¿Quiere recibir Revista Médica en su correo de forma gratuita?
26/04/2015 n234
El turismo (por encima de todo), deportistas campeones, un amplio abanico de culturas, infraestructuras de primer orden y la gastronomía. Estos son los principales referentes de la denominada ‘Marca España’ o, lo que es lo mismo, aquello que tiene al país como exponente mundial. Pero, aunque a veces no se presuma lo suficiente, la sanidad posee un papel más que relevante a la hora de definir la imagen española a nivel internacional. Un sistema sanitario entre los primeros del mundo, profesionales con una formación excelente a los que se rifan en el extranjero, centros hospitalarios punteros e innovación cientificotecnológica que se exporta por sí misma son ingredientes que convierten la sanidad patria, por derecho propio, en algo de lo que presumir de cara al exterior. Y sin ningún tipo de complejos.

Jesús Vicioso Hoyo
“La sanidad española, que sí que es Marca España porque es de calidad, es reconocida y es un ejemplo, tiene ahora la oportunidad de ser todavía más fuerte después de haber superado la tormenta”. Quien lo dice es el ministro Alfonso Alonso, que esta misma semana ha puesto al sector en la parte noble de lo que se presume del país; de eso que se pone en el escaparate para venderlo fuera, que es, al fin y al cabo, la Marca España. El Gobierno define con este nombre la política de Estado, “con eficacia a largo plazo”, que tiene como fin la promoción de lo bueno que tiene nuestro país para mejorar su propia imagen. Y ya no solo entre los propios ciudadanos nacionales, que también, sino, especialmente, a nivel internacional. Es decir, hacer negocio fuera para lograr réditos, económicos a ser posible, dentro.

No es nada nuevo, pero la cuestión es que conforme ha ido oscilando la coyuntura económica, más se ha intentado reforzar esta ‘marca’ para que empresas o sectores de renombre hiciesen de auténticos embajadores por el mundo. Los éxitos cosechados por los mejores deportistas han hecho mucho de esto: la selección de fútbol y baloncesto, Nadal, Márquez, Contador o los hermanos Gasol son ejemplos de españoles sinónimos de triunfo. La alta velocidad ferroviaria, algunas firmas bancarias y textiles, y la industria del automóvil son otros exponentes de fortaleza interior que mira hacia el exterior, y que se mira desde el exterior. Estar en el pódium de uno de los principales destinos turísticos del mundo es, por descontado, otra gran tarjeta de presentación. Pero, ¿hay algo más de lo que verdaderamente presumir?

Pues si se conjuga músculo y potencial, la sanidad es todo un as que, aunque a veces parezca estar escondido en la manga, tiene más que gancho para ganar la partida. Tanto por cifras acumuladas como por proyecciones, responsables de diversas áreas a la vanguardia de la sanidad son meridanamente claros: debe estar en lo más alto de la Marca España. El Sistema Nacional de Salud (SNS), la sanidad privada, el turismo sanitario o la tecnología especializada española son exponentes a nivel internacional que hablan del propio país, lo venden muy bien y sirven para enriquecerlo desde fuera. Una auténtica conjunción que injustamente, según los expertos consultados por ‘Revista Médica’, no siempre se pone a primer nivel.
Un sistema de trasplantes a la cabeza

El modelo de donación y trasplantes español es, indiscutiblemente, toda una referencia mundial. Coordinado por la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), que acaba de celebrar su 25 aniversario, no solo ha consolidado su liderazgo en este ámbito, sino que, año tras año, ha logrado superar su propio récord. En 2014, alcanzó los 4.360 pacientes trasplantados y la tasa de donantes creció hasta los 36 por millón de personas.
Gregorio Garrido, jefe de los Servicios Médicos de la ONT
“El SNS tiene un alto valor para la Marca España y, en concreto, la ONT y su sistema de donación y trasplantes son elementos claves de los que podemos sentirnos orgullosos”, reconoce Gregorio Garrido, jefe de los Servicios Médicos de la ONT.

