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14/12/2014 n215
Graduación de los alumnos de la Universidad
Europea en el estado Santiago Bernabéu
Las jóvenes facultades de Medicina privadas se verán sometidas en los próximos años a una doble evaluación: la presencia de sus primeros estudiantes en el examen MIR y el desarrollo del programa de renovación por parte de las agencias de calidad. Este último proceso desvelará las cifras y la calidad de los estudios ofrecidos por unas universidades que, hasta ahora, han guardado con celo los datos de admisión de alumnos o las notas de corte con las que acceden, que no se reflejan en los estudios publicados por el Ministerio de Educación.
Hiedra García Sampedro
En los últimos tres años, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha elaborado la estadística de universidades, centros y titulaciones con los datos aportados por las propias instituciones de enseñanza. Gracias a estos informes, cualquier ciudadano ha podido fiscalizar a las facultades de Medicina, con una excepción: las cifras de las universidades privadas no se encuentran en estos documentos.

El primer dato que ofrece el ministerio se refiere a las plazas límite que pueden acoger las titulaciones de Medicina y que están sujetas al númerus clausus general, que establece la Conferencia General de Política Universitaria cada año en junio. En el curso 2014/2015, la universidad pública ha ofertado oficialmente 5.697 plazas para alumnos de Medicina de nuevo ingreso.

Las universidades privadas, por su parte, también han informado de las plazas que, en un principio, han reservado para quienes desean entrar en el Grado de Medicina.
Plazas que han ofertado en este curso las facultades privadas / Fuente: Ministerio de Educación
Entre todas suman una oferta de 1.110. La Universidad de Navarra, el centro privado más antiguo que oferta esta titulación, es la que más alumnos recibe, un total de 210, seguida de la Universidad Europea de Madrid, que este año ha propuesto la acogida de 200 estudiantes de Medicina.

Como ha podido averiguar ‘Revista Médica’, estos son los únicos datos de admisión que ofrecen las privadas. Sin embargo, según los informes del Ministerio de Educación, existen otras variables a tener en cuenta y que sí aportan las facultades públicas, como las cifras de la demanda de la titulación (admitidos, matrículas y preinscripciones) o las notas de corte con las que acceden sus alumnos.
Transparencia en las matrículas
Gracias, precisamente, a los informes del Ministerio de Educación, se ha reconocido que las universidades públicas están admitiendo a un número mayor de estudiantes de Medicina del que tienen estipulado. La cifra de matrículas de nuevo ingreso por preinscripción alcanza, finalmente, un 102,51 por ciento de la capacidad general de las facultades de Medicina públicas.

La mitad de estas facultades sobrepasan su númerus clausus, pero en la mayoría de los casos se debe a los empates en las notas de corte de los alumnos y el aumento no es significativo (aceptan a uno o dos estudiantes más). Aunque, en otros casos, como en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, el exceso de estudiantes matriculados supone más de la mitad de su oferta inicial (de 60 plazas a, finalmente, 93 alumnos aceptados).

Pero, ¿y en la universidad privada? ¿Cuántos alumnos se matriculan? En España existen nueve facultades de Medicina privadas, cuatro de ellas en Madrid. La oferta privada es el 16 por ciento de todas las plazas de la titulación en nuestro país y, desde el curso 2005/2006, ha crecido un 382 por ciento (de 230 plazas a las 1.110 de este año). Pero estos son solamente los datos oficiales de la oferta, no los de los alumnos que finalmente se han matriculado.

Fuentes académicas preguntadas por ‘Revista Médica’ recalcan que las irregularidades en el acceso a las universidades públicas no son nulas. Sin embargo, aseguran que estas anomalías “se dan en mayor número” en la privada, como en la aceptación de estudiantes provenientes de otras facultades a partir del primer curso. En algunos casos –no está generalizado–, se recibe a un número de alumnos por encima de las plazas que han dejado libres aquellos que han abandonado la carrera en años previos, como así aseguran las mismas fuentes.

Lo normal es que en la memoria de los estudios de cada facultad verificada por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca) se especifique la previsión de la oferta de plazas y también los traslados de expediente que se aceptan desde otros centros educativos o titulaciones dentro de la misma universidad. Sin embargo, los integrantes del Foro de la Profesión Médica aseguran en su manifiesto contra la apertura de nuevas facultades que las universidades no están cumpliendo con los planes aprobados en su día por la Aneca y que están admitiendo a más estudiantes de los que pueden soportar.


Inauguración del curso académico de la UEM en los hospitales de Getafe, Quirón e Infanta Sofía en 2012

Subjetividad en la admisión
La falta de transparencia en los datos de acceso a las universidades privadas ha levantado las suspicacias de la administración educativa, que sospecha que en estas facultades no se revisa la nota con la que acceden los alumnos a la titulación de Medicina, como han comentado fuentes de la Administración ‘Revista Médica’. Tampoco aparecen las notas de corte de la universidad privada en los informes del Ministerio de Educación ni en las páginas web especializadas, que remiten a las propias universidades para poder conocer estos datos.

