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27/07/2014 n195
Agustín Rivero
“La orden de precios de
referencia ha sido un
parto de nalgas”

Aunque llegó en uno de los peores momentos para tomar el timón de la Dirección General de Cartera Básica de Servicios del SNS y Farmacia, asegura que toda la experiencia vivida en el Ministerio de Sanidad está siendo positiva. Sin embargo, no niega que echa de menos la gestión hospitalaria y la cercanía con el médico y el paciente. De talante abierto a la negociación, revela a ‘Revista Médica’ cuál está siendo el secreto para que el sector sanitario le tenga en alta estima a pesar de los ‘hachazos’ presupuestarios: el diálogo.


Eduardo Ortega
¿Qué tal la experiencia durante los dos años que ya lleva en el Ministerio de Sanidad?
Tengo más canas (risas), pero creo que es por la edad. Y estoy más delgado. Pero esto último ha sido por salud, porque tengo un amigo internista que me recomendó perder peso para no tener problemas en el futuro.

Agustín Rivero habla con Manuel Lamela, en la época en la que eran director de Salud Pública y consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, respectivamente

He hecho una dieta personalizada, pero me ha costado mucho, porque yo conocía las ciudades por las pastelerías.

Sin duda es un puesto con mucho estrés, pero llevo muchos años, 30 en total, trabajando en sanidad, aunque es verdad que la dirección de Farmacia es uno de los lugares más complicados en los que he estado. No solo por la complejidad que tiene, sino por la situación en la que ha sido, el contexto económico, la falta de dinero y una deuda tan importante. Todo difícil de gestionar.

¿Llegar a la dirección general en el momento en el que usted lo hizo fue un ‘marrón’?
Estaba de gerente en un hospital pequeño, el del Tajo (Aranjuez), muy a gusto. El consejero me llevó allí por un tema importante que pudimos solucionar.

¿Qué tema?
Uno de incompatibilidades entre algunas personas. Y necesitaba a alguien que mejorara el ambiente, así que me envió allí. Fue una época estupenda en la que hice buenos amigos, estuve con pacientes y profesionales...


Una experiencia que me hubiese gustado que durara más tiempo. Pero, entonces, la ministra me hizo la propuesta de ocupar el puesto que tengo ahora, y no tuve más remedio que decir que sí. Si eres tú quien toma la decisión, nunca es un marrón. Pasado el tiempo a lo mejor sí que lo pienso, pero creo que toda experiencia es positiva porque aporta algo nuevo. Estar en esta dirección general está siendo muy interesante.

¿Cuál ha sido la decisión más dura que ha tenido que tomar a lo largo de estos dos años?
Siempre es duro tener que sopesar el nivel de curación que ofrece un medicamento en relación con el coste que supone, sabiendo que la tarta es la que es. Hay un dinero y no te puedes salir de ahí, hay muchas especialidades con medicamentos innovadores,
DJ Rivero

Todas las personas tienen un pasado, incluido el director general de Cartera Básica de Servicios del SNS y Farmacia. Rivero reconoce que en su juventud fue disc-jockey en El Pardo, el barrio de Madrid donde vivía. “Teníamos un local en el que poníamos música de Los Beatles, Los Carpenters, Roberto Carlos… Lo que se escuchaba en aquel momento”. Afirma que le sigue gustando escuchar música, pero no un estilo en particular, sino toda la música que sea buena, menos “el rap y todas esas cosas”. De hecho, dice que, cuando va en coche al Ministerio de Sanidad, siempre pone “los 40 Principales o Kiss FM”.
como Reumatología, Cardiología, Oncología... Muchas veces tienes en tus manos fármacos muy caros sobre los que tienes que tomar una decisión. Es duro, porque te llevas a casa la pregunta de si has tomado la correcta. Y esas decisiones son continuas, se toman en todas las comisiones de precios.

¿Cree que la gestión sanitaria tiene que ser afín a la gestión política?
Lógicamente, cuando haces este tipo de gestión tienes que tener ideas relacionadas con lo que el ministro o el partido del Gobierno plantean. No tiene sentido que vayas a hacer algo que esté en contra de lo que piensas. Es cierto que una cosa es la gestión pura y dura y otra la política, pero en este caso, en el de la Dirección General de Farmacia, la gestión va unida a la visión política y a las estrategias que el Gobierno considera necesarias. Puedes poner tu granito de arena sobre cómo es mejor hacerlo, pero las líneas estratégicas vienen de arriba. Tienes que tener unas ideas relacionadas con las que tu ministra tiene, si no, no tiene sentido estar en ese puesto.

