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14/12/2014 n215
Aunque la mayoría de los presupuestos regionales destinados a Sanidad han aumentado de cara a 2015, el dinero dirigido a la investigación sigue suponiendo una suma irrisoria en nuestro país que apenas llega al uno por ciento de la partida presupuestaria sanitaria. A pesar de estrecheces económicas y otras trabas, en las comunidades autónomas hay grupos de investigación que acometen proyectos punteros que son reconocidos por la comunidad científica y en el ámbito internacional.
Elsa García
Los recortes en sanidad han provocado que el reparto de los presupuestos regionales del próximo 2015 se mire, ahora más que nunca, con lupa. Aragón es la única comunidad que congela el dinero destinado a la salud por tercer año consecutivo, un 36,48 por ciento del total presupuestado. Sin embargo no es, ni de lejos, la región que menos destina a sanidad. A falta de conocer los datos de Cataluña, que aún no ha cerrado el presupuesto del año que viene, muy por debajo de Aragón se quedan comunidades como Navarra (24,7 por ciento), Extremadura (25,42 por ciento), Castilla La Mancha (28,5 por ciento), el País Vasco (31,9 por ciento) o las Islas Baleares (32,6 por ciento). Cantabria se sitúa como la primera en el ranking, destinando a esta partida el 46,5 por ciento del presupuesto total. De cerca le sigue Madrid, con un 45 por ciento, Asturias con un 44,7 por ciento y Canarias con un 44,54 por ciento.

No obstante, según los datos que ofrecen las propias consejerías de Sanidad, hasta las más generosas apenas destinan el uno por ciento de sus medios económicos a la investigación. En concreto, con un presupuesto sanitario de más de 3.267 millones de euros, Castilla y León solo dedica algo más de siete millones a investigación, lo que supone el 0,21 por ciento del total; de los cerca de 1.500 millones de euros de los que dispone el Principado de Asturias para sanidad, apenas 310.000 euros se invierten en este campo; y con 3,1 millones de euros en 2013, de un total de 500 millones para sanidad, La Rioja no llegó al 0,7 por ciento en I+D+i sanitaria. Aunque el País Vasco ha incrementado notablemente su partida para investigación biosanitaria desde 2013, solo 1,5 millones de euros de los 3.390 con los que cuenta sanidad se destinan a investigación. Cifras parecidas se manejan en la Comunidad Valenciana, cuya Escuela de Estudios para la Salud se tendrá que conformar con 3,71 millones de euros de los casi 5.493 que manejará la región para asuntos sanitarios en 2015.

‘Revista Médica’ se ha puesto en contacto con instituciones y centros investigadores especializados en salud de algunas de las comunidades autónomas con menor inversión en el campo de la investigación sanitaria. El objetivo es conocer su punto de vista acerca de la labor que realizan los profesionales de este ámbito y por qué parece que las Administraciones no consideran aún esencial invertir en este tipo de estudios.

Cantabria: la “penuria gravísima” de la investigación en España
El responsable del Instituto de Biotecnología y Biomedicina de Cantabria (Ibbtec), Piero Crespo, denuncia la “penuria gravísima” que atraviesa en la actualidad la investigación en España, un campo al que se destina, según el investigador, un 36 por ciento menos de fondos que hace cinco años y la misma cantidad de dinero que en 1996. Crespo asegura que los datos que aporta el Gobierno central en referencia a los fondos destinados a la investigación en nuestro país –el 1,3 por ciento del producto interior bruto (PIB)– “son falsos”, ya que en este porcentaje se incluyen las actividades de carácter militar. “Las cifras de la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce) sitúan lo destinado a investigación en el 0,94 por ciento de media, algo ridículo si lo comparamos con países como Alemania o Estados Unidos”, apostilla.

Piero Crespo, responsable del Ibbtec

Sin embargo, su instituto estudia un tipo de fármacos antitumorales que sean útiles ante los casos de cáncer de tiroides que no tienen tratamiento. Este proyecto, que espera alcanzar su meta en un plazo de cinco años, está financiado con 1,2 millones de euros por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), que hoy en día avala proyectos de investigación sanitaria en 46 centros y hospitales españoles por un importe de 28 millones de euros. Crespo confirma que el proyecto también recibe ayuda del Ministerio de Economía, pero que con sumas de entre 300.000 y 800.000 euros anuales “no es posible hacer una investigación competitiva a nivel internacional”. “Si grupos como el Ibbtec dependieran únicamente de las ayudas públicas, tendríamos un problema”, asevera.