El sistema para ser admitido en una facultad privada se basa en una ponderación entre las notas conseguidas en el bachillerato, en selectividad, en test psicotécnicos y en entrevistas personales. Es una evaluación más global que puede mejorar el proceso de selección de los futuros médicos si se realiza con criterios transparentes, pero no hay informes de resultados de estos procedimientos. En algunas universidades, la entrevista personal tiene un peso mayor que los demás requisitos, por lo que se antepone el criterio subjetivo de quien selecciona al estudiante.

A pesar de la complejidad del trámite, vale la pena para los alumnos que se han quedado solamente a unas décimas o centésimas de la facultad pública a la que aspiraban. Accediendo a estas universidades se evitan acudir a empresas privadas dedicadas a enviar a los alumnos a Costa Rica o Polonia donde realizan tres cursos en dos años para volver después a la universidad española sin necesidad de nota de corte. “El sistema se aprovecha de la vocación de los estudiantes para hacer negocio”, aseguran desde la Administración educativa.
Una clase de Fisiología en la Universidad de Navarra
El MIR como medida
Estas mismas fuentes comentan a ‘Revista Médica’ que, tiempo atrás, “era muy difícil que la Aneca echara para atrás un plan de estudios”. Además, hay casos de universidades privadas que ni esperaron a la homologación de su titulación de Medicina para empezar las clases. En concreto, fue la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir. Oficialmente, empezó en el año 2009, así que su primera promoción de médicos se graduaría el año que viene, pero hay egresados de esta universidad que ya se han presentado al examen para acceso a una plaza de médico interno residente (MIR), aunque ninguno se encontró entre los cien primeros, según las listas aportadas por el Ministerio de Sanidad.

Los únicos alumnos de universidades privadas que se colaron en la convocatoria pasada entre los cien mejores números del MIR son cinco de la Universidad de Navarra. La Universidad San Pablo CEU de Madrid también lleva años presentando a sus médicos al examen MIR. A partir de la convocatoria actual, se incorporarán los alumnos de la Europea de Madrid y de la Internacional de Cataluña, cuyas primeras promociones se graduaron en mayo. El año que viene terminarán los de la Universidad Alfonso X El Sabio y dentro de dos, los de las universidades Francisco de Vitoria y CEU Cardenal Herrera.

El examen MIR se convertirá de algún modo en un criterio para medir y evaluar la formación ofrecida por estas jóvenes facultades que, hasta ahora, no habían sido fiscalizadas.
Las prácticas: un campo
más que saturado
El Ministerio de Educación está ultimando una propuesta para que los hospitales firmen convenios con una sola titulación de Medicina y evitar así la saturación en las prácticas clínicas a partir del tercer curso. Esta situación ya es un problema debido al aumento del númerus clausus hace unos años y la proliferación de las universidades privadas, que han establecido alianzas con los hospitales y han entrado en un campo más que saturado ya.

Algunas universidades públicas se han negado a que sus alumnos compartan clases con los de la privada, en concreto la Complutense de Madrid y la Universidad de Barcelona, que rechazaron, respectivamente, a los hospitales Infanta Cristina y de Granollers porque habían firmado convenios con la Universidad Europea de Madrid y la Internacional de Cataluña. El rector de la Complutense, José Carrillo, ha asegurado en alguna ocasión que “mientras nosotros limitamos el número de alumnos a 25, de la Europea entraban 100 o 120, lo que impedía mantener la calidad y preferimos renunciar a ese convenio, más aún porque por cada estudiante nosotros pagábamos más al hospital, es decir, un alumno de la privada pagaba menos por usar recursos públicos”.
Renovación de la acreditación
Las universidades privadas también ‘se verán las caras’ con la Aneca, que ha comenzado a desarrollar su programa Acredita, con el que renueva la acreditación de las titulaciones que fueron verificadas anteriormente. Este proyecto empieza su convocatoria en este curso, como han informado fuentes de la Aneca a ‘Revista Médica’. “En el curso anterior se puso en marcha su prueba piloto, todavía de manera voluntaria y aún es pronto para sacar conclusiones”, aseguran las mismas fuentes.

Si la puesta en marcha de una titulación, sea en una universidad pública o privada, no cumple con los estándares marcados, el sistema de evaluación de la Aneca lo detectará dentro de los cauces adecuados. Para desarrollar el programa Acredita, la Aneca y las comunidades autónomas enviarán a expertos externos para que visiten las instalaciones de las universidades.

En los mismos centros, los expertos comprobarán la adquisición de las competencias por parte de los estudiantes mediante encuestas a los propios alumnos y personal docente. Es un programa obligatorio para todas las universidades.

El programa Acredita será la prueba de fuego de las facultades privadas junto a la presentación al examen MIR de sus estudiantes. Ahora sí, las indagaciones de la Aneca y de las comunidades autónomas deberían servir para ‘pillar’ a las universidades que estén acogiendo a más alumnos de los permitidos y desvelar si cumplen o no con los estándares aprobados en sus planes de Medicina. Es su hora de la verdad.