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26/10/2014 n208
Todos los años la misma historia –dos veces al año, de hecho – y nunca nos acordamos de cuándo se hace ni de si hay que adelantar o retrasar el reloj. Cuando toca cambiar la hora se convierte siempre en todo un acontecimiento; y este fin de semana toca, así que ha sido uno de los temas de conversación recurrentes en el hospital. “Pues a mí este cambio me gusta más que el de verano, te dan una hora más de sueño”, decía un compañero. Genial, dormimos una hora más, pero se hace de noche tan pronto que no sé si compensa.

Hay quienes aprovechan esta situación para justificarse y llegar más tarde que nunca a sus citas. Y también los hay que echan la culpa de su humor y sus despistes al cambio de hora. Yo, que soy muy de preguntar, he estado encuestando a los especialistas de mi hospital para descubrir qué hay de cierto en eso y parece ser que sí, que adelantar o retrasar el reloj y, por lo tanto, la modificación de horas de luz y oscuridad, produce alteraciones neurohormonales y que el cerebro necesita entre dos o cuatro días para adaptarse. Vamos, una especie de ‘jet lag’, pero sin coger un avión.
Aunque lo parezca, esto de cambiarnos la hora no lo hacen con la intención de volvernos locos, sino para ahorrar energía, o eso dicen. El objetivo es aprovechar más las horas de sol y consumir menos electricidad, pero la verdad es que en casa gastamos más porque cuando llegamos todos ya es de noche y hay que encender la luz sí o sí. Así que quienes ahorran serán las empresas y los negocios que abren por la mañana porque yo no, desde luego.

Y luego resulta que esto no lo hacemos todos. En la Unión Europea sí porque estamos obligados por una directiva, pero algunas zonas de Estados Unidos, Canadá y Australia no cambian la hora y en Japón, China e India tampoco tocan sus relojes. A mí esto me da que pensar, ¿no les interesa ahorrar o qué pasa? Caso aparte es el de Venezuela, que decidió atrasar su reloj media hora, así que su huso horario no coincide con el de ningún país. Pero bueno, lo de Chávez era otra historia.