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27/07/2014 n195
El verano ofrece a los médicos internos residentes (MIR) menos posibilidades de ver pacientes debido a la disminución de la carga asistencial, pero esta situación también favorece que tengan más tiempo para comprobar y consultar cada caso sin riesgo de demorar la actividad del servicio. Los residentes encuentran una parte positiva y otra negativa a su trabajo durante esta época: es una oportunidad para aprender, pero se cometen más errores porque hay menos supervisión.
Hiedra García Sampedro
La actividad docente de los hospitales y centros de salud no para en época de vacaciones. Los residentes deben continuar en estos meses alcanzando las competencias que les convertirán en especialistas con una formación completa. Sin embargo, algunos denuncian que perderán tiempo de adquisición de habilidades en sus disciplinas porque tendrán que hacer guardias en Urgencias en turno de mañana para sustituir al personal que está de permiso.

Este último es el caso de los residentes de primer y segundo año del Hospital Regional Carlos Haya en Málaga, quienes han anunciado que irán a la huelga si se les sigue obligando a estar en las Urgencias en detrimento de las rotaciones programadas en sus planes formativos. El sindicato UGT apoya a estos residentes; su secretario en el Carlos Haya, José Jiménez, asegura que “en verano se deja solos a los MIR y se les ponen más guardias de la cuenta. La cantidad de médicos adjuntos en Urgencias es mínima y los MIR de primero y segundo tienen que hacer el trabajo de quienes están de vacaciones”.

El sindicato UGT en Málaga ha denunciado la situación de los MIR en el Hospital Carlos Haya
Además, UGT recuerda que poner a los residentes novatos en las puertas de las Urgencias sin casi supervisión “repercute en la calidad de la asistencia a los pacientes: se les pueden pasar síntomas importantes y que no conozcan porque les falta la pericia necesaria para detectar esas enfermedades.”
Menos presión asistencial, menos formación
Para Borja Castejón, residente de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, la situación que está viviendo el Carlos Haya no es la generalidad en todos los centros sanitarios porque las guardias “suelen ser las mismas” que en otro periodo del año y el funcionamiento del hospital “es similar”.

En lo que sí difieren los meses de verano de cualquier otro es en la disminución de la presión asistencial, en el descenso de la programación de cirugías y en el cierre de agendas, al menos en los centros sanitarios de zonas que no ven incrementada su población por el turismo. Para los residentes quirúrgicos esto supone que, durante los meses de verano, verán menos pacientes, por lo que disminuye el volumen de trabajo y, también, la formación. “Otros residentes no notan cambios, como en Medicina de Familia, ya que la actividad en los centros de salud es la normal”, asegura el MIR del Ramón y Cajal.

Los sindicatos han calculado que, este verano, se cerrará el 16 por ciento del total de camas disponibles en los hospitales. Los distintos gobiernos autonómicos argumentan que la demanda asistencial cae durante estos meses, pero los sindicatos temen que el cierre de camas se pueda alargar como medida de recorte en el gasto sanitario.


Borja Castejón, MIR de Angiología y Cirugía Vascular del Ramón y Cajal
Según Borja Castejón, esta menor presión asistencial “puede venir bien” para que los residentes de primer año que comiencen a hacer guardias en Urgencias en junio o julio “empiecen a rodar, a coger habilidades y experiencia para ser más autónomos el resto del año”. No obstante, asegura que “también puede suponer un problema adicional para las Urgencias” en el sentido de organizar el trabajo de los residentes novatos.

Junio, julio y agosto,
los meses con más complicaciones
Si hay alguna época del año en la que es mejor evitar ponerse malo, son los meses de junio, julio o agosto. Esta afirmación se desprende de los estudios que ha recopilado Estefanía Llopis, residente de Neumología del Hospital Clínico Universitario de Valencia. Las cifras a las que ha podido acceder esta MIR apuntan a que en estos meses se evidencian más complicaciones en los hospitales. Se cometen más errores diagnósticos y de procedimiento debido a que es una etapa de recambio, porque se produce la salida de los residentes que acaban su formación y la entrada de los que empiezan su especialización.

