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12/10/2014 n206
El contagio por ébola de la auxiliar de Enfermería Teresa Romero ha hecho saltar las alarmas en nuestro país y ha generado una gran duda: ¿están nuestros profesionales sanitarios preparados para enfrentarse al virus? La respuesta, al igual que la formación que han recibido, no parece homogénea; los más especializados afirman que sí, mientras que Atención Primaria y Enfermería detectan déficits.
E. Ortega / H. García / S. Melgarejo

Con permiso de la gripe A, el ébola se ha convertido en una de las mayores alertas sanitarias del siglo XXI. Según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), este virus ha causado la muerte de más de 3.800 personas y ha infectado a más de 8.000, la inmensa mayoría en África Occidental.

España se ha convertido en una de las tristes protagonistas de esta epidemia, pues dentro de sus fronteras se ha dado el primer caso en Europa. Se trata de Teresa Romero, auxiliar de enfermería en el Complejo Hospitalario La Paz Carlos III, que atendió a Manuel García Viejo, uno de los dos misioneros españoles repatriados y fallecidos por la infección.

Reunión de coordinación entre el Ministerio de Sanidad y la Comunidad de Madrid

El contagio de Romero se ha convertido en un motivo de polémica política, pero también profesional. El propio Ministerio de Sanidad ha reconocido que se relajaron los protocolos de atención a los pacientes con esta enfermedad, pero los sanitarios ponen el foco sobre una formación que algunos colectivos consideran deficitaria, aunque otros no comparten este punto de vista.

En el Hospital Universitario La Paz-Carlos III aseguran que, desde el inicio de la alerta sanitaria en marzo, se han impartido tantas clases como han sido necesarias a los servicios implicados en la atención a este tipo de pacientes. La formación se refiere a la prevención y protección de los trabajadores, de contenido teórico y práctico, sobre la colocación y retirada de los trajes de protección individual. El personal “ha recibido la formación necesaria para atender a este tipo de pacientes, teniendo en cuenta que es la primera vez que se atienden casos de ébola en España. Los voluntarios del equipo han recibido mayor formación”, informa La Paz.

No obstante, la profesión enfermera se muestra crítica al respecto. “Con la información de la que disponemos, parece que los profesionales sanitarios no han recibido la formación adecuada para atender casos de ébola”, indica Máximo González Jurado, presidente del Consejo General de Enfermería. Considera que “hay que descubrir dónde han podido estar los fallos para que se haya llegado a esta situación” y avisa de que la entidad profesional está recabando información sobre lo sucedido en La Paz, que será analizada por un gabinete de crisis que iniciará un expediente de investigación. Asegura que “las responsabilidades se dirimirán por la vía judicial si es preciso”.

De hecho, González Jurado advierte de que “algunos indicios apuntan a que ningún centro de España estaría perfectamente preparado para afrontar la situación”. Es más, lamenta que el Consejo General no haya sido convocado para la elaboración de protocolos para afrontar casos de ébola, “aun cuando la propia legislación española establece que cualquier protocolo sanitario debe ser elaborado por todos aquellos que han de proceder a su aplicación”.

Víctor Aznar, presidente de Satse, y Máximo González Jurado, presidente del Consejo General de Enfermería

El sindicato de enfermería Satse comparte este punto de vista y señala que todo apunta a que ha existido improvisación por parte de las autoridades sanitarias, que no han cumplido convenientemente los procesos necesarios de información y adiestramiento de los profesionales sanitarios.

Mar Rocha, portavoz del sindicato, insiste en este punto: “Lo que reivindica Satse desde antes del traslado del primer afectado por ébola a España, a principios de mayo, es que el personal de Enfermería estuviera lo suficientemente formado e informado sobre lo que iba a llegar, pero no ha obtenido una respuesta clara de las autoridades sanitarias. Es una desgracia tener que llegar a un primer contagio para que se empiecen a tomar medidas, porque estamos hablando de algo muy serio”, lamenta.

Sin embargo, la portavoz de Satse también reconoce que “al tener las competencias transferidas, se hace mucho más difícil dar una formación homogénea a todo el mundo”, y advierte de que “la obligación de dar esta formación y disponer de los recursos adecuados es de cada una de las comunidades autónomas”.


Información insuficiente Por su parte, Pilar Bartolomé, secretaria de Salud Laboral de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), pone el foco sobre la falta de una formación unificada. “El Consejo Interterritorial se tenía que haber puesto de acuerdo para sacar, distribuir y difundir las mismas instrucciones y medidas para todos. Es una problemática nacional, no de cada comunidad”, denuncia. Y afirma: “La formación, la información y los medios tienen que ser los mismos en todas las comunidades autónomas”.

Pero Bartolomé tiene claro que esto no ha sido así. Según explica, “en unas regiones se han dado dos horas de formación; en otras, hora y media; en otras han puesto un cartel…

Pilar Bartolomé, secretaria de Salud Laboral
de CESM

Además, no todos los profesionales han podido tener acceso a esa formación porque hay personas contratadas de forma eventual y otras tenían que estar trabajando mientras se impartía el curso”.

La cuestión de la información y de la formación de los profesionales también se encuentra entre las principales reclamaciones del manifiesto firmado por todos los integrantes del Foro de la Profesión Médica (que integra a la Organización Médica Colegial, la Federación de Asociaciones Científico-Médicas Españolas, CESM, el Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud, la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina y el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina), hecho público tras conocerse el caso de Teresa Romero. Concreta que “la transmisión de información a los profesionales ha sido insuficiente y debería incrementarse de forma inmediata”, y que “se han hecho visibles deficiencias en la formación de los profesionales que se podrían ver implicados en la aplicación de estos protocolos, deficiencias que se deben corregir de inmediato”.

Además, aunque el Foro considera “adecuados” los protocolos dictados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y puestos en marcha por las administraciones públicas, también propone su “reevaluación periódica y exhaustiva”.


Colaboración con preventivistas En la labor de asesoramiento para elaborar los protocolos, los preventivistas se consideran los más aptos para ofrecer la “mejor colaboración”, según la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (Sempsph). De hecho, ya han trabajado, a través de un pequeño grupo de expertos, en la realización del protocolo de actuación frente a casos sospechosos de enfermedad por virus ébola, para lo que han estado en contacto tanto con Ministerio de Sanidad como con las comunidades autónomas.

Las pautas generales de control del ébola “son semejantes” a las ya desarrolladas para otros posibles agentes epidémicos como el del virus de la gripe pandémica, el coronavirus o la gripe aviar, por lo que la gran mayoría de los hospitales españoles ya tienen una formación adecuada para afrontar los contagios, según ha contado la Sempsph a ‘Revista Médica’.

Representantes del Foro de la Profesión Médica

Sin embargo, esta sociedad cree que la organización de los centros no ha podido ser más rápida porque “el riesgo de epidemia se ha conocido en época estival”, asegura. “Las primeras actividades consistieron en reuniones en el verano de las direcciones y servicios de Medicina Preventiva con el personal implicado en los posibles cuidados a los enfermos”, comentan los especialistas.

Desde la Sempsph comentan que los profesionales ya tienen una elevada formación básica en protección frente a agentes infecciosos, así que se puede conseguir una rápida actualización de conocimientos con actividades docentes de corta duración e intensivas donde predomine la enseñanza práctica. “Todos los hospitales se han provisto de equipos necesarios para el control del ébola y han organizado internamente sus procedimientos de control”, aseguran los preventivistas. Aunque lamentan que “los recursos son siempre escasos”, afirman que los equipos de protección y procedimientos son suficientes para prevenir el contagio dentro del hospital. Sin embargo, “pueden existir en algunos casos fallos humanos”, reconocen.

Sobre el ébola
La enfermedad por virus ébola es una enfermedad vírica aguda grave que se caracteriza por la aparición súbita de fiebre, debilidad intensa y dolor de músculos, cabeza y garganta, lo cual va seguido de vómitos, diarrea, erupciones cutáneas, disfunción renal y hepática y, en algunos casos, hemorragias internas y externas.

Las personas pueden transmitir el Ébola si el virus está presente en la sangre y las secreciones. El periodo de incubación (intervalo desde la infección hasta la aparición de los síntomas) varía de 2 a 21 días. No existe riesgo de transmisión durante el período de incubación. En los brotes de fiebre hemorrágica del ébola, la tasa de letalidad ha variado en los últimos años, dependiendo del brote; por el momento, oscila entre el 25 y el 90 por ciento.

Formación por niveles Para la sociedad de Preventiva, la formación se ha realizado con mayor o menor intensidad en todos los centros, adaptada al papel que cada uno juega en el control de los casos de ébola. Mientras que los hospitales básicos (que son la gran mayoría) sólo deben diagnosticar y aislar en el área de Urgencias y, por lo tanto, formar a los profesionales de estos servicios, en los hospitales de referencia la formación se ha ampliado a las áreas de hospitalización que atenderían los casos de ébola. En los demás centros, se han realizado sesiones generales informativas para el personal sanitario.

Por otro lado, los médicos intensivistas, que son los que cuidan a pacientes en estado crítico, están “altamente cualificados tanto en conocimientos como en competencias” para enfrentarse a un contagio, según la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc).

José Luis Cañada, coordinador del Grupo de Infecciosas de Semergen, y José Luis Llisterri, presidente de la sociedad

Desde el pasado mes de agosto, tienen un protocolo de actuación en los servicios de Medicina Intensiva ante casos posibles o probados de infección por virus ébola. Es una guía que será válida “en tanto en cuanto sea aplicada correctamente”, aseguran los intensivistas, al tiempo que piden que se les permita trabajar “en las mejores condiciones posibles para garantizar la asistencia adecuada dentro de unos riesgos asumibles”.

“Hay que dejar trabajar a los verdaderos profesionales, cada uno en su nivel”, ha contado a ‘Revista Médica’ el presidente de la Sociedad Española de Urgencias y Emergencias (Semes), Juan Jorge González Armengol, quien recomienda “concentrar el riesgo en un único centro útil como hicieron los franceses”. “Ahora lo más importa es garantizar la seguridad por niveles y comunicar a la población que el riesgo de contagio es relativamente bajo”, asegura.

Por su parte, la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), preguntada por la necesidad de formación de los profesionales sanitarios ante el posible contagio de ébola, ha contestado que este tema “atañe al Ministerio de Sanidad”.
¿Y el primer escalón asistencial? Todavía queda por ver si el primer escalón asistencial del Sistema Nacional de Salud (SNS) está preparado para reconocer el ébola, actuar contra él y llevar a cabo las acciones o derivaciones que sean necesarias. José Luis Llisterri, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), asegura que lo que hay que hacer a partir de ahora es “dejar que los expertos trabajen”. Indica que “hay que trasladar a la ciudadanía la seguridad de la formación que tienen los médicos de familia para diagnosticar y asesorar. Como sociedad científica, nos preocupamos de organizar talleres y actividades formativas de cara a un problema de salud pública que apareció antes del verano. El médico de familia está preparado para afrontar este tipo de situaciones”.

Sin embargo, José Luis Cañada, coordinador nacional del Grupo de Enfermedades Infecciosas de Semergen, reconoce que la formación sobre este ámbito es “generalmente escasa entre los médicos de Atención Primaria”. “En casi todas las enfermedades infecciosas, fundamentalmente las importadas, nuestra formación es deficitaria. La infectología ha sido la hermana pobre dentro de las subespecialidades que se desarrollan dentro de la Atención Primaria. Si a eso se añade que no existe actualmente una especialidad de enfermedades infecciosas y que esta patología la abordan habitualmente entre Medicina Interna y los Servicios de Microbiología, nos encontramos con el inconveniente de no saber dónde acudir para nuestra formación”, advierte.

Antonio Fernández-Pro Ledesma,
vicepresidente primero de SEMG

Para él, el reto es “conseguir que existan tantos médicos de Primaria que sepan manejar un paciente con una infección como los que hay con conocimientos suficientes de hipertensión arterial o diabetes, sobre todo porque las infecciones son la primera causa de consulta en un centro de Atención Primaria”.

En cambio, Antonio Fernández-Pro Ledesma, vicepresidente primero de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), advierte de que “la capacitación del profesional no se puede poner en duda, y el Sistema Nacional de Salud está preparado para controlar una alerta de este tipo”. Afirma que “la Atención Primaria está preparada y se están poniendo todos los recursos para dar una respuesta de calidad y suficiencia, como hasta ahora”.

Sí señala la existencia de un déficit: “Ha habido formación sobre el ébola, a nivel teórico, pero parece que habría hecho falta más entrenamiento práctico sobre el uso de los equipos, como, por ejemplo, los trajes”, apunta Fernández-Pro Ledesma.


Botica sin formación La inquietud también se ha hecho con la oficina de farmacia. Y es que, según Jesús Gómez, presidente de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Sefac), “en estos momentos la formación es muy escasa, más allá de conocimientos muy básicos y generales sobre la enfermedad. Sería necesario reforzar esa formación y la información oficial por parte de las autoridades sanitarias competentes, especialmente por parte del Ministerio de Sanidad, que debería liderar la gestión de las crisis en coordinación con las comunidades autónomas para evitar descoordinación y mensajes contradictorios que generen confusión en los propios profesionales y en la población general”.

Jesús Gómez, presidente de Sefac

Además, Gómez recuerda que “conviene no olvidar que, aunque los farmacéuticos comunitarios no seamos funcionarios, también estamos en la primera línea de la Atención Primaria”. Asimismo, advierte de que “está empezando la temporada de gripe y pueden aparecer cuadros febriles que induzcan al error en la población si no se informa bien de los síntomas y vías de transmisión del ébola”.

Los diferentes ámbitos de la profesión sanitaria no dan una respuesta unívoca respecto a la formación en ébola: mientras que los colectivos más especializados aseguran que están preparados para afrontar la infección, Enfermería y la medicina generalista, además de la oficina de farmacia, advierten de que falta preparación específica.

Más allá de polémicas políticas, y con un planteamiento de futuro en mente, parece que las administraciones públicas deberían abordar un planteamiento más amplio en la formación sobre estas infecciones, al menos cuando el riesgo epidemiológico y de mortalidad de la enfermedad sea elevado. Nunca se sabe cuándo puede surgir un nuevo ébola en el horizonte.