NI PROGRAMAS…
Según los datos ofrecidos por el Ministerio de Economía y Hacienda, la Comunidad de Madrid y Cataluña siguen liderando las convocatorias que gestiona la Dirección General de Investigación Científica y Técnica en el marco del Plan Estatal de I+D+i en España en 2012, con 72 y 67 programas aceptados a cada región y un total de 12.816.180 y 11.447.280 euros concedidos para los mismos, respectivamente. Destaca, por contraste, el caso de Extremadura, que por segundo año consecutivo no tiene ningún programa aceptado por este ministerio. Cerca se quedan Aragón, La Rioja y Asturias, con un programa y 163.800, 140.400 y 52.650 euros cada una; o Canarias y Galicia, que tuvieron 292.500 y 175.500 euros, respectivamente, para los dos programas concedidos a cada comunidad.
Extremadura: muchas ganas,
pero poco dinero

En el año 2007, el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) del Ministerio de Ciencia e Innovación, preocupado por el desarrollo de la investigación en España, creó y financió el Programa de Incorporación de investigadores al Sistema Nacional de Salud (SNS), diseñado para generar masa crítica de científicos en todas las comunidades autónomas de España que carecieran de ella (14 de las 17 existentes). Para cumplir con este fin, en Extremadura fue seleccionado el Grupo Emergente Grimex, con el que el ISCIII firmó un convenio que incluía una beca de cuatro años que tendría continuidad en el tiempo al incorporarse los investigadores al SNS.

El trabajo del Grimex se concentró en el diseño y realización de un Programa de Investigación Cardiovascular (Pericles) que cubriera la mayor cantidad de aspectos posibles, tanto en prevención primaria como secundaria, y que permitiera, al mismo tiempo, desarrollar proyectos colaborativos comparativos con el resto de España, dado que no existía ningún estudio nacional de epidemiología cardiovascular que incluyera resultados extremeños. El primer paso fue el estudio de Prevalencia de Factores de riesgo cardiovascular (Hermex), pionero en la región, que finalizó en noviembre de 2009 con una muestra de 2.833 ciudadanos. Al mismo tiempo, se investigó la patología cardiovascular en los ingresos del Hospital Don Benito-Villanueva de la Serena (Badajoz) durante dos años, en los que se imprimieron y codificaron más de 8.000 historias. Esta tarea permitió al Grimex sumarse a grupos nacionales de epidemiología que dieron origen al estudio Darios, que reunió a 28.887 pacientes procedentes de diez comunidades autónomas.

“La crisis no ha ayudado a incrementar la inversión sino, más bien, todo lo contrario”, asegura Daniel Fernández-Bergés,  director del Grimex y

Daniel Fernández-Bergés, director
del Grimex

facultativo especialista de la Sección de Cardiología del Servicio de Medicina Interna del Hospital Don Benito-Villanueva. “A pesar de ello, contamos con ganas suficientes como para tratar de sacar adelante nuestros estudios. Quizás debido a esto la Sociedad Española de Cardiología (SEC), a través de su órgano científico, Revista Española de Cardiología, nos declaró en octubre de 2011 el lugar más rentable para invertir en investigación, aunque parezca mentira”, bromea. Como ejemplo del poco apoyo recibido, desde este grupo investigador destacan que en diciembre de 2011 finalizó la beca otorgada por el ISCIII sin integrar a los investigadores al SNS. No obstante, el programa Pericles continuó y durante el año 2012 se publicaron seis trabajos, otros once durante 2013 y cuatro más en lo que va de 2014.
…NI CONCESIONES
La Memoria de Actividades de I+D+i de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt) muestra que algunas comunidades no obtuvieron ni una sola concesión en 2012. Es el caso de Asturias, Canarias y Cantabria. Mientras, las Islas Baleares consiguieron dos concesiones y 90.300 euros, y Extremadura, cinco concesiones y 118.400 euros. Unos números mínimos si se comparan con las 381 concesiones de Cataluña y sus 3.382.400 euros; las 140 concesiones de Andalucía, avaladas con 6.412.100 euros; y las 127 de Castilla y León, que contaron con 1.682.800 euros.
La Rioja: fuente de nuevas patentes
y conflictos

La Rioja cuenta con uno de los centros de investigación biomédica que mayor repercusión tuvo con la obtención de patentes en 2013 (dos concedidas y cuatro más en espera de resolución). Por ejemplo, el equipo del Área de Enfermedades Infecciosas del Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (Cibir), dirigido por José Antonio Oteo, desarrolló un nuevo método, basado en la resonancia magnética nuclear, que determina de forma fácil el tratamiento idóneo para un paciente que sufre un proceso infeccioso por agentes patógenos, cuya susceptibilidad a fármacos no sea predecible mediante los métodos habituales o sea provocado por microorganismos de difícil cultivo.

A pesar de los logros conseguidos, desde el centro aseguran que sus objetivos más difíciles y prioritarios son aumentar la producción científica en cantidad y calidad para conseguir una adecuada transferencia de los resultados de la investigación biomédica, así como buscar nuevas fuentes de financiación y participar en proyectos nacionales y europeos. En este aspecto, el Cibir consiguió un nuevo éxito el pasado agosto cuando el Departamento de Defensa de Estados Unidos seleccionó un de sus proyectos y lo financió con 250.000 dólares (186.177 euros). A esta convocatoria se presentaron 127 proyectos de todo el mundo, de los cuales 72 pasaron la primera selección, y solo 12 obtuvieron la financiación solicitada.

La falta de financiación y de inversión en el ámbito de la investigación científica ha motivado conflictos entre los trabajadores del Cibir y la Consejería de Sanidad de La Rioja. En junio de 2013 y tras tres años de servicio, la Administración decidió despedir al Grupo de Plasticidad Sináptica Estructural, dirigido por Miguel Morales Fuciños. Los afectados denunciaron que estaban siendo objeto de una “persecución política” contra ellos, entre otros motivos, por su participación en una manifestación en contra de los recortes en la ciencia. En su carta de despido, de la que se hizo eco el fallo judicial posterior, se apuntaba que Morales Fuciños había colocado carteles en contra de los recortes en su puesto de trabajo y había felicitado la Navidad al personal del Cibir con el deseo expreso de que el nuevo año trajera “menos recortes, dobles pagas y un incremento del porcentaje en investigación”.

José Antonio Oteo,
José Ignacio Nieto y
Javier Aparicio

La Consejería, por su parte, alegó que no existían despidos como tal, sino una finalización de contrato que se había concebido con un fin que ya había sido cumplido. El fallo del juzgado de lo social número 2 de Logroño dio la razón a los investigadores aludiendo al hecho de que sus contratos (de cuatro años de duración, inicialmente) no especificaban los proyectos concretos de su investigación más allá de una mención general al “área de enfermedades neurodegenerativas”.

Canarias: ganando la batalla
contra la diabetes

El Servicio Canario de Salud (SCS) y la Fundación Canaria de Investigación y Salud (Funcis) obtuvieron a finales de junio de este año el Premio al Mejor Proyecto de Investigación en el XXXIV Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc) por su ensayo clínico Indica. Este trabajo tiene como fin principal la prevención terciaria de la diabetes mellitus tipo 2 en Canarias. Indica vio la luz por primera vez en 2011 y se espera que finalice en 2016, después de llegar a una muestra de 2.880 afectados y contar con la colaboración de 384 profesionales sanitarios.

Aunque el estudio aún sigue en la fase de recogida de datos ha conseguido una gran atención en la comunidad autónoma, ya que este tipo de diabetes fue la causa de muerte del 8,8 por ciento de los canarios en 2011, mientras que en España la incidencia de defunciones por esta patología no llega al tres por ciento.

Con todo, pese a poseer una buena producción científica a nivel nacional, la investigación española no encuentra una buena acogida posterior

La investigadora Carolina Guerra recogiendo el premio otorgado a Indica

a la hora de obtener reconocimiento internacional o de trasladarla al mercado. Así lo demuestra el hecho de que nuestro país esté empatado con Eslovenia en la clasificación mundial de solicitudes de patentes y por debajo de Kazajistán en el índice de competitividad. En concreto, España aporta el tres por ciento del total de publicaciones científicas desarrolladas en el ámbito internacional de la Medicina, pero es mínimo el número de estudios que terminan convertidos en tratamientos o tecnología médica. Así, desde el punto de vista económico, la inversión en este campo acaba resultando muy poco rentable.