¿Cuáles son las razones? Garrido apunta algunos de los aspectos de este éxito más que vendible. En primer lugar, la confianza en el propio sistema, que nace, como él mismo señala, de la transparencia. “Esta es una de las piezas fundamentales. Si no es transparente, no genera confianza. Y si la ciudadanía no tiene confianza en el sistema, malamente va a responder cuando un profesional se acerca a la familia de un fallecido para que done los órganos. En un momento tan complicado, a la mínima duda, se cerraría en banda. Sin embargo, la transparencia y la confianza son lo que nos está llevando a un sistema como el que tenemos”, manifiesta este responsable del ente que dirige el urólogo Rafael Matesanz.

Además, el jefe de los Servicios Médicos de la ONT afirma que las características propias del SNS “no se pueden perder” a la hora de valorar su eficacia. “Su cobertura universal, con atención integral desde Atención Primaria a Especializada, y la financiación con fondos públicos es un marco del que no debemos salirnos. Es verdad que luego, en la provisión de estos servicios, se puede contratar con otras entidades, pero este marco genérico es algo muy valioso que no podemos perder”, asevera Garrido.
El modelo público español que se exporta por el mundo

“El modelo de donación y trasplantes que se ha creado en nuestro país está funcionando, nos ha hecho líderes a nivel mundial y se está llevando a otros países con gran éxito”. El jefe de los Servicios Médicos de la ONT, Gregorio Garrido, recuerda un aspecto que, a veces, no está lo suficientemente reconocido. Porque aquí no se exporta un negocio o un producto, sino una forma de hacer las cosas. Iniciativas como el Máster Internacional Alianza, que ya ha alcanzado once ediciones, han servido para conseguir logros con el sello nacional. Por ejemplo, desde que la ONT puso en marcha este programa de formación de profesionales iberoamericanos en España en 2005, los trasplantes allí han aumentado cerca de un 60 por ciento.

500 millones de euros al año
en turismo sanitario

Si hay algo que siempre ha vendido muy bien España es su turismo. ¿Y si a ese turismo se le añaden servicios sanitarios en los que hay un alto grado de calidad? “Estamos en los principales puestos de países turísticos y a nivel sanitario, entre los primeros de los rankings, por lo que son dos sectores en los que somos punteros a nivel mundial y, hasta ahora, no habíamos tenido la posibilidad de salir fuera a potenciar a este mercado. Pero ya que teníamos todas las infraestructuras, lo que había que hacer era ponerlo en valor”. Estas palabras las pronuncia Carlos Rus, gerente de la Federación Nacional de Clínicas Privadas (FNCP) y secretario general de Spaincares,
Carlos Rus, gerente de la FNCP y secretario general de Spaincares
la marca comercial del Clúster Español de Turismo de Salud que agrupa a las entidades de ambos nichos más representativas del país para promocionar dicha conjunción. Aquí, la cifra de negocio ha ido creciendo paulatinamente, hasta el punto de que para el presente año se habla de alcanzar los 500 millones de euros, aunque el propósito es duplicar esta cifra en solo un lustro.

“Cuando salimos fuera, nos damos cuenta de que la sanidad española en muchos mercados es una gran desconocida. Y a veces nos preguntan por tratamientos y se sorprenden de que aquí sean procedimientos básicos. Es decir, tenemos que salir fuera solo para poner lo que tenemos en valor, porque la inversión interna ya no es ni en infraestructura, ni en formación, ni en equipamiento, sino que se tiene que centrar más en la creación de departamentos internacionales para atender a estos pacientes”, esgrime Rus, quien reconoce que el apoyo de la Administración es “total”.

