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25/01/2015 n221
Si se cumplen las previsiones a tenor de lo ocurrido en convocatorias pasadas de acceso a la especialización médica, aproximadamente 610 personas que tomarán posesión de una plaza MIR ya empezaron a formarse en una disciplina en años anteriores. Son reespecialistas o recirculantes, en función de si han terminado o no el MIR, quienes se disputan los puestos con los recién licenciados. El Ministerio de Sanidad se ha propuesto revertir las cifras y que sea muy excepcional el hecho de que alguien deje una plaza que ha ocupado para volver a presentarse al examen. En cuanto a la reespecialización, cambiará su concepto gracias a la troncalidad, porque la regulará y la aprovechará como elemento para dar más versatilidad al sistema.

Hiedra García Sampedro

En 2014, Rosa María Ceballos, quien obtuvo el número dos en el examen MIR, era reespecialista, es decir, se había formado en una especialidad previamente. Como ella, uno de cada cuatro médicos que se presentan para obtener una plaza de formación sanitaria especializada no es la primera vez que lo hace; la mayoría (el 60 por ciento) no había tomado posesión de una plaza previamente, pero el 40 por ciento sí.

La Dirección General de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad lleva dos años publicando con detalle la información sobre los adjudicatarios de plaza. En ambas convocatorias, el diez por ciento eran repetidores que habían terminado o no una especialidad, es decir, eran reespecialistas o recirculantes. Todavía no hay datos de la adjudicación de 2014; se publicarán el próximo verano si continúa la tendencia de transparencia abierta por el anterior director general, Javier Castrodeza.

Rosa María Ceballos

El próximo día 31 de enero se presentará al examen una nueva hornada de médicos. Hasta ahora, se conoce solamente el número de los que han sido admitidos, un total de 12.346, un dos por ciento más que el año pasado. Para ellos existe una oferta de 6.102 plazas, de las cuales 610 aproximadamente serán asignadas a personas que ya fueron adjudicatarias en una convocatoria anterior, si se mantiene el porcentaje de años anteriores.

El fenómeno de la recirculación, que conlleva el abandono de una plaza MIR, ha sido fomentado hasta ahora por un modelo en el que la oferta para residentes era relativamente alta, por lo que todo el que se presentaba podía conseguir el acceso a la formación sanitaria especializada y tener una plaza garantizada. De hecho, en convocatorias anteriores hubo aspirantes que obtuvieron número de orden para elegir con una nota negativa en el examen. De ahí el establecimiento de una nota de corte en las últimas dos pruebas.

Ahora el escenario está cambiando, las administraciones han ido reduciendo el número de plazas y las que están disponibles en este momento han disminuido un 12 por ciento respecto a las de la convocatoria de 2009 (842 menos). Por otro lado, cada vez hay más aspirantes porque el número de egresados de las universidades españolas es mayor. Tener una plaza asegurada ya es cosa del pasado.

Porcentajes de reespecialización y recirculación en 2013

Fuente: Segundo Informe Descriptivo Encuesta MIR-R1

Medidas correctoras
El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas no están dispuestos a asumir el coste de la formación de los residentes que, tras un año o dos, abandonen su plaza para presentarse otra vez al MIR. Por esta razón, están diseñando fórmulas para acabar con una excesiva recirculación. El proyecto de troncalidad que ya se ha puesto en marcha parece que pondrá coto a este fenómeno.

En concreto, los residentes que no tomen posesión de su plaza solo podrán “participar en una nueva prueba selectiva una vez concluidos los procesos selectivos correspondientes a las dos convocatorias anuales posteriores a la última en la que se le adjudicó plaza”, según marca el real decreto de troncalidad publicado el pasado agosto en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

Además, el año pasado, en virtud de una nueva normativa por la cual el Ministerio de Sanidad se otorga la potestad de moldear en última instancia la oferta MIR, se negoció con las comunidades autónomas rebajar el número de plazas en aquellas especialidades que sufren una mayor tasa de recirculación, como las de Laboratorio, Medicina del Trabajo o Medicina Familiar y Comunitaria.


206 reespecialistas de Familia
Si continúa la tendencia vista en los informes del ministerio, entre los 6.102 residentes que accederán a una plaza MIR en la asignación que comenzará el próximo abril, habrá aproximadamente 206 personas que han terminado la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria, pero deciden comenzar una nueva disciplina. El 45 por ciento de los reespecialistas en 2013 provenían de Familia.

