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08/02/2015 n223
El Día de la Marmota
Hace frío, sí. Mucho frío. Y aún diré más: como todos los
años. Es que cuando veo las noticias sobre ciclogénesis
explosivas y olas de frío siberiano tengo la sensación
de que ya he vivido todo eso. Me pasa lo mismo en
verano, con las olas de calor y los 40 grados a la sombra
en Sevilla; es como un ‘déjà vú’. Creo que podrían repetir sin
ningún problema las mismas informaciones meteorológicas un año tras otro y nadie lo notaría.

Se siente uno como Bill Murray en ‘Atrapado en el tiempo’, viviendo lo mismo una y otra vez. Por cierto, este año la marmota Phil ha pronosticado que habrá seis meses más de invierno. El animal se llama siempre igual, aunque dudo mucho de que sea el mismo todos los años, porque en –ojo con el nombre del pueblo– Punxsutawney (en Pensilvania, Estados Unidos) llevan más de un siglo celebrando el Día de la Marmota y estos bichos no viven tanto, que lo sé porque lo he buscado en Google.

El caso es que se deja el pronóstico meteorológico a merced de que el roedor se asuste o no de su sombra… Un método muy científico. Claro que en España lo dejamos en manos de un pájaro: Por San Blas, la cigüeña verás y, si no la vieres, año de nieves.

En el hospital también vivimos varios días de la marmota al año: picos de gripe en invierno y brotes de salmonelosis en verano. La historia se repite, pero nos sigue pillando un poco desprevenidos. No obstante, creo que estas cosas hacen que te des más cuenta del paso del tiempo que con un calendario. A mí, por ejemplo, se me van los años de campaña de la renta en campaña de la renta. Cuando llega el momento de hacer la declaración, siempre me parece que acabo de hacerla. De hecho, me quedan dos meses para que se acabe el año.