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31/08/2014 n200
Jaume Padrós
“El médico de familia es
gestor clínico sin saberlo”

Jaume Padrós es médico porque “estaba escrito”. También fue diputado de Convergència i Unió (CiU) en el Parlamento Catalán, pero dejó la política porque le exigía demasiado tiempo y prefería dedicarse al ejercicio de su profesión. Eso sí, en seguida se metió de lleno en el Colegio de Médicos de Barcelona (COMB), que ahora preside, porque no puede evitar “estar metido en líos”, aunque también es un defensor de perder el tiempo de vez en cuando. Reconoce que, a veces, se va a dormir pensando que podía haber hecho más, pero que su conciencia está “en equilibrio”.

Sandra Melgarejo
¿De dónde le viene a usted la vocación médica?
Soy de familia de médicos. Soy hijo, nieto, sobrino, primo, hermano y cuñado de médicos (risas). Seguramente no tenía demasiado donde elegir, estaba condicionado por un ámbito familiar muy cercano: mi madre era enfermera y mi padre, médico. De los tres hermanos que somos, dos hemos hecho Medicina y uno, Biología; estaba bastante escrito. Los valores de la profesión estaban muy inculcados en el ambiente familiar.

¿Y por qué Medicina de Familia?
Me gustaba todo. De hecho, cuando estudiaba, cada materia nueva me gustaba. En cualquier caso, tenía claro que haría alguna especialidad clínica porque quería estar cerca de los pacientes. Al final de la carrera, me interesó más el ámbito la Medicina de Familia porque tenía esa visión holística, la de comprender toda la realidad del paciente, más allá de la enfermedad: sus circunstancias, su entorno laboral, familiar, etc.

Jaume Padrós con su padre, el doctor Rafael Padrós de Palacios, en un congreso celebrado en 1976

Pero lo importante no es trabajar de lo que te gusta, sino que te guste lo que haces. Además, ahora que se habla tanto de la gestión clínica, los médicos de cabecera siempre han sido, casi sin saberlo, gestores clínicos y eso me interesa muchísimo.

Ahora es presidente del COMB, pero ya lleva 20 años formando parte de diferentes juntas directivas del colegio…
Siempre he estado metido en líos: era delegado de clase, fundé un sindicato de estudiantes en la universidad, estaba metido en asociaciones juveniles, puse en marcha el Banco de Alimentos de Cataluña… Durante la carrera, cuando murió el dictador (Francisco Franco), tuve militancia política y fui diputado de CiU en el Parlamento de Cataluña entre 1988 y 1995. Tuve responsabilidades en la puesta en marcha de algunos programas gubernamentales, como el de la Renta Mínima de Inserción, y fui ponente de la Ley de Ordenación Sanitaria de Cataluña y de otras iniciativas del ámbito social y sanitario.
Médico del Barça
Jaume Padrós pertenece al Servicio Médico del Fútbol Club Barcelona… pero no ve jugadores, sino que es el médico de empresa. En total, hay más de 2.000 deportistas en el Barça, así que cada equipo –baloncesto, fútbol, hockey, fútbol sala, balonmano, etc.– tiene médicos del deporte y traumatólogos adscritos, y el único doctor que no está especializado en este ámbito es Padrós, quien se dedica a los trabajadores del club. “Justo cuando llegué, los servicios médicos del F.C. Barcelona fueron reconocidos como los mejores del mundo y para mí es un honor poder trabajar aquí”. Como no podía ser de otra manera, el presidente del COMB es culé: “Soy poco futbolero, pero lo que sí que soy es muy del Barça. Eso sí, no soy de los que no cena si el equipo pierde; me sabe mal, pero no es un drama”.

¿Cómo tuvo la idea de fundar el Banco de Alimentos?
Siempre me han preocupado las situaciones de necesidad en una sociedad que avanza en muchos aspectos, pero que necesita pensar más en cómo paliar el sufrimiento de la población más desfavorecida. Cada uno es prisionero de sus valores y me siento muy orgulloso de haber contribuido a crear el banco. Los que estamos en una situación privilegiada no podemos olvidar a quienes más lo necesitan, sobre todo en época de crisis. Hay mucho trabajo por hacer.

¿Por qué dejó la política?
La defensa del bien común es un tema que siempre me ha motivado, pero absorbe mucho, tanto como el ejercicio profesional de la vocación médica, así que llegó un momento en el que tuve que elegir y opté por lo que más me gustaba: el ejercicio de mi profesión. No me arrepiento de haber tomado esa decisión, y con el paso de los años todavía menos. No tengo ningún agravio contra la actividad política; al contrario, pienso que servir a los demás es una gran profesión, de lo más noble, pero tiene que ejercerse durante un tiempo determinado. Todo el mundo tiene que tener una vida propia que le legitime para poder acceder al cargo, pero que le permita volver a su profesión. Yo decidí volver.

