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07/06/2015 n240
Aunque su llegada a la Federación Nacional de Clínicas Privadas (FNCP) fue de pura casualidad, Carlos Rus, su gerente, no tiene ninguna intención de irse de un sector “que está en boca de todos”. Eso sí, no es de los que viven para trabajar, y dedica su tiempo libre a aficiones que no se califican como ‘comunes’: el tiro deportivo es su favorita, un pasatiempo que heredó de su familia, gran amante de la cacería.
Cristina Alcalá
Imagen: Cristina Cebrián
Sevillano de nacimiento, donde ha pasado gran parte de su vida. 
En Sevilla me crié con una familia muy numerosa, ya que somos 14 hermanos y 38 primos, pero con 18 años me fui a estudiar a Navarra, para luego irme a trabajar a San Sebastián.

Las reuniones familiares en su casa parecerán casi una boda, ¿no?
Sí, ya se puede imaginar. En Navidades podemos juntarnos entre 70 y 80 personas el día 24 de diciembre por la noche, y los niños hacen actuaciones, cantan, bailan, cuentan chistes… Y después van al árbol y cogen su aguinaldo. Luego hay otro día del año en el que nos reunimos solo los primos, con sus parejas e hijos, y seremos unas 400 personas perfectamente.

¿Hay algún profesional sanitario en la familia?
Sí. Una de mis hermanas es pediatra y estuvo muchos años en Madrid trabajando en Cuidados Paliativos, y otra que es odontóloga, además de un cuñado que es médico.

Además, tiene una melliza. ¿La relación con esta hermana es diferente al resto?

Carlos Rus con su hermana melliza

Tengo muy buena relación con todos, pero una vez pasas de los 25 años, me voy llevando mejor con los mayores, aunque yo me considero de los ‘siete pequeños’, como nos llamamos entre nosotros. Sin embargo, con el mayor, que además es mi padrino, es con el que mejor me llevo.

Siendo de una tierra de Semana Santa, ¿se pone el caperuzo para cumplir algunas penitencias?
Me considero sevillano porque tengo a toda mi familia allí. Me gusta la Semana Santa, me gusta la Feria de Abril, pero no bajo el típico tópico sevillano, es decir, no me gusta como folclore, sino que tiene una visión más seria que turística, que es algo que se ha perdido con los años. Nunca me he puesto el caperuzo porque lo de ser nazareno en Semana Santa nunca me ha llamado. Yo siempre quise ser costalero, pero por mi altura, es decir, por ser demasiado alto, no me admitieron.

De Sevilla da el salto a Navarra para estudiar Derecho. ¿Por qué esta carrera?
Casi por descarte. Yo estudié ciencias puras y siempre quise ser piloto, pero era muy costoso y al tener una familia tan numerosa mi padre me dijo ‘oye, no te fíes, Derecho tiene asignaturas compatibles y luego, ya veremos’. Pero tampoco me he dedicado al Derecho, nunca.

¿Barajaba alguna otra posibilidad de estudio?
Ciencias del Mar. Me gusta mucho la Biología, era una carrera curiosa, solamente había dos facultades en España (en Cádiz y en Galicia).

¿Cómo fue su etapa universitaria? ¿Era un estudiante tranquilo o más bien fiestero?
La universidad es la universidad. Si sales de ella sin habértelo pasado bien, parece como si no hubieras estado nunca. Me lo pasé espectacularmente bien en Navarra, hicimos muchas trastadas.

¿Alguna que pueda confesar?
Un día cazamos un pato en el parque La Taconera, aunque luego lo acabamos devolviendo.

