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26/10/2014 n208
José María Villalón “Luis Aragonés decía que los
jugadores siempre tienen algún dolor”

El jefe de los Servicios Médicos del Atlético de Madrid ha sido testigo de las últimas 20 temporadas de la historia del club, donde es toda una institución. Por sus manos han pasado centenares de futbolistas, entre los que destaca la valentía de Gabi y Aguilera, y ha trabajado con más de 15 entrenadores, con un recuerdo especial por Radomir Antic y Luis Aragonés. Compagina el equipo con la universidad y su consulta, y aprovecha las concentraciones del Atleti para hacer running.
Ricardo Martínez Platel
Imagen: Pablo Eguizábal
¿En qué momento decide encaminar su carrera hacia el mundo del deporte?
Terminé la carrera de Medicina e hice el doctorado en Fisiología del Ejercicio Físico. Pensé hacer la especialidad en Medicina del Deporte, pero entonces no existía en España y me marché a Francia. También pasé por Dinamarca dos cursos y cuando regresé hice la especialidad, aunque ya tenía el título francés. En realidad, pretendía no tener que estar pendiente de homologaciones y opté por la vía oficial. Con tanto bagaje inicial tuve trabajo desde el minuto cero, porque me incorporé a federaciones españolas como jefe de servicios médicos y así entré en el mundo del alto rendimiento deportivo.

¿Cómo fue su llegada al Atlético de Madrid? 
Fue un momento muy grato porque me encontré con una familia. Pensaba que el mundo del fútbol era muy complicado; no digo que no lo sea, pero no es lo que encontré en el Atlético de Madrid. A la vez que yo, en julio de 1995 comenzó el cuerpo técnico de Radomir Antic. Nos llevamos muy bien y encajamos rápidamente. Antic valoró todos los reconocimientos previos que hicimos y nuestra aportación de información: todos los jugadores pasaron por el Centro de Alto Rendimiento Deportivo de Madrid y fueron cuidados y seguidos como si fueran atletas de élite. Aunque han pasado muchos cuerpos técnicos después del de Antic, la figura del servicio médico dentro del club se ha mantenido con una dinámica de entendimiento y funcionamiento, donde se ha respetado todo lo que hemos ido marcando como pauta.
Mejor arranque no pudo tener con la consecución del doblete de 1996.
Efectivamente, aterrizamos con muy buen pie. Fue una temporada espectacular. Fue gloriosa en cuanto a resultados. Era motivación tras motivación y los resultados fueron empujando al equipo.

La primera lesión grave que tuvo que atender fue la de Juan Carlos en el Trofeo Carranza del 95, uno de los primeros partidos de su primera pretemporada.
Fue grave, una fractura y luxación de tobillo quirúrgica, aunque tres meses después ya estaba jugando. Fue un disgusto en un partido amistoso, pero en el ámbito deportivo puede aparecer una lesión en cualquier momento. El fútbol es un deporte de contacto, por eso es el deporte rey. En ese sentido, siempre hay que estar en guardia.

El impulsor de la estructura médica del club
Llegó al Atlético de Madrid en 1995, cuando el servicio médico del club apenas contaba con un facultativo y un par de fisioterapeutas. Hoy, más allá de los profesionales que se dedican a la primera plantilla –un médico, un enfermero, cuatro fisioterapeutas, un recuperador físico, un nutricionista, un podólogo y un gabinete de Psicología–, en la clínica del Vicente Calderón trabajan más de 40 médicos y se atienden más de 20 especialidades: Unidad del Dolor, Radiología, Rehabilitación, Medicina del Deporte, Traumatología, Dermatología… “Prácticamente, como si fuera un centro de Atención Primaria”, afirma Villalón.
El impulsor de la estructura médica del club

El doctor Villalón llegó al Atlético de Madrid en 1995, cuando el servicio médico del club apenas contaba con un facultativo y un par de fisioterapeutas. Hoy, más allá de los profesionales que se dedican a la primera plantilla –un médico, un enfermero, cuatro fisioterapeutas, un recuperador físico, un nutricionista, un podólogo y un gabinete de Psicología–, en la clínica del Vicente Calderón trabajan más de 40 médicos y se atienden más de 20 especialidades: Radiología, Rehabilitación, Medicina del Deporte, Traumatología, Dermatología… “Prácticamente, como si fuera un centro de Atención Primaria”, afirma.
¿Qué lesiones son las más complicadas?
Las fracturas y luxaciones de tobillo siempre son duras, porque requieren una cirugía rápida y un periodo de no carga de mes y medio. También las fracturas faciales son delicadas. Cualquier lesión que precise cirugía, como ligamentos cruzados o lesiones de abductores, siempre es un handicap porque implica parar la práctica deportiva del jugador. En este momento, tenemos el caso de Ángel Correa, que ha sido operado de un tumor en el corazón del que se está recuperando. Va muy bien y estamos muy contentos porque era algo muy delicado, no solo por la práctica deportiva, sino porque también existía riesgo vital.