Según comentó Estefanía Llopis al presentar sus conclusiones en el último Congreso de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), “las soluciones a estos problemas serían mejorar la supervisión de los residentes, el entrenamiento previo, que permanezcan los MIR que acaban por lo menos una semana para que ayuden a los que empiezan, graduar la responsabilidad clínica o escalonar las fechas de inicio de los nuevos residentes para que el cambio sea más gradual”.

Antonio Serrano, MIR de Medicina Nuclear del Clínico San Carlos
Esta mayor autonomía del residente durante los meses de verano también tiene un lado positivo. “Tenemos que sacar el trabajo entre los que estamos y los MIR nos beneficiamos de ello”, comenta Antonio Serrano, residente de Medicina Nuclear del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. “Es verdad que disminuye el número de exploraciones, pero no por ello dejamos de realizar cualquier tipo de pruebas incluidas en nuestra cartera de servicios. Además, hay que cubrir la labor de los compañeros que están de vacaciones, así que trabajar en estas fechas es positivo para la formación de los residentes”, argumenta Antonio.
Evitar las rotaciones en verano
Para este MIR de Medicina Nuclear, en la temporada estival aumenta la presión asistencial porque hay que cubrir a los demás compañeros y esto hace que sea una buena época para refrescar los conocimientos adquiridos en las rotaciones realizadas previamente. En Medicina Nuclear, la formación se realiza prácticamente entera en este servicio, pero, según comenta Antonio Serrano, se tiende a no realizar las rotaciones vitales para la especialidad durante esta época para no “perjudicar” demasiado a la formación.


Clara Berrozpe, MIR de Oftalmología del Clínico San Carlos
Aunque lo ideal es no programar las rotaciones en verano, los MIR deben moverse por los distintos servicios para adquirir una formación completa, al igual que en cualquier otro periodo del año. Las comisiones docentes no suelen tener problemas para cumplir los programas porque la mayoría de los residentes no utiliza los 30 días de vacaciones que les corresponden en los meses de junio a septiembre, sino que suelen dejar dos semanas para octubre o noviembre. En cualquier caso, lo máximo que perderían sería un mes de rotación en un servicio, y las rotaciones suelen durar de dos a seis meses.


Cada unidad se apaña como puede en esta época. A la hora de programar la docencia en verano, algunos servicios como el de Farmacología Clínica del Hospital Clínico San Carlos de Madrid aconsejan en su guía para residentes que los MIR eviten rotar en este periodo en los servicios programados para dos meses. Otros servicios, como el de Ginecología del Hospital de Yecla en Murcia, optan por reducir el número de residentes que reciben en los meses de estío; si durante el año acogen a dos MIR de la Unidad Docente de Medicina Familiar y Comunitaria de Murcia, en junio, julio y agosto solo rota un residente.

Más tiempo para la tesis
En una especialidad médico-quirúrgica como Oftalmología, cuya formación, además, solamente dura cuatro años, “no se puede perder el tiempo –asegura Clara Berrozpe, MIR de cuarto año del Hospital Clínico San Carlos de Madrid–, aunque en algún momento hay que descansar”. Para esta residente de Oftalmología, el mejor periodo para cogerse vacaciones es verano, “porque así no dejas mucha carga asistencial a tus compañeros”.

Por otro lado, Clara señala que los aspectos positivos de trabajar en la época estival son mayores. Asegura que “hay más tiempo para preparar la tesis, artículos y publicaciones o para recopilar más pacientes para los proyectos de investigación”. Lo que a priori puede ser una desventaja para la formación del MIR, como es la menor carga asistencial, se puede tornar a su favor, ya que como comenta Clara, “hay más tiempo para poder consultar dudas a los adjuntos y que vean contigo al paciente con más calma sin retrasar las consultas”, subraya.

Íñigo Noriega, MIR de Pediatría del Niño Jesús
De la misma forma se pronuncia Íñigo Noriega, residente de primer año de Pediatría del Hospital Niño Jesús de Madrid, quien señala que “el hecho de que haya menos demanda también hace que puedas trabajar con más tranquilidad, con mayor tiempo para la docencia a pie de cama y para discutir los casos”.


De cualquier manera, la organización de los centros sanitarios en verano supone un esfuerzo de coordinación entre todos los profesionales “para adecuar la actividad de los residentes y su supervisión a cada situación particular”, como apunta Íñigo Noriega.