Al incremento de la cifra de negocio ayuda notablemente la Marca España, pero, eso sí, el directivo de la FNCP cree que hay que abrir su campo. “Funciona muy bien, pero en materia sanitaria nos sorprendemos de que en el extranjero no es que piensen ni bien ni mal, sino que nos desconocen”, expresa, al tiempo que concluye con una mirada más que positiva dado el camino que se está recorriendo: “Tenemos mucho por hacer, pero lo tenemos fácil”.

Juan Abarca Cidón,
secretario general del IDIS
La sanidad privada se vende simplemente con sus resultados en excelencia. Así lo cree Juan Abarca Cidón, secretario general del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS). “Tenemos una sanidad privada que compite desde el punto de vista de la provisión en calidad y en tecnología con cualquier hospital que pueda haber en la pública o fuera de España, y con unos ratios de eficiencia demostrados”, dice, a la vez que añade: “Nuestro país tiene un sector sanitario que, en general, debería venderse fuera más de lo que se hace, y nosotros mismos deberíamos promover más la externalización del modelo”.

A juicio de Abarca Cidón, el enfoque social de la sanidad, tanto en la pública como en la privada, está por encima de la rentabilidad. “No es un tratamiento mercantilista”, expresa, y matiza: “Hacemos bien las cosas desde el punto de vista de la gestión y estamos acostumbrados a tener una filosofía de trabajo, en el ámbito sanitario diferente, probablemente, a la del resto de países, porque no contemplamos la posibilidad de un sistema que no sea de carácter social”.
Profesionales que se rifan en el extranjero

Cualquier representante del sector coincide en que la formación que reciben los sanitarios en España es excelente. Y esto es lo que hace que aquellos que se quieran marchar al extranjero para encontrar una salida laboral sean más que bien recibidos en los países de acogida. ‘6.500 enfermeras españolas han emigrado desde que comenzó la crisis’ o ‘Noruega, a la desesperada por médicos españoles’ son algunos de los titulares recientes al respecto que denotan, por un lado, el volumen de trasvase de sanitarios excelentemente formados y, por otro, que fuera hay un interés específico por profesionales con currículum español. Meros ejemplos que avalan la postura al respecto de todos los consultados por ‘Revista Médica’. “Tenemos unos grandísimos profesionales desde el punto de vista de su formación, de su capacidad docente e investigadora”, recalca Juan Abarca Cidón, secretario general del IDIS.

El crecimiento sostenido de la tecnología sanitaria ‘made in Spain’

Sin duda alguna, otro de los segmentos representativos del papel de la sanidad en el escaparate internacional es el de la tecnología aplicada al sector. En la última década, y con crisis de por medio, ha experimentado un crecimiento sostenido y paulatino, lo que evidencia “un camino positivo”, según Ana Arce, directora de Internacional e Innovación de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin):
Ana Arce, directora de Internacional e Innovación de Fenin
“En tecnología sanitaria, la Marca España juega un papel muy positivo en cuanto al apoyo de las empresas en el exterior. Es verdad que esto no ocurría hace 10 o 15 años. Antes no se percibía el país como un país productor, pero la situación ha cambiado”.

Los datos del sector en 2014 están a punto de ver la luz, pero, aún sin cifra exacta de por medio, lo que sí avanza Arce es que se superarán los dos mil millones de euros en la exportación. “A base de esfuerzos tanto desde el ámbito privado como institucional, se ha hecho un trabajo importante para situar a España no sé si donde se merecía, pero sí en un lugar distinto del que tenía. La campaña de imagen para posicionar la tecnología española en el exterior ha hecho mucho”, comenta, a lo que agrega: “La Marca España vende y el sector ha sabido hacerlo, lograr su hueco. Y aunque aún hay camino por recorrer, potencial hay. Como decía la campaña que hicimos, España es más que sol y vino. Somos también productos dentales, ortopédicos, etcétera”.

El sello patrio sirve, en definitiva, para vender y venderse. Que la partida es larga y compleja está claro. Pero como también lo está que la sanidad española es una carta ganadora y que, cuando se pone en la mesa, se hace con el orgullo de tener un valor único.