En esa época ya era miembro del COMB y la junta pensó que podía ser un candidato adecuado para representar al sector más joven de la profesión. Después, fui desarrollando distintas responsabilidades. Durante toda mi vida he compaginado la actividad profesional con otras actividades.

El lema de su candidatura a la presidencia del COMB fue ‘Profesionalismo, progreso solidario y liderazgo’. El significado de ‘liderazgo’ y ‘profesionalismo’ está claro, pero ¿qué quería decir con ‘progreso solidario’?
Puede ser una redundancia porque no puede haber progreso global si no se piensa en todo el grupo; defiendo que el progreso tiene que ser de todos y quería subrayarlo. Por ejemplo, en Cataluña no tenemos paro médico, pero sí un índice de precariedad laboral importante, así que el colegio ha desarrollado un programa de protección social porque uno de los elementos que da más cohesión a la profesión es que pensemos en las necesidades de todos sus colegiados, más allá de las estrictamente profesionales, porque si estamos unidos seremos más fuertes a la hora de reivindicar posicionamientos ante la opinión pública o la Administración.

Cuando ganó las elecciones dijo: “A pesar del apoyo recibido, tomo nota del descontento que se percibe en la profesión”. ¿A qué se debe este descontento?
A dos aspectos. Uno es la situación de crisis que está viviendo el sistema sanitario y que conlleva precariedad. Y el otro es que la forma organizativa del sistema sanitario no está promoviendo el desarrollo profesional y el reconocimiento de forma suficiente, y, por lo tanto, la forma de trabajo es erosiva y lleva a un desgaste importante. A pesar del esfuerzo hecho por las juntas anteriores, hay médicos que perciben que el colegio no ha hecho lo suficiente por ellos. Tengo la obligación de atender e intentar comprender este descontento, y tengo que estar cerca de quienes lo sienten.

Con los doctores Trias y Bruguera, en el centenario del COMB celebrado en 1994



También dijo que “tenían que ser más proactivos”, ¿cómo lo están siendo?
Me refería a que no voy a esperar a que vengan a mostrar su queja o su descontento, sino que he encargado directamente a la junta que esté mucho más presente en los centros donde están los médicos para escucharles. Esto pasa también por mejorar los canales de participación y las redes. Hemos hecho una apuesta de mejora de la web y he puesto en marcha un blog participativo, y vamos a incentivar mucho más la comunicación 2.0.

¿Lo del blog le gusta o es una obligación? Porque se empiezan con muchas ganas, pero después no se actualizan…
Me gusta escribir y no me da miedo la polémica, siempre que se juegue de forma transparente y sin atentar contra la intimidad de las personas. Todo puede ser debatible y pienso que estos espacios de participación son buenos porque ayudan a construir y a consensuar ideas. Tengo que demostrar que el colegio somos todos; el blog es una iniciativa más y he adquirido un compromiso al ponerlo en marcha. Seguro que algunas veces me dará pereza, pero mi obligación es que tenga una cierta periodicidad y que no esté semanas y semanas sin actualizarse. Irán saliendo temas que preocupen a la profesión y que inciten a la reflexión.

Hace unos meses mantuvo una reunión con el presidente Artur Mas, ¿de qué hablaron?
Poco después de las elecciones del COMB, solicité una entrevista con el presidente de la Generalitat –el presidente de mi país– para que conociera a la nueva junta del colegio profesional más importante de Cataluña y que, al mismo tiempo, pudiéramos expresarle nuestras inquietudes. Le hablamos de la viabilidad, en plena crisis, del sistema sanitario y de los valores que conforman este sistema, centrándonos mucho en la calidad del acto médico, que es lo que más nos preocupa. Defendimos que no haya un retroceso de esa calidad, ni en la sanidad pública ni en la privada, y pusimos encima de la mesa los problemas que vemos en el sistema sanitario, fundamentalmente el tema financiero y la infradotación de la sanidad catalana.
Pinceles y sedal
El presidente del COMB pinta mucho, no solo en la sanidad catalana, sino sobre lienzos en blanco. Trabaja, sobre todo, la acuarela, y también el óleo. Además, le gusta mucho leer, escribir y la música. Pero también tiene aficiones al aire libre: caminar por la montaña y la pesca de río. “Me encanta cultivar las relaciones sociales, tengo buenos amigos, pero también aprecio el recogimiento y el silencio de la montaña, contemplar el espectáculo de la naturaleza. Soy muy intervencionista y lucho contra el determinismo, pero, de vez en cuando, está bien parar”.

