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07/09/2014 n201
Las tecnologías de la información y la comunicación han traído muchas novedades al día a día del siglo XXI, y el sector sanitario no ha escapado de sus redes. Quizá una de las mayores revoluciones organizativas es el concepto de la nube, que ofrece múltiples opciones, acercando la sanidad a los pacientes y permitiendo una mayor colaboración entre los profesionales. Las aplicaciones son muchas, pero hay dos que, por ahora, parecen sobresalir por encima de las demás: la gestión de la imagen médica y la gestión de los datos de salud de los ciudadanos.

Enrique Pita

Uno de los paradigmas modernos de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) es el concepto de nube. Es decir, aquello que habitualmente estaría en un ordenador (o una tablet, o un smartphone), bien sea un programa o un archivo, se almacena en un conjunto de servidores a los que el usuario puede acceder a través de internet. Herramientas como Dropbox o iCloud, que no son sino discos duros virtuales que permiten almacenar archivos, o las redes sociales son ejemplos de las posibilidades que la nube ofrece a los usuarios.

César Rubio, coordinador del Sector de e-Health de Fenin

Trasvasado al ámbito sanitario, el concepto de nube propone múltiples opciones, que van desde una mayor cercanía de los profesionales a sus pacientes, o el acercamiento de los propios profesionales entre sí, favoreciendo la colaboración y el trabajo conjunto. Pero también aporta posibilidades de mayor desarrollo para la teleasistencia o la telemonitorización. Además, la implantación de estas herramientas en la nube debería suponer ahorros de costes y cambios en la gestión de la salud.

Más allá de las expectativas que generan, la realidad, según ha explicado a ‘Revista Médica’ César Rubio, coordinador del Sector de e-Health de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin), es que en España la nube “se está enfocando fundamentalmente en centralizar los sistemas de información y en compartir historiales clínicos e imagen médica”, si bien hay otras vertientes que hay que valorar. Tal y como explica Belén Soto, IT Manager de GE Healthcare, “el reto, y lo que pueden abrir las soluciones en la nube, es facilitar la colaboración entre profesionales que no tienen nada que ver”.

Por otra parte, “la nube va en paralelo al desarrollo del big data, es decir, el análisis de datos y tendencias y gestión de poblaciones, en este caso, en el campo de la salud”, señala Rubio, y apunta que “de este tratamiento de los datos se derivan muchas cosas que pueden tener un gran impacto en la gestión de la salud, en cómo el paciente se acerca a ello y en cómo el profesional gestiona su trabajo diario”.

Una de las complicaciones con las que se puede encontrar la implantación de herramientas en la nube es la protección de los datos ahí recogidos. Quizá es, incluso, lo que ha hecho que estas soluciones se vayan incorporando poco a poco. En este sentido, Rubio asegura que “está absolutamente regulado y protegido, pero es cierto que pueden surgir dudas, por lo que deberá desarrollarse también la tecnología que permita cumplir en su integridad con las leyes de protección de datos”. En este sentido, advierte que “la información que circula hoy en los sistemas de salud tampoco es completamente segura”, pero hay quien considera que la nube podría ser aún menos accesible, al ser más sencillo controlar el acceso.
La historia clínica digital, ¿interoperable?

Una de las iniciativas que más ha dado que hablar en los últimos años y que encuentra en la nube un campo muy adecuado para su desarrollo es la puesta en marcha de la historia clínica electrónica. Desde hace años, los sistemas sanitarios autonómicos están migrando los datos de los tradicionales historiales en papel a otros digitales que, en teoría, deben permitir su consulta en tiempo real por los profesionales sanitarios, con los consiguientes ahorros en tiempo y coste, agilizando así la labor asistencial.

Sin embargo, desde el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad se coge con alfileres la utilidad del concepto de historia clínica electrónica que ha prevalecido hasta ahora. Así, Mercedes Alfaro Latorre, subdirectora general de Información Sanitaria e Innovación del ministerio, apuntaba recientemente en el transcurso de una jornada organizada por la Universidad Rey Juan Carlos y el Instituto Roche que “todos damos por supuesto que la historia clínica debe estar informatizada, pero no se han medido qué beneficios proporciona en cuanto a su impacto en salud”, y reconocía que “realmente no sabemos si la historia informatizada está mejorando la práctica clínica”.

Belén Soto, IT Manager de
GE Healthcare


Probablemente con la vista puesta en mejorar la utilidad del concepto, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ha propuesto a las comunidades autónomas sumarse a un programa para convertir esas historias clínicas digitales, que en principio eran de uso exclusivo en el entorno de cada uno de los servicios regionales de salud, en interoperables. Es decir, que la historia clínica digital de un ciudadano de la Región de Murcia sea accesible para un profesional que le atiende en otra región en la que se encuentra desplazado, por ejemplo.

De acuerdo con un informe presentado por el propio ministerio al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud en junio de 2014, Extremadura, Murcia, Madrid, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y Canarias eran las autonomías mejor posicionadas en cuanto a integración y cobertura de la llamada Historia Clínica Digital del Sistema Nacional de Salud (HCD del SNS), mientras que Cataluña y Andalucía eran las únicas que aún no se habían incorporado, si bien sí habían realizado las pruebas pertinentes para integrarse.
Compartir imagen, el siguiente paso

Otra de las posibilidades que ofrece la nube es abrir la puerta a compartir las imágenes médicas de los pacientes, algo en lo que varias compañías del sector están trabajando y que cuenta con ejemplos prácticos en alguna región española.

Tal y como explica Rubio, una de las grandes ventajas de la gestión de la imagen médica en la nube es el ahorro, al ser menos costoso el mantenimiento y la formación de los profesionales en el manejo del sistema. Además, al facilitar la conexión entre hospitales, compartir imágenes es más sencillo, lo que también beneficia a la reducción de costes.

Por otra parte, el coordinador del Sector de e-Health de Fenin pone sobre la mesa otras ventajas. Por un lado, mejora los flujos de trabajo de los clínicos, “que tendrán un acceso a la información más sencillo y casi en tiempo real”, al tiempo que mejora la equidad del sistema, al facilitar al paciente el acceso a su historial. Además, ofrece más seguridad clínica, porque facilitan buscar una segunda opinión clínica. “Al ser la información de más fácil acceso, se podrá compartir de formas más sencilla con otros profesionales”, explica Rubio, quien opina que esto permitirá también reducir la duplicación de pruebas y, por lo tanto, supondrá un ahorro de costes indirecto.

Luis Carretero, gerente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha

Son muchas las empresas, la mayor parte de ellas multinacionales, que han dado pasos adelante en este camino, desarrollando soluciones que permiten un acceso ubicuo de los profesionales sanitarios a las imágenes, añadiendo además en muchos casos herramientas que permiten trabajar sobre esas imágenes. Y las comunidades autónomas se están acercando a ellas, al menos, para conocerlas, pero también implantando herramientas de este tipo.

Uno de los casos pioneros fue el de Castilla-La Mancha, que desde hace más de una década cuenta con el proyecto Ykonos, un sistema de imagen médica digital desarrollado por Indra que permite que las radiografías, ecografías y otras pruebas diagnósticas se almacenen en unos servidores a los que se tiene acceso desde cualquier centro sanitario de la región a través de una red digital.

“En Castilla-La Mancha apostamos por la implantación y adaptación de las nuevas tecnologías que contribuyan a prestar una mejor atención sanitaria a nuestros pacientes y usuarios, y que, al mismo tiempo, faciliten el trabajo de nuestros profesionales”, ha señalado a ‘Revista Médica’ el gerente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, Luis Carretero, quien explica que, dentro de esa apuesta, “el sistema de digital de imágenes Ykonos es una potente herramienta de diagnóstico”, que no solo facilita el trabajo de los profesionales, sino que, además, implica importantes ventajas para los pacientes “puesto que evita desplazamientos innecesarios y elimina la placa en su anterior soporte, garantizando así la seguridad y confidencialidad de la información”.

Sara García, responsable del Observatorio Zeltia

Desde el punto de vista empresarial hay varios ejemplos. Así, en el caso de Siemens, su apuesta es syngo, un software que favorece precisamente acceder a las imágenes médicas desde cualquier lugar y en cualquier momento y con el que, por ahora, va a contar el Servicio Murciano de Salud. Según explicaba el pasado mes de marzo en una presentación en Madrid el consejero delegado mundial de esta solución de Siemens, Arthur Kaindl, el sistema posibilita, además, combinar la imagen con otras pruebas, lo que permite mejorar los tiempos del diagnóstico. Otro ejemplo sería el de Philips, que a través de Intellispace Portal 6 permite a los médicos acceder, revisar, analizar, diagnosticar y presentar imágenes de múltiples proveedores de manera rápida, eficiente y colaborativa.

Por su parte, desde GE Healthcare también hay varias iniciativas. Una de ellas, puesta en marcha en la Comunidad Valenciana, va a ayudar a desarrollar un modelo de gestión de imagen médica digital que centralizará el sistema de información de archivo digital de todos los departamentos de salud de la región. El segundo de los desarrollos de GE Healthcare es Centricity 360, que facilita a los profesionales contactar entre ellos y trabajar en línea. “En una nube pública gestionada por nosotros organizamos una nube tipo red social en la que los profesionales se dan de alta y que tiene habilitada la posibilidad de subir imágenes, descargarlas, visualizarlas o trabajar directamente con ellas en internet”, explica Belén Soto, de GE, quien señala que para que esta solución sea efectiva no es necesario integrar los sistemas, sino que se puede trabajar directamente en el entorno de la propia red.

Lo cierto es que las posibilidades que abren la nube y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en el ámbito sanitario son múltiples. Como apunta Sara García, responsable del Observatorio Zeltia, “tener a las TIC como aliadas y apostar por su aplicación en toda la cadena asistencial, focalizándose en servicios que generen ahorro a través de la mejora asistencial y la disminución de los costes, hará que se creen modelos de salud más sostenibles”, uno de los grandes objetivos que se persiguen en un entorno como el actual.