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30/11/2014 n213
Hospitales transparentes

Hay días que no tengo nada mejor que hacer –llevo una vida muy intensa– y me pongo a ver las sesiones parlamentarias –llamadme loco–. Así que el otro día me tragué enterita la comparecencia de Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados y escuché sus propuestas de lucha contra la corrupción. Que uno puede pensar que a buenas horas, pero también es verdad que más vale tarde que nunca…

El caso es que hay medidas de sentido común, sobre todo las que tienen que ver con el control financiero de los partidos y de los altos cargos. No puede ser eso de que las formaciones políticas no publiquen sus cuentas y que las actividades y bienes de los peces gordos no sean declaradas con detalle al inicio y al final de su cargo. Así que, aunque con retraso, ¡bienvenida transparencia!
De todas formas, está de sobra demostrado que el sentido común es el menos común de los sentidos, y mi hospital es una buena prueba de ello. Aquí no hay nadie que sepa, realmente, si funcionan o no los planes que se ponen en práctica: protocolos de actuación, prevención de riesgos, medidas de eficiencia… O, por lo menos, mis compañeros y yo lo desconocemos, y los pacientes ya ni te cuento.

Y no es que el centro donde trabajo sea especial: según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), Cataluña es la única comunidad autónoma que ofrece a los ciudadanos este tipo de información. Así que la OCU va a pedir al Ministerio de Sanidad y al resto de comunidades autónomas que adopten las medidas necesarias para que la información sobre la calidad asistencial y los resultados de los hospitales sea pública y comparable. A mí me parece bien, nunca está de más que todo esté cristalino.