¿Considera que las medidas que se han tomado en el ámbito sanitario han sido justas?
Lo que tenemos que tener claro desde el principio es que en todas las Administraciones, incluida la central, el gasto social es el más importante. Lógicamente, el gasto más importante es el que habrá que gestionar lo mejor posible. Se han tomado medidas duras. En el Hospital del Tajo tuvimos que eliminar todas las peonadas, disminuir el coste de las guardias... Las medidas han repercutido en los salarios de médicos y enfermeras, sobre todo de estas últimas, y de ahí han venido ahorros importantes. También de los ciudadanos, mediante el copago.

Lo que quiero decir es que los ahorros no han venido solo de la industria, donde dicen que se han perdido puestos de trabajo y que las restricciones han sido muy duras.

Cuando llegó al cargo, había muchas incógnitas sobre usted como responsable de la Dirección General de Cartera Básica de Servicios del SNS y Farmacia. Pero lo cierto es que en el sector ha transmitido una imagen dialogante y cercana tanto a la farmacia como a la industria. ¿Cómo ha logrado este perfil, a pesar de las medidas que ha tenido que tomar?
Me alegra que me diga eso. Pienso que lo más importante es hablar, siempre. Si resulta que a una compañía le vas a bajar los precios de sus productos, pero antes te sientas a hablar con sus responsables y les cuentas por qué lo haces, normalmente lo entienden. Pero si no lo haces así, si no dialogas cuando vas a bajar el precio de un medicamento, imagínate la reacción.

Uno de los primeros actos a los que asistió Agustín Rivero como director general de Cartera Básica de Servicios del SNS y Farmacia, fue el nombramiento de Elvira Sanz como presidenta de Farmaindustria


Cuando llegué por primera vez al ministerio decidí que antes de nada tenía que hablar con todo el mundo y posicionarme ante él. Así lo he hecho en los 30 años que llevo en la Administración. Dicen que hablando se entiende la gente, pero, más importante todavía, hablando se entienden los porqués de las posturas de la gente.

Así es como hemos actuado con el tema de los precios de referencia: nos hemos sentado, sobre todo en los casos de aquellos productos que podían quedar desabastecidos, y hemos estado de acuerdo en que el objetivo principal es el paciente, y que ninguna de las partes puede ser inflexible en su postura.

Lo que es muy importante, además de hablar, es no mentir, y cuando no sabes algo, no debes decirlo. Y todo ello para llegar a acuerdos, incluso fórmulas nuevas, como los techos máximos de gasto, los de riesgo compartido... Porque los laboratorios innovadores se han dado cuenta de que el sistema no puede pagar todo.

¿Cree que en el pasado se ha mentido o se ha forzado la verdad en la relación entre Administración e industria farmacéutica?
Cada uno, en sus circunstancias y en su momento, toma sus decisiones. No voy a criticar ni a ensalzar a mis precursores en el cargo, porque el que llega aquí lo hace para hacerlo lo mejor posible. Se puede equivocar o puede acertar, pero siempre quiere hacerlo lo mejor posible. Por lo tanto, si un director de Farmacia ha tomado en un determinado momento una decisión es porque la tenía que tomar o porque consideraba que la tenía que tomar. Se pueden hacer las cosas mejor o peor, pero nadie intenta engañar o mentir, las circunstancias son las que son y en cada momento hay una forma de actuar.



En el ámbito institucional, está claro que la Administración central choca en muchas ocasiones con las autonomías. Pero en lo personal, ¿cómo es su relación con los responsables regionales?
Muy buena. Es verdad que una cosa es lo que charlamos aquí en el ministerio de forma informal y otra distinta es lo que la política de un gobierno regional haga en ese momento. Cuando hablamos de cuestiones técnicas siempre llegamos a acuerdos. Son áreas que tienen muy pocas diferencias, en las que hay un método científico que las avala.

Intento por todos los medios, antes de que lleguen las comisiones, hablar mucho los temas que se van a tratar y que se lleven lo más acordados posibles. Pero se dan circunstancias en las que esto no es así. En cualquier caso, siempre intentamos acercar posturas lo más posible y siempre buscamos el mayor consenso. Acabo de llegar de una reunión con representantes de países de la Unión Europea, y me ha recordado en todo a las que tenemos aquí en España con las comunidades autónomas. Todo el mundo quiere que lo que está haciendo quede en negro sobre blanco.

Se dice que a un hombre se le mide por sus amigos, pero, sobre todo, por sus enemigos. ¿Va a salir usted con más enemigos que amigos del Ministerio de Sanidad?
El otro día estaba presidiendo un acto y, como quedaba poco para que saliera publicada en el Boletín Oficial del Estado la orden de precios de referencia, dije: “Amigos todos… Bueno, como la orden va a salir pasado mañana,
Mecánica cuántica

A la hora de elegir un libro de cabecera, Rivero se decanta por los que desentrañan los misterios de la ciencia cósmica. “Me gustan mucho los de Stephen Hawking. De hecho, me encantaría visitar las instalaciones del acelerador de partículas del CERN, en Suiza. Tiene que ser impresionante”. El tema que más le apasiona es la mecánica cuántica: “La mecánica cuántica dice que una cosa puede estar en varios sitios al mismo tiempo, algo que estamos logrando en el ministerio dada la ubicuidad que estamos demostrando”.

Y como no quiere alejarse del mundo de la Medicina, también es un ávido consumidor de artículos científicos. “Me interesan mucho los artículos sobre el tema de ADN y la investigación en oncogenes que saca The Lancet. Es un futuro importante por el que irá toda la Medicina en poco tiempo”.
no sé si me quedará algún amigo”. Creo que seguiré teniendo a los amigos de toda la vida y hay que ser realista: ahora tengo un montón de amigos que no son de los ‘auténticos’ y que mañana ni me saludarán. Pero lo más importante es estar a gusto con lo que has hecho, lo que haces y con las decisiones que tomas. El tiempo me dirá los amigos o enemigos que tengo.

Si intentas hacer las cosas lo mejor posible y dañar a la gente lo menos posible, nada debería cambiar. Además, siempre digo que la Administración es como una noria: unas veces estás abajo, y otras arriba. Si estás arriba y escupes hacia abajo, luego te harán lo mismo. Así que intento no fastidiar a nadie.

Cuando se acabe su etapa en la cartera de Farmacia, ¿cree que habrá algún momento que atesorará para siempre?
Primero, estamos para lo que diga la ministra: es la que te pone aquí y es la que toma la decisión de cesarte. Estoy encantado con ella, y estaré hasta que se marche. Creo que una legislatura está bien y es suficiente para llevar a cabo proyectos.

¿Que qué recordaré? Quizá esos días cuando estás a la espera de que un proyecto salga y, al final, sale, como ha pasado con la orden de precios de referencia. Cuando la ministra firma un proyecto así, es como un parto de nalgas. Creo que lo que siempre recordaré será en conjunto haber pasado por aquí, a la gente, a muchos que han sugerido temas, a los colaboradores, la secretaría, los subdirectores... Pero no tengo ningún momento concreto... Quizá las vacaciones, que comenzamos en breve (risas).

Usted es, ante todo, preventivista. ¿Cree que ha logrado traer las ideas de su especialidad al ministerio?
Me gusta tratar solo los temas para los que me han nombrado responsable. De vez en cuando, la ministra me pregunta qué opino sobre ciertos asuntos como médico, y le doy mi opinión.

Rivero es uno de los principales interlocutores con la oficina de farmacia española, y los encuentros con sus representantes son frecuentes. En la imagen, con Jesús Gómez, presidente de Sefac, y Carmen Peña, presidenta del Consejo General de Farmacéuticos

Cuando fui director general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, estaba de consejero Manuel Lamela. No le conocía a él, sino a la viceconsejera, María López-Ibor. Les hice un planteamiento de la Medicina Preventiva y de la Salud Pública, y les pedí independencia. Tenía un presupuesto de 40 millones y pasó a ser de 80 millones. Me hizo caso en lo de que es mejor prevenir que curar, y en lo de que es más importante hacer una valla en un acantilado para que la gente no se caiga que hacer un hospital con especialidades abajo.