¿En alguna ocasión ha notado la presión del cuerpo técnico para acelerar los plazos de recuperación o forzar más de la cuenta?
Nosotros somos un servicio médico. Por tanto, estamos a disposición de los propios usuarios, que son los deportistas, y de los técnicos, que necesitan nuestro apoyo y nuestra orientación. En general, prevalece el criterio médico y es raro que un entrenador interfiera en nuestra labor. En líneas generales, hay máximo respeto. No hay confrontación, en este sentido. La propia actividad del deporte de alta competición conlleva siempre presión.

Tras 20 años de experiencia, nuestro objetivo es la recuperación completa, no nos arriesgarnos a pagar las secuelas de una recuperación incompleta para que un jugador salga y se vuelva a lesionar; eso no es un buen resultado para nadie. Esta es la principal premisa. Después, la experiencia nos dicta cuál es la mejor manera de llegar al técnico y explicarle la situación. Más que el entrenador es la propia dinámica competitiva la que te lleva a un rápido diagnóstico y a una valoración del tiempo que necesita para recuperarse al cien por cien.

José María Villalón atendió a 'Revista Médica' en la Ciudad Deportiva del Atlético de Madrid  

Uno de los grandes sustos fue el de Carlos Aguilera en Huelva donde, a consecuencia de un balonazo, perdió la consciencia ¿Cómo se actúa cuando corre peligro la vida del jugador?
Todo lo que sea una obstrucción de la vía aérea, como lo que le ocurrió a Aguilera, supone una pérdida de conocimiento, por lo que hay que actuar con rapidez. Este tipo de episodios implican estar siempre atentos, no solo en los partidos, sino también en los entrenamientos. Hemos luchado para que haya estadios cardioprotegidos, como el Vicente Calderón y la Ciudad Deportiva del Atlético de Madrid, pioneros en España en este asunto. Hemos sugerido a la Liga de Fútbol Profesional la existencia de un maletín de emergencia siempre en entrenamientos y competición, y gracias a esta iniciativa se ha salvado alguna vida, como ocurrió en un Salamanca-Betis. Pero esto requiere un adiestramiento continuado para estar familiarizado si se da el caso. Si cuando ocurrió lo de Aguilera no hubiera habido una persona preparada, podría haber sucedido un desenlace fatal.

¿Son quejicas los futbolistas? ¿Recuerda a alguno especialmente por su valentía?
Luis Aragonés decía que los jugadores siempre tienen algún dolor. Es raro que no tengan alguna molestia debido a las altas cargas de trabajo físico, porque tienen desde agujetas a dolores articulados variados. Aun así, hay jugadores que son más bravos y que afrontan la lesión de otra manera, contribuyendo a su recuperación. Es como todo en la vida. El gabinete de Psicología del club trata de acompañar al “jugador roto” durante el tiempo que está fuera de la competición. Muchos capitanes suelen ser un ejemplo en estos casos porque, a pesar de estar renqueantes, tiran del carro, quizás por la responsabilidad que tienen, y, aunque a veces casi no están en condiciones de jugar, están ahí. Entre los jugadores así que recuerdo está nuestro capitán actual, Gabi, o el propio Carlos Aguilera. Son jugadores a los que, por su compromiso, cuesta sacar de la dinámica del entrenamiento.

Uno de los asuntos médicos más mediáticos a lo largo de su trayectoria en el Atlético de Madrid  ha sido la lesión de Diego Costa antes de la final de la Copa de Europa del pasado mes de mayo y el tratamiento alternativo de placenta de yegua.
Fue por petición del propio jugador. Estuvo una tarde, tampoco fue un milagro. Él lo solicitó y nosotros le acompañamos. No todo lo que salió en los medios de comunicación era cierto. Esta posibilidad surgió un lunes y el partido fue a finales de esa semana. Volvió a España esa misma noche y estuvo entrenando con el equipo en Los Ángeles de San Rafael (Segovia) y, luego, en Lisboa. Era una final de Champions y fue un riesgo asumido por todos: por el jugador, por el cuerpo técnico y por el servicio médico. Era una lesión muscular de grado I, de carácter leve, que le podía permitir jugar diez minutos o treinta. Los entrenamientos previos habían sido buenos, pero sabíamos que corríamos ese riesgo. El entrenador lo sabía y prefirió optar por convocarle. Nosotros no entramos en si le pone de titular o no; le explicamos al técnico la situación y la asumió.

