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13/07/2014 n193

Fue el primer MIR del Hospital de Salamanca y cuenta que tuvo en su mano ser consejero de Sanidad de Castilla y León, pero que lo rechazó. Al presidente del Colegio de Médicos de León le va más el otro lado de la ‘trinchera’, desde donde lidera también el Consejo y el Sindicato Médