¿Quiere recibir Revista Médica en su correo de forma gratuita?
21/06/2015 n242
Cada año, miles de médicos se presentan a la prueba MIR, pero solo uno conquistará la puntuación más alta. Una calificación que, además de abrirle las puertas de todas las especialidades, le convierte en una celebridad sanitaria tanto en las universidades como en los centros sanitarios que quieren captar su talento. Sin embargo, una vez pasada la efervescencia del momento, y ante la llegada del próximo examen MIR, poco se conoce sobre estas estrellas sanitarias. ‘Revista Médica’ ha seguido el rastro de aquellos que en su día ‘domaron’ el examen MIR y que, actualmente, tienen una nueva vida tras batas blancas.

José A. Puglisi
Ser el número uno del MIR es una meta con la que muchos estudiantes de Medicina sueñan durante seis años de grado. Para ello dedican largos meses de preparación académica, horas de estudios, litros de bebidas que impulsen el insomnio y un férreo control de los nervios al momento de seleccionar las respuestas correctas. Una prueba para la que no todos están preparados y, como si se tratase del triatlón Ironman de la Medicina, solo permite un gran triunfador: el MIR del año.

Esteve Darwich Soliva conoce el sabor del éxito. En el año 2005, alcanzó la mayor calificación de la prueba MIR con un total de 218 respuestas acertadas. Los resultados, sin embargo, no le sorprendieron a él o a sus compañeros. “Antes del MIR habíamos hecho varios exámenes de prueba y siempre obtenía una alta calificación. Así que nadie se asombró mucho cuando aparecieron los resultados finales. Por el contrario, varios de mis compañeros ya me habían comentado previamente que tenía altas posibilidades de ser el primero”, apunta.

Darwich, quien se considera una persona tranquila y moderada, asegura que no recibió ningún beneficio directo por su calificación. “Creo que solo ha permitido que, quienes te conocen por primera vez, te tomen más en serio, pero dentro de Dermatología ser el primero del MIR no impresiona mucho, ya que es una especialidad conformada, en gran medida, por quienes han terminado en las primeras plazas de la evaluación”.

Esteve Darwich
La prueba MIR fue, sin embargo, la puerta de entrada a una trayectoria profesional que comenzó en la especialidad de Dermatología del Hospital Clínico de Barcelona, entidad que le otorgó el Premio Emili Letang, reconocimiento al mejor médico durante la fase formativa de residencia. Además, desarrolló con proyectos de investigación sobre porfirias en la Universidad de Barcelona y Hospital Clínico de Barcelona.

Desde 2011, Darwich se convirtió en uno de los socios fundadores de Epidermos, una clínica privada especializada en Dermatología, Cirugía Plástica y Estética, en la que trabajan diez médicos y que plantea expandirse durante los próximos meses en la capital catalana, con la apertura de un nuevo local.

Tras una década de haber sido el número uno del MIR, tiene una recomendación para los médicos más jóvenes: “Escojan la especialización que más les guste y, si no lo tienen muy claro, les aconsejo Dermatología, ya que es la mejor especialización tanto por su variedad de contenido, como por el interés que genera, así como por el potencial que ofrece para contar con una buena calidad de vida”. Un consejo que ofrece con conocimiento de causa: “estoy muy contento con la especialidad que escogí y, aunque dudé antes de tomarla, desde la primera clase sé que fue la decisión correcta”, asegura.
‘Domar’ al MIR

Las dudas iniciales sobre qué especialidad escoger no solo las padeció Darwich. Elena Hernández Martínez-Lapiscina, quien obtuvo la segunda calificación más alta en la convocatoria 2006, consideró que su futuro estaba en Pediatría. Sin embargo, solo un año después de tomar esta decisión, volvió a presentarse al examen MIR para cambiar la especialidad.

¿El resultado? Haber quedado primera en la convocatoria del año 2007 y comenzar un nuevo futuro en Neurología. “Pocas personas sabían que me volvía a presentar al MIR para cambiar de especialidad”, recuerda Hernández, quien asegura que esta noticia generó
Elena H. Martínez-Lapiscina
“sorpresa entre compañeros y entre profesores de la Academia MIR Asturias, donde me preparé”.

Una vez con el rumbo profesional redefinido, Hernández realizó la especialidad de Neurología en el Complejo Hospitalario de Navarra, donde además hizo el doctorado en Neurociencias en la Universidad de Navarra, obteniendo la máxima calificación, cum laude. Una vez culminada esta etapa, se decantó por una subespecialización en Neuroinmunología, que realizó en el Instituto de Investigación ligado al Hospital Clínic (Idibaps) en 2012, justo al terminar su residencia.

“Obtener la primera posición en el examen MIR o de las primeras posiciones es un logro importante y genera expectación”, apunta. Sin embargo, enfatiza que el valor no está en la calificación per se, sino en la demostración “de conocimientos y capacidades (no solo médicas) de cada uno”, por lo que recalca que, más allá del resultado MIR, son “las actitudes y aptitudes de las personas lo que finalmente abre las puertas a nivel profesional”.

Unos valores que Hernández mantiene intactos y que le están permitiendo desarrollarse en la asistencia e investigación de diversas patologías (incluida la esclerosis múltiple) con un contrato post especialización Río Hortega. Un programa que, este verano, le permitirá viajar a Estados Unidos para realizar una estancia en la Unidad de Neuroinmunología y esclerosis múltiple de la Universidad de California (San Francisco).

Al mismo tiempo, forma parte de la colaboración desarrollada con el servicio de Informática Médica del Hospital Clínic, para ofrecer análisis con herramientas de bioinformática de historias clínicas electrónicas, en el contexto tan de moda del ‘big data’. “El objetivo de mejorar la calidad asistencial creando por ejemplo programas de soporte de decisiones, alertas de interacción medicamentosa”, precisa Hernández.

Aunque todos los proyectos avanzan a buen paso, Hernández es consciente de que dentro de unos meses finaliza su contrato post especialización en Idibaps. Y se abre otra etapa. De ella espera que le permita poder continuar dentro del ámbito de la Neuroinmunología, en especial, desarrollando asistencia e investigación en este área. A pesar de tener claros sus sueños, no descarta otras opciones: “Estoy abierta a otros retos profesionales”.
Recomendaciones a los MIR

El escritor español José María de Pereda consideraba que “la experiencia no consiste en lo que se ha vivido, sino en lo que se ha reflexionado”. Una meditación que quienes han destacado en el MIR ahora quieren transmitir a los que comienzan el camino de la especialización. Para Francisco Mira, premio Mejor Currículum MIR del año 2008, el éxito recae en la capacidad de destacar. “Le recomendaría a los MIR que hicieran las cosas distintas a los demás, que busquen un nuevo punto de vista y se sepan diferenciar del resto, así sea a través de la investigación, la realización de proyectos o cualquier otra fórmula que consideren idónea”, precisa.

Sin embargo, para sacar lo mejor de cada uno hay que conocerse a la perfección. Por eso, Elena Hernández Martínez-Lapiscina, número uno en el MIR 2007, destaca la importancia de mantener la serenidad suficiente para ser fiel a uno mismo. “Por ejemplo, al primero de este año, Guillermo López, lo que le recomendaría es que siguiera siendo Guillermo López y no ‘el Número uno del 2014’. Que siguieran siendo ellos mismos, porque ser ellos mismos es lo que finalmente les llevó allí”, indica.

La seguridad interna será el primer paso para escoger con sabiduría la especialización que se quiere realizar. En este sentido, Esteve Darwich Soliva recomienda a los MIR que “escojan la especialización que más les guste y, si no lo tienen muy claro, les aconsejo Dermatología, ya que es la mejor especialización tanto por su variedad de contenido, como por el interés que genera, así como por el potencial que ofrece para contar con una buena calidad de vida”.

Indiferentemente de la especialidad que se escoja, Miguel Fernández, quien alcanzó la calificación más alta en el examen MIR 2010, asegura que la prueba hay que asumirla con conceptos claros y entendiendo lo que se espera del alumno. “El MIR te devuelve cada gota de esfuerzo que se le haya dedicado”.

“Una vez que realicen el examen, tomen el tiempo que sea necesario para visitar todos los hospitales que puedan y hagan una lista con los centros y especialidades que sean prioritarias”, esa es la recomendación de Eduardo Franco, número uno del MIR 2008.

Sueños de silicón

Miguel Fernández Calderón
Los sueños profesionales de Miguel Fernández Calderón se afianzaron en el año 2010, cuando obtuvo la calificación más alta en el examen del MIR y comenzó su especialización en el área de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva del Hospital Universitario La Paz. “El mejor lugar de España para formarte”, asegura.

Según indica, la mayor recompensa que ofrece un buen resultado en la prueba MIR es la “oportunidad de escoger entre todas las opciones existentes” y “quedarte con la mejor, lo que te permitirá contar con una formación diferencial, ya que trabajaras con los mejores profesionales y realizarás procedimientos únicos”, dice. Una oportunidad que, junto a la demostración del esfuerzo y capacidad de reacción, se traduce en “ofertas laborales interesantes para el desarrollo profesional”, apunta el número uno de 2010.

La acertada elección formativa ha sido, según cree Fernández, una importante ventaja en su trayectoria profesional. En este sentido, le ha brindado “todas las herramientas” que considera necesarias para dar sus propios pasos, es decir, abrir una consulta privada que está especializada en Cirugía Plástica y Estética. Hasta la fecha, cuenta con sedes en Madrid y Albacete, su ciudad natal, pero no descarta que el proyecto siga creciendo, así como que, en agosto, pueda firmar un contrato con un hospital público.
Los MIR seducidos por la privada

Los líderes de la prueba MIR cuentan con una peculiar característica en común. Al margen de que todos han alcanzar la mayor calificación en el examen, sus destinos han tocado, años después, un punto en común: la sanidad privada. En este sentido, Miguel Fernández Calderón, por ejemplo, cuenta con su propia consulta privada especializada en Cirugía Plástica y Estética, con sedes tanto en Madrid como en Albacete. Él, quien obtuvo la calificación más alta de 2010, no es el único.

Esteve Darwich Soliva, quien lideró el MIR de 2005, es uno de los socios fundadores de Epidermos, clínica privada especializada en Dermatología, Cirugía Plástica y Estética. Una iniciativa que, si bien cuenta con una sede dotada con 10 médicos, se expandirá en los próximos meses a través de una nueva apertura en Barcelona.

En línea con esta tendencia, están Francisco Arnalich Montiel y Francisco Mira. El primero, líder del MIR 2003, es el coordinador de trasplantes de córnea y miembro de la Unidad de Cirugía Refractiva y Cataratas del Hospital Vissum Madrid. Mientras que el segundo, premio al Mejor Currículum MIR del año 2008, también forma parte del sector privado a través de Celulife, un banco de células madre del que es el tercer socio.

Franco Díez, quien se está desempeñando en la unidad de Cardiología del Hospital Ramón y Cajal, aún no ha trabajado en el sector privado y asegura que, de momento, no lo considera una opción. No obstante, sí forma parte de la iniciativa privada a través de las clases que imparte en la Academia MIR, donde imparte Estadística y Cardiología.

Hasta la fecha, Elena Hernández Martínez-Lapiscina es la única que no cuenta con una iniciativa profesional en el sector privado. No obstante, durante los próximos meses realizará una estancia en la Unidad de Neuroinmunología y Esclerosis Múltiple de la Universidad de California San Francisco, institución académica privada.

Una mirada al éxito

Para Francisco Arnalich Montiel, quien obtuvo la calificación más alta del MIR 2003, también escogió la especialidad que consideraba idónea para él: Oftalmología en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, donde obtuvo el premio a mejor residente del área quirúrgica de su promoción.

El reconocimiento fue el primer paso en una carrera de éxito. “Durante esa época también fui seleccionado para cursar una subespecialidad en Córnea, segmento anterior y enfermedades externas en el Hospital Moorfields (Londres), institución de reconocido prestigio internacional”, apunta. Una formación que compaginó con la visita a centros especializados en las técnicas de trasplante de endotelio corneal: Massachussets Eye and Ear Infirmary en Boston (2008), Hospital de Rotterdam de Gerrit Melles (2010) y Clínica de PriceVision en Indianápolis (2011).

