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27/07/2014 n195
Cuando vayas a la playa,
no te olvides…

Parecía que este día no iba a llegar nunca, qué largas se han hecho las últimas semanas… Pero ahora sí, ya puedo decir que ¡estoy de vacaciones! Y con la maleta hecha, que nos vamos dentro de media hora, ni un minuto antes ni uno después, porque he calculado (en base a experiencias traumáticas de años anteriores) el momento exacto en el que hay que salir para evitar el gran atasco de todos los veranos, que me frustra mucho perder tiempo de mis vacaciones metido en el coche.

Así que ahí tengo a toda la familia, preparada y lista para ponerse en marcha en cuanto yo diga “¡ya!”. Porque este año nos vamos todos juntos de veraneo, en las que pueden ser nuestras últimas vacaciones al completo. Es que los chavales ya se están haciendo mayores y seguro que el año que viene prefieren irse a Gandía o a Ibiza con los amigos. Ya pueden ir ahorrando. Ojo, que yo también preferiría irme a cualquiera de esos dos sitios en lugar que a la casa de la playa de mis suegros, pero la economía de un celador, hoy por hoy, no da para más.
Por supuesto que me siento muy afortunado y muy agradecido por tener alojamiento gratis en la costa, pero llega un momento en que ya no lo soporto más. Y eso que me armo de paciencia y pongo mucho de mi parte: para prepararme para la convivencia, me he leído todos los libros sobre inteligencia emocional que han caído en mis manos durante el último año. Ya veremos si sirve para algo, aunque si solo hay una persona emocionalmente inteligente en el grupo, lo dudo.

Total, que ya está el coche esperándonos, con el maletero bien cargado, y no será por la cantidad de cosas que llevo yo, que me apaño con nada. Bueno, es cierto que llevo un bulto extra, pero no es por placer, sino por necesidad. El año pasado estaban caducadas todas las medicinas que había en la casa de la playa, los repelentes de mosquitos y el betadine, las tiritas y los esparadrapos estaban pasados, no había gasas… era un desastre absoluto. Así que este año no me pillan, no me voy a la playa sin toalla ni sin mi botiquín. ¡Es la hora! ¡Nos vemos en septiembre!