¿Quiere recibir Revista Médica en su correo de forma gratuita?
31/05/2015 n239
Uno pone la radio mientras llega al hospital y a veces no se sabe si los tertulianos viven en una dimensión paralela. Incluso llego decirme que si los extraterrestres llegasen a la Tierra y los primeros en conocer fuesen los tertulianos de las radios, sacarían sus armas láser por si acaso, porque los expertos en todo dan la sensación de que estamos en una guerra y aquí, a pie de calle, la cosa es bien distinta.

Digo esto porque parece que las cosas vuelven a la normalidad, tras las convulsa campaña electoral que siempre, es cierto, inquieta al personal. Por eso está bien que las elecciones sean en domingo, y más aún cuando la Liga de fúbtol está decidida, porque yo siempre voy a votar por las tardes y así relleno esa parte de la semana que menos me gusta. Lo admito: creo firmemente que las tardes de los domingos no tendrían que existir.

Pero en la radio, en la tele y en los periódicos puede parecer que la vida es otra de la que pasa de verdad. Porque por ejemplo, y para ser sinceros, mi amigo Manolo y yo no hablamos ni de si Manuela Carmena va a ser la alcaldesa o si Esperanza Aguirre nos propondrá a alguno de los dos ser alcaldes. A Manolo lo que de verdad le interesa es si el ‘Madrí’ ha fichado a Rafa Benítez o si entre los detenidos de la FIFA por corrupción hay algún español. Yo le digo que no y él me suelta: “Imposible. Si hay corrupción en las altas esferas, te aseguro yo que tiene que haber algún español, ¡hombre! Lo que pasa es que todavía no lo han sacado a la luz”. Me río, porque el tío tiene gracia para soltar las cosas. Pero luego me río por no llorar, porque puede que lleve razón.
Y luego hablamos del dineral que se va a gastar estas semanas entre comuniones y bodas. Y que después de las bodas vendrán los bautizos. Y que no gana para regalos. Luego empezamos a pensar en las vacaciones, en qué no haremos en ellas; en que esto de que los días se alarguen tienen su punto y que todo el año debería ser así, salir a las nueve de la noche siendo de día. Y me pregunta que quién creo que va a ganar Master Chef, que él cree que el vendedor ambulante. Lo mismito me han soltado ya varios pacientes estos días, lo que me lleva a deducir que la gente está mas preocupada por Master Chef que por los ayuntamientos.

Que la vida sigue igual, en definitiva, como dice la canción de Julio, el no primo de Pablo Iglesias. Ahora que lo pienso, es todo un himno hospitalario: “Unos que nacen, otros morirán; unos que ríen, otros llorarán. Al final, las obras quedan; las gentes se van”. Mientras me la pongo para escucharla con los auriculares en el Youtube voy por uno de los pasillos que creo que lleva en obras como veinte años (es una exageración, lo admito, pero soy incapaz de calcular cuándo empezaron). Sí, la vida sigue igual.