Arnalich, quien realizó su tesis doctoral sobre el papel de las células madre del tejido adiposo como fuente de células regeneradoras de córnea, trabaja en la Unidad de Córnea del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, donde se desempeña como facultativo especialista de área de la unidad de Córnea. Asimismo, es coordinador de trasplantes de córnea y miembro de la Unidad de Cirugía Refractiva y Cataratas del Hospital Vissum Madrid.

Ante su deseo de continuo crecimiento, Arnalich también se desempeña como en el ámbito académico, siendo profesor honorario en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares y asociado en Optometría por la Universidad Europea de Madrid.
Transmitir conocimientos

Eduardo Franco Díez, primero en el MIR 2008, también ha apostado por el área de la docencia. Específicamente, ayuda a la preparación de otros médicos que quieren,
Eduardo Franco
así como él lo logró, triunfar en la prueba MIR. En este sentido, es el docente encargado de las asignaturas de Estadística y Cardiología de la Academia AMIR. Una labor que, actualmente, compagina con sus labores en el Hospital Ramón y Cajal, donde forma parte de la Unidad Cardiología, específicamente de electrofisiología y arritmias.

Al mantener un contacto constante con quienes se preparan para el MIR, no le resulta complejo darles un consejo: “Una vez que realicen el examen, tomen el tiempo que sea necesario para visitar todos los hospitales que puedan y hagan una lista con los centros y especialidades que sean prioritarias”. Una técnica que les ayudará tanto a tener claras sus intenciones profesionales, como en el proceso de registro.

Franco, quien cursó su especialización en Cardiología en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, asegura que “una vez dentro del centro todos somos iguales, por lo que no hay ninguna ventaja por haber sido el primero del MIR. Eso sí, queda bonito ponerlo en el currículum”. En este sentido, la clave para el éxito profesional recae en el esfuerzo diario, de ahí que esté realizando un máster para profundizar sus conocimientos sobre las arritmias, un tema que considera será la piedra angular de su carrera.
Otras medallas MIR

No solo alcanzar las primeras plazas en el examen MIR es el equivalente del éxito médico. Cuando el Colegio de Médicos de Alicante entregó a Francisco Mira el premio al Mejor Currículum MIR del año 2008, él ya había terminado su especialidad y firmado contrato con un hospital privado. “La convocatoria de los premios había sido en abril,
Francisco Mira
pasaron varios meses sin tener respuesta, así que imaginé que lo había ganado otra persona. Solo me acordé del tema cuando un día llegó a mi casa una carta certificada que me acreditaba como el ganador”, indica Mira.

El mismo galardón que, tres años después, le ayudaría a dar un salto profesional. “Al ver que no podía seguir expandiéndome decidí cambiar al Centro Clínica Benidorm, donde me ofrecieron un buen contrato y la oportunidad de trabajar con unidades multidisciplinares”, precisa. Sin embargo, no ha sido la única rentabilidad que ha obtenido del reconocimiento: “El premio me facilitó el cambio de centro, así como ganar la confianza de los pacientes, muchos de ellos buscan quién eres por internet e, incluso, algunos me han afirmado sentirse más seguros al saber que cuento con él”, explica.

Una confianza que también ha transmitido a las instituciones bancarias, ya que ha sido su currículo un importante aval para encontrar la financiación para desarrollar uno de sus sueños: Celulife, un banco de células madre del que es el tercer socio y que buscará seguir expandiéndose en España. A pesar de los éxitos alcanzados, Mira quiere sumar más, a través de la creación de unidades multidisciplinares en hospitales según su patología, como ya ha realizado en el Centro Clínica Benidorm con la unidad de la columna vertebral.

Ya sea destacando en la prueba o durante la realización del MIR, la especialización es un punto crucial en la vida de un médico. De ahí, la importancia de la preparación en el grado y los arduos sacrificios realizados durante años, como deportistas que se preparan para hacer frente a las difíciles condiciones de un triatlón. Un esfuerzo que poco sirve si no está acompañado de un compromiso personal, aceptación de uno mismo y capacidad de distinguir o, al menos, así lo consideran quienes ya han probado el dulce néctar de conquistar el MIR y que, actualmente, lideran sus propios proyectos profesionales o irán al extranjero a dejar por alto la imagen de los médicos españoles.