Antes de asumir la gerencia de la Federación Nacional de Clínicas Privadas (FNCP), ostentó el cargo en el departamento de Relaciones Externas de Mercadona. Dos mundos completamente distintos, ¿no?
No, al contrario, muy parecidos. En los trabajos al final gestionas problemas y personas y la parte técnica de ambas se asume rápido. En Relaciones Externas de Mercadona nos denominábamos ‘botones y bomberos’: abríamos puertas y apagábamos fuegos, es decir, que éramos los primeros en las relaciones institucionales y los primeros también en solucionar los problemas.
¿Cómo fue esa llamada para contratarle como gerente de la FNCP?
Me llamaron por pura casualidad, cuando aún estaba la Confederación de Empresarios de Sevilla. Y lo hizo uno de los miembros de la ejecutiva de la federación, Antonio Montero.

¿Cómo de exigente es llevar la gerencia de la FNCP? ¿Se puede compaginar con la vida familiar?
Perfectamente. Nosotros tenemos una norma y es que tienes que intentar hacer tu trabajo en tu horario. Y las excepciones que pido a la plantilla y a mí mismo son mínimas.

¿Aplica en la FNCP criterios de sus anteriores cargos?
Es un trabajo donde son muy importantes las relaciones institucionales. En todos los trabajos de dirección necesitas una buena red de contactos y ampliarlos. Por eso, lo primero que hice fue poner mi móvil en la tarjeta de visita, porque si no das ese servicio, no te enteras de los negocios.

¿Ha llegado al sector de la sanidad para quedarse?
No lo sé, he pasado por tantos sectores… Pero es un buen campo este de la sanidad y muy divertido, siempre en boca de todo el mundo. De momento no tengo intención de irme.

¿Le piden consejos sobre dónde operarse, cuáles son las mejores clínicas y los mejores médicos?
En mi caso, hago una apuesta clara por la sanidad privada, en cualquier uso particular que hago, y me parece que es coherente por la posición que tengo. Creo que los profesionales son los mismos y tengo buena información de este sector. No visito la sanidad pública desde hace más de 5 o 6 años.

Carlos Rus jugando al golf

Unas aficiones un tanto peculiares El gerente de la FNCP no es amante de los deportes mundanos y elige singulares ‘hobbies’ una vez que sale por la puerta de la oficina. “Es que juntarse con cuatro amigos para jugar a un partido de pádel lo puedes hacer cada dos meses”, reconoce. Por eso, hace dos años y medio, cuando aterrizó en Madrid, se hizo aficionado del tiro deportivo con pistola a 25 metros, una modalidad que se practica con una sola mano y requiere mucha concentración, además de ser poseedor de la licencia de armas reglamentaria, evidentemente. Un pasatiempo que le viene de lejos, ya que la cacería es una afición muy arraigada en su familia, con los que practica tiro al plato.

Más allá del gusto por las armas, Rus es amante del golf, así como del esquí, que suele practicar con su hijo Miguel en el Pirineo aragonés. Y cuando se queda en casa, la serie ‘The walking dead’ o la literatura histórica están entre sus preferencias.
Si Pablo Iglesias llegara a La Moncloa, ¿qué papel jugaría la sanidad privada en ese escenario?
La sanidad privada está siempre en boga, pero la realidad y el discurso político son totalmente distintos. La sanidad tiene un papel fundamental para el ciudadano aunque está muy politizada, y es normal cuando ocupa un porcentaje tan amplio de los presupuestos públicos y es una de las principales preocupaciones del ciudadano.

El problema está cuando se hacen cosas en sanidad que no responden a una necesidad, sino a una promesa política que, a veces, no tiene sentido. Ahora mismo, prácticamente, en España está prohibido hablar de sanidad privada y tienes a todos los partidos hablando de potenciar la pública. Eso es el discurso, pero la realidad luego es otra. La sanidad privada es necesaria porque tiene la disposición de hacer un desembolso fuerte y ayudar a la pública.

A mí me encantaría que los políticos fueran consejeros de Sanidad de la pública y de la privada, ya que el Sistema Nacional de Salud (SNS) está compuesto por ambas. La sanidad pública y privada son complementarias y eso no lo cambia un discurso político. Es un complemento totalmente necesario.
Y como gerente de la FNCP, ¿cómo vendería la sanidad privada a políticos como Iglesias o Albert Rivera?
La sanidad privada tampoco necesita ser vendida. Todos tenemos conocimiento de las diferencias que existe con la pública: tanto en equipamiento tecnológico como en la especialización médica. La sanidad privada lo que necesita es una mayor clarificación de la potencialidad que tiene cada centro, necesita más información.