Beatriz González López-Valcárcel

Pero otros tantos MIR de Familia dejan la especialidad sin haberla acabado, datos que no se reflejan en las encuestas. Según ha contado a ‘Revista Médica’ Beatriz González López-Valcárcel, profesora de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y autora de las estadísticas MIR del ministerio, “la Medicina de Familia sufre la recirculación en mayor medida que el resto porque gran parte de sus residentes la eligen por exclusión y falta de opciones”, asegura. Es la especialidad, junto a las de laboratorio y las de escuela, que más tarda en acabar sus plazas. Además, en la asignación del año pasado quedaron sin cubrir un total de 108 puestos de Familia.

La recirculación es un fenómeno natural, que casi siempre se produce porque los MIR no están satisfechos en su plaza, “sobre todo porque descubren que no les gusta o no es lo que pensaban”, añade Mónica Terán, vocal de Médicos en Formación y/o Posgrado de la Organización Médica Colegial (OMC). Recuerda, además, que “antes no era necesario renunciar a la plaza para volver a presentarse al MIR, lo que era una forma segura de tener trabajo hasta poder optar a la especialidad deseada; ahora esta decisión debe ser más meditada”.
La nota de la discordia
En la actual convocatoria MIR se mantiene la nota de corte en un 35 por ciento de la media de las 10 mejores puntuaciones del examen. Aunque el ministerio asegura que se establece para dar más calidad al acceso y que los más perjudicados son los repetidores y extracomunitarios, los estudiantes quieren que se anule esta nota mínima. El Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM) alerta de que está dejando a muchos alumnos sin opciones de conseguir plaza y que su establecimiento convierte el examen en una prueba de exclusión, cuando hasta ahora ha servido para ordenar a los candidatos.
Falta de oportunidad laboral
Rosa María Ceballos cuenta a ‘Revista Médica’ que decidió presentarse otra vez al MIR el año pasado para realizar la especialidad de Dermatología, “porque a veces echaba de menos ser un poco más resolutiva”, asegura esta reespecialista que ya era neuróloga. Según las cifras del informe MIR de 2012/2013, la mayoría de los que hacen una segunda especialidad terminaron la anterior recientemente. El 28 por ciento enlazó el final de una con el inicio de otra.

“Las salidas laborales están mal y hacer la residencia no deja de ser cuatro o cinco años más de trabajo”, subraya Mónica Terán. Por otro lado, tener dos especialidades abre el abanico de oportunidades para encontrar un empleo. La vocal de la OMC asegura que en los últimos años, debido a las consecuencias de la crisis económica, “ha aumentado el número de médicos que vuelven a hacer una especialidad como opción laboral”.
La troncalidad, solución a la recirculación
Los expertos piden medidas para mejorar el mercado laboral y evitar que la condición de MIR se perpetúe por falta de salidas profesionales. Por ahora, el Ministerio de Sanidad ha empezado ideando el proyecto de troncalidad como un modelo para acotar el abandono de plazas MIR. Según Mónica Terán, esta es una de las bondades del nuevo proyecto formativo que estará listo dentro de dos años previsiblemente, cuando se ofertarán las primeras plazas troncales.

Mónica Terán

La troncalidad es una ventaja para evitar la recirculación porque supondrá una “elección informada de la especialidad”, afirma la vocal de la OMC, quien relata que los aspirantes elegirán “con más conocimiento de causa”, al haber estado dos años rotando por los diferentes servicios. La troncalidad supone que durante los dos primeros años de residencia las distintas disciplinas incluidas en los troncos compartan una serie de competencias comunes que deben adquirir los residentes y, tras ese periodo, deberán elegir una especialidad. De esta forma, disminuirá el número de residentes que abandona la especialidad.

Reespecialización y recirculación cambiarán drásticamente y “para bien”, según la opinión de Beatriz González. Habrá médicos con varias especialidades del mismo tronco, “lo cual no es necesariamente malo, salvo si perpetuarse como MIR es una opción no deseada para hacer frente a la falta de perspectivas de ejercicio profesional como especialista”.

Las condiciones y procedimientos de acceso a las especialidades serán decisivas para que la supuesta elección informada que pretende la troncalidad suponga de verdad una ventaja para el sistema (para evitar el abandono de plaza) y también para que la reespecialización sea un mecanismo que otorgue flexibilidad a la gestión de los recursos humanos sanitarios.