda. No obstante, considera que solo se requiere de una reestructuración formativa para solventar inconvenientes tanto en las aulas como en los centros de salud, “no solo en la atención médica, sino también en el lenguaje que se utiliza en cada uno de los casos”, precisa.

Los cambios para conquistar la igualdad plena en el sistema sanitario parecen estar en camino y podrán ser una realidad antes de lo previsto. Mientras tanto, Marcos se prepara para disfrutar de su fin de semana idóneo para identificarse como una pieza más del Orgullo (sanitario) Gay.