¿Cree que la sanidad privada peligra con los partidos que giran más a la izquierda?
Creo que a este tipo de partidos, el poder los cambia, porque una cosa es lo que digan que quieren hacer y otra muy distinta es cuando llegas y te encuentras con la realidad.


Carlos Rus, con los Reyes, en Fitur Salud.

Spaincares, la ‘niña mimada’ de la FNCP Carlos Rus habla de Spaincares, el clúster español de turismo de salud del que es secretario general, como uno de esos padres orgullosos que ven como sus ‘criaturas’ cosechan éxitos. Pero no todos los inicios son buenos, y este caso no iba a ser una excepción. “Es un proyecto que no ha sido fácil. Ha habido situaciones muy complicadas en el camino”, tal y como reconoce a ‘Revista Médica’. Como por ejemplo, el planteamiento individual que tenían muchas comunidades autónomas, que preferían publicitar en el extranjero su oferta en turismo de salud que hacerlo de forma conjunta a nivel nacional. “Vamos a hacer las cosas bien una vez. No vayamos fuera 17 veces con 17 comunidades”, se decía a sí mismo el gerente de la FNCP en los inicios.

Sin embargo, después de más de un año y medio de su puesta en marcha, y tras su presentación oficial en la última edición de Fitur donde estuvieron arropados por los Reyes, Don Felipe y Doña Letizia, Spaincares está integrado por seis patronales y ha alcanzado un acuerdo con la Administración de 2,700 millones de euros cada dos años. Una iniciativa de la que, sin duda, presume cuando está de vacaciones fuera del país, donde también coge ideas para implantarlas en el clúster. “Hace dos años viajé a las Islas Mauricio y cuando pasé la aduana me preguntaron si venía por motivos de salud. Es una estadística que en España no tenemos y que para nosotros sería muy importante, ya que puedes valorar el verdadero peso de este sector”.


Y a día de hoy, ¿quién es el mejor aliado de la sanidad privada: Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias o Albert Rivera?


No apostaría por ninguno.

¿Por qué?
Porque las competencias, al final, no son nacionales. Si algo tiene la sanidad es que se divide en 17 territorios más Ceuta y Melilla, que dependen del Ministerio, cuyo papel se limita a armonizar y que cada ciudadano en España tenga los mismos derechos y no haya diferencias en el acceso a tratamientos. Pero luego el gasto y la gestión la tienen las comunidades autónomas y son las que deciden, y un partido a nivel nacional no puede aplicar esos cambios en todo el territorio.

¿Pero se sienten más cómodos con unos que con otros?
Tradicionalmente siempre se ha dicho que la derecha, el Partido Popular, apoyaba más la sanidad privada, pero pienso que al final no ha habido grandes cambios. En ambos bandos he encontrado a grandes defensores de la sanidad pública y privada.

Carlos Rus, en Berlin.

Si con Mato las relaciones fueron buenas, ¿Alonso no se está interesando por la parte privada de la sanidad?
Alfonso Alonso es un gran político, pero es un ministro que está de paso y que no hay voluntad de permanecer en el cargo. Ha estado metido de lleno en las campañas electorales y, a partir de septiembre, la tarea del Gobierno aminorará de cara a las generales. No le veo continuidad, al igual que al secretario general de Sanidad, Rubén Moreno.

Aunque esté de paso, ¿considera que Alonso tiene como prioridad impulsar la sanidad privada en lo que le queda de legislatura?
No.

¿Porque no puede, no quiere o no le interesa?
Porque independientemente de que no está dentro de sus competencias, no es rentable políticamente ahora tener un discurso a favor de la sanidad privada.