Acuarelas pintadas por Jaume Padrós



Como la solución del problema de los recursos no está en nuestra mano, nosotros apostamos por la transformación de los modelos de organización del sistema sanitario para hacerlos mucho más ágiles y eficientes. Para eso, reivindicamos una desburocratización del sistema y el reconocimiento de la implicación de los profesionales en el liderazgo de las instituciones sanitarias, es decir, que asumamos responsabilidades en la gestión de los centros. Eso significa un cambio de paradigma en el modelo de organización del sistema sanitario público.

En definitiva, lo que le dijimos fue: “Presidente, necesitamos que los modelos de organización se transformen y que haya una mayor implicación de los líderes clínicos”.

¿Y él qué les respondió?
Le vi muy sensible y muy receptivo a nuestras peticiones, e incluso nos hemos emplazado para volver a vernos dentro de pocos meses y hacer un seguimiento mucho más cercano de las propuestas de cambio que le hicimos llegar. Estoy esperanzado de que podamos conseguirlo.

¿Cómo cambiaría el marco de actuación del COMB un sí a la independencia de Cataluña?
El colegio, como todos los colegios profesionales de Cataluña, se ha manifestado a favor de la convocatoria de una consulta. Primero, hay que ver si se puede hacer y no sé si será un referéndum ni si la respuesta a favor de que se cree un Estado propio querrá decir exactamente la independencia, pero es obvio que, si al final esa consulta fuera vinculante, el encaje de Cataluña en España debe ser revisado; de hecho, ya hay un sector muy importante de la población que quiere una revisión. No sé qué puede pasar, no soy adivino, pero, en cualquiera de los escenarios, la forma de trabajar de un médico debe ser la misma.

Desde el punto de vista organizativo, está claro que cambiaría. No obstante, incluso sin la consulta, la relación con el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España (OMC) ya debería ser distinta. Por nuestra parte, tenemos una relación de lealtad, pero tenemos unas dificultades muy importantes de reconocimiento. Tenemos unas obligaciones, pero tienen que ser por mutuo consenso y, en este momento, el diálogo con la OMC es muy difícil. Hay elementos de colaboración muy importantes, como es el caso del Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (Paime), pero nos encontramos con una falta de comprensión muy grande y, a menudo, con una falta de lealtad institucional hacia nuestra corporación.
Defensor de perder
el tiempo

“Reivindico perder el tiempo, lo que, en catalán, llamamos badar, que, traducido al castellano, sería ‘pensar en las musarañas’, es decir, tener un tiempo para dejar la mente en blanco y, de hecho, aburrirse. A veces, me gusta aburrirme un poco porque despeja los sentidos”.


Nosotros no pretendemos nada, pero es evidente que el COMB –con todo el respeto al resto de colegios– es la corporación más importante del país y colaboramos con otros colegios profesionales dentro y fuera de Cataluña. En cambio, encontramos siempre una pared en la dirección del Consejo, incluso en iniciativas cuyo beneficio está contrastado. Tenemos la sensación de que, a veces, existe un cierto paralelismo con lo que ocurre en el ámbito político; parece que da rendimiento tener a los colegios catalanes marginados de la participación en la OMC, pero a lo que lleva eso es a una situación de fragilidad muy grande.

¿Cree que la OMC es frágil?
En las últimas elecciones se ha visto que es un Consejo dividido, con muy poca fuerza política y donde las dos corporaciones más importantes de España, la de Madrid y la de Barcelona, no participan por razones distintas; es esperpéntico. Estamos en un Estado de las Autonomías, pero todavía tenemos una estructura colegial que es casi preconstitucional, basada en colegios provinciales, y, desde este punto de vista, la organización es poco ágil. El peso político de la OMC es muy inferior al que podría ejercer si hubiera una unidad de acción. Pero bueno, muchas veces esa unidad de acción tampoco se entiende desde la pluralidad, sino desde una visión muy uniforme de las cosas.

Ofrezco, una vez más, toda mi colaboración y mi apoyo a la dirección del Consejo, aunque todavía no haya recibido ninguna respuesta por parte del presidente. No entiendo la ‘hostigación’ a la que estamos siendo sometidos desde hace tiempo. La sensación que tenemos es que solo se nos tiene en cuenta para pagar, no en la toma de decisiones. Se está desaprovechando un potencial y eso va en detrimento de los médicos españoles. Con independencia de cuál sea el escenario, mi voluntad personal y la de esta casa es la de continuar colaborando, pero siempre desde la lealtad y la comprensión mutua.