Cuando Costa tuvo que ser sustituido en el minuto ocho, ¿qué se le pasó por la cabeza?
Pensé que no era lo más adecuado para nosotros. Pero no llegó a romperse; de hecho, fueron sensaciones del jugador, aunque creo que ni siquiera pidió el cambio. Fue el entrenador quien lo notó. A la hora de convocarle entraron en juego una serie de circunstancias tácticas que condicionaban la alineación del rival.

Esa semana aparecieron muchos “expertos” en placenta de yegua. ¿Cómo encajó las críticas cuando no era del todo responsabilidad suya?
Estamos hablando de un jugador que pide ir a ver a otro especialista y estos casos se producen en todos los equipos. Fue una interconsulta y no se hizo ningún tratamiento de placenta como se comentó, estaba absolutamente prohibido. Entiendo que el Atlético de Madrid es un escaparate y, como tal, pueden surgir críticas, pero el debate científico era otro.
¿Cómo compagina su labor en la clínica con las expediciones del primer equipo?
Me gusta tener una relación directa con los pacientes. Mis horarios fuera del club tienen que ser muy flexibles. Los tiempos de atención al primer equipo son muy cambiantes debido a las diferentes competiciones y la dinámica de trabajo varía. Por lo tanto, mi trabajo complementario en la clínica está condicionado y los responsables saben que necesito manejar mis horarios de una manera flexible.

¿Tanta intensidad llega a desgastar?
También te entrena y, aunque puede desgastar, como la vida misma, compensa. Es un trabajo que desarrollo con ilusión y motivación. La experiencia te puede aportar más de lo que te puede quitar el tiempo.


¿Ve fútbol por afición?
Mis hijos son muy aficionados –el  fútbol está muy arraigado al mundo de los niños– y muchas veces, cuando llego a casa, lo comparto con ellos. También veo mucho fútbol con los jugadores en las concentraciones y te enseñan a verlo desde otra perspectiva.

Entre la actividad profesional y su familia, ¿le queda tiempo para alguna afición?
Lo que hago actualmente es correr. También me gusta el tenis y jugar con mis hijos, pero puedo sacar tiempo para correr cuando estoy de viaje o en una concentración.

Durante la entrevista ha citado a dos de los entrenadores que han hecho historia en el club, como Antic o Luis Aragonés, pero ¿cuál es su relación con Simeone?
Al Cholo le conocí de jugador cuando llegué. Fue su época de mayor auge porque, además, era el capitán de la selección argentina. Después, tuvo una segunda etapa como jugador, así que tenemos relación desde hace años, y le conozco a él y a su entorno. El cambio a entrenador provocó que cambiáramos el chip; ahora ya no hablo con el jugador, sino con el responsable del grupo. Él tiene el liderazgo muy bien asumido. Como se ha criado en el mundo del fútbol es un perfecto conocedor de todo lo que lo rodea y de lo que se le puede pedir a un servicio médico, y la relación es buena.

¿Por dónde pasa el futuro profesional del doctor Villalón?
También soy profesor de universidad y dirijo la clínica del Vicente Calderón, así que mi vinculación con estas facetas complementarias me hace vislumbrar una situación estable, de momento. No veo grandes cambios, estoy cómodo y contento, y creo que el club también lo está conmigo. Además, tengo la oportunidad de ir a muchos congresos y dar conferencias en todo el mundo, por lo que mi necesidad de intercambio científico también está cubierta. Tengo una gran variedad de actividades.
El atletismo, paso previo al fútbol

Antes de llegar al mundo del fútbol, José María Villalón fue jefe de los Servicios Médicos de la Federación Española de Atletismo entre 1986 y 1995, formando parte de la delegación española en los Juegos Olímpicos de Seúl 88 y Barcelona 92. “Los avances científicos en deportes como el atletismo iban más adelantados que en otras disciplinas, lo que ayudó a que tuviera una experiencia que, posteriormente, he podido aplicar en el fútbol”.