Ese ahora no es mi campo, sino de Mercedes Vinuesa (directora general de Salud Pública), que también es preventivista y que está haciendo las cosas como mejor cree que hay que hacerlas. Como médico, a lo mejor, cuando vuelva a un hospital opinaré que algunas cosas habría que haberlas hecho de otra manera, pero creo que está intentando hacer lo más correcto en su campo: la promoción de la salud, la prevención... Y se están haciendo programas muy interesantes.

¿Echa de menos la forma de trabajar que tenía en el Hospital del Tajo?
Sí, por supuesto. Echo de menos tener tiempo para escuchar. Entre los actos, los viajes, cosas en las que tienes que representar al ministerio... Muchas veces no tengo tiempo para tratar con el equipo. Por suerte, cuento con parte del equipo del Hospital del Tajo y con personas como Carlos Lens, que conocen el tema de la farmacia de arriba a abajo. He tenido suerte con la gente.

Pero hay una diferencia fundamental: cuanto tomas una decisión en el hospital, se hace al día siguiente. Te sientas con los jefes de servicio, hablas con ellos de lo que hay que hacer y todo eso lo ves plasmado en muy poco tiempo. Además, todas las mañanas me recorría todas las plantas: iba a ver a los médicos, a los jefes de servicio, me pasaba por las consultas, también por urgencias, estaba un rato con los pacientes...

En el ministerio pasa mucho tiempo desde que tienes una idea hasta que la llevas a cabo. El proceso administrativo es muy largo, tienes que llegar a acuerdos con las comunidades autónomas... La diferencia es muy grande. Y gestionas a un nivel muy alto. La relación con la población es prácticamente nula mientras que, en los hospitales, la relación es personal. Pero todo tiene su punto positivo y su punto negativo.



Si dedica tanto tiempo al ministerio, ¿cuánto dedica a sus aficiones?
Poco, y también mi familia está cansada de que tenga poco tiempo. Muchas veces me dice mi mujer que cómo he cogido esto, con lo a gusto que estaba en el Tajo. Pero tengo mis escapatorias. Todos los sábados y domingos por la mañana los dedico a andar. Me gusta también el pádel y juego con mi hijo, quien me pega palizas. Normalmente, los domingos, comemos toda la familia junta.

Además, hace muchos años me compré una casita en Segovia y nos vamos para allá los fines de semana. Oyes los pájaros y no el aire acondicionado de la oficina o los coches de la calle. Es otro mundo diferente.
En pocas palabras...

Crisis: Esperemos pasarla cuanto antes.
Oportunidad: Es importante dársela a todo el mundo.
Ana Mato: Una persona con la que trabajo a gusto.
Elvira Sanz: Una mujer muy capaz.
Hepatitis C: La enfermedad del momento.
Tajo: Cariño al hospital.
Futuro: Quién lo sabe.


¿Le gustaría volver a la gestión hospitalaria?
Sí, por supuesto. Volvería encantado, aunque en un hospital pequeño. Reconozco que hubo un momento en el que el Hospital del Tajo se me quedó demasiado pequeño. Ya había montado todo y la opción que me daba el consejero era volver a Madrid a un centro más grande.

¿Cree que los medios de comunicación no tienen la sensibilidad que deberían sobre los temas relacionados con el medicamento?
Creo que muchos periodistas deberían preguntar antes de escribir. Lo que está pasando en el caso de la hepatitis C es que se dice que hay productos que lo curan todo, pero no es así. Eso es darle a la población unas expectativas que no son reales. Hay que basarse en datos científicos y todavía no hay un medicamento que cure la hepatitis C. El periodista tiene que preguntar porque no puede saber de todo, es lógico. Los médicos lo hacemos así, no podemos ser especialistas en todo.

¿Dónde se va de vacaciones?
Pues el tiempo que no esté de guardia en el ministerio –parte de agosto–, planeo irme a la playa con la familia. Y luego unos días a mi casa en Segovia, para luego estar de vuelta descansado para comenzar de nuevo el curso académico.