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28/09/2014 n204
Del ideólogo del turismo espacial llega “cógete todas las vacaciones que quieras y cuando quieras”. Así es, esta es la última gran idea de Richard Branson, el multimillonario propietario de Virgin, quien ha decidido impulsar la flexibilidad laboral y ha dicho a sus trabajadores –de momento, a los 170 empleados de las sedes centrales– que pueden tomarse los días libres que les plazca. Eso sí, con la condición de que no dañen el negocio.

En realidad, no sé si se trata de una buenísima noticia o de un arma de doble filo. A mí me recuerda a eso que dicen las madres de “tú verás” o, peor aún, “allá tú con tu conciencia”. Bueno, las madres y los padres, porque yo me he sorprendido más de una vez diciéndoselo a mis hijos. Cuando me decían eso, acababa haciendo lo correcto: no jugaba al fútbol si iba vestido de domingo o me ponía a estudiar en lugar de bajar un rato a la calle.
Al final, tener tanta libertad (por no llamarlo amenaza) te pone tan nervioso que no me extrañaría que los trabajadores de Virgin disfrutaran de menos días de vacaciones que antes. Y si se atreven a coger días para descansar, seguro que no paran de escuchar a Pepito Grillo preguntándoles si están seguros de que su asueto no está perjudicando la buena marcha de la empresa.

¿Qué sucedería en mi hospital si el gerente tomara la misma decisión? Creo que, al principio, le haríamos la ola, pero después llegaríamos todos a la misma conclusión: es un plan totalmente inviable para quienes nos dedicamos a la sanidad. En este caso, la buena marcha de la empresa depende de las vidas que salvemos y de las enfermedades que curemos, y el mal nunca descansa… Así que, seamos realistas, eso nunca pasará.