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16/11/2014 n211
Que la suerte
os acompañe
El Celador

Menuda llorera me he pillado con el anuncio de la Lotería de Navidad de este año, y eso que, desde el principio, está clarinete cómo va a acabar la historia. No cuento más por si queda algún despistado en este país que todavía no lo haya visto en la tele o en las redes sociales; no me gustaría que me acusaran de ‘spoiler’. Eso sí, como siga así de sensible no quiero ni imaginarme qué va a ser de mí cuando vea el anuncio del que vuelve a casa con el turrón. Qué le voy a hacer, soy de lágrima fácil.

Aun así, es de agradecer que, este año, Loterías y Apuestas del Estado haya optado por un drama y no por una peli de miedo como la de las Navidades pasadas. Todavía se me aparece la Caballé en mis peores pesadillas. Es que hasta ella misma opinó que era horroroso. Eso sí, ¿y lo que nos reímos con los montajes? El de este año no va a dar tanto juego, aunque puede que hiera susceptibilidades por lo lacrimógeno del tema, y todavía saldrá alguno diciendo que echa de menos al calvo, pero a mí es que ese señor no me inspiraba confianza.

Volviendo al recién estrenado ‘spot’, la acción transcurre principalmente en un bar (no desvelo nada más, lo prometo) en el que está todo el mundo muy contento (ya me callo). Pues resulta que el escenario donde se ha grabado es un bar de verdad que está en Villaverde Alto, un barrio de Madrid. Lo regenta un matrimonio colombiano que dice que ya ha agotado los décimos que suelen vender a sus clientes. Y sé todo esto porque ha salido en las noticias, que aquí en España el anuncio de la lotería es tan importante como los que se emiten durante la Superbowl en Estados Unidos.
En el hospital ya estamos a tope con las papeletas. Y es que ya no son solo las participaciones de los décimos; también están las de las rifas que sufragan los viajes de fin de curso de los hijos de los compañeros de trabajo, las de la cesta de Navidad del bar de al lado, las del lote de productos de la frutería de la esquina… Pero, ¿cómo no vas a comprar? ¿Y si toca? Porque lo de que lo importante es tener salud es como lo de que lo importante es participar, y yo no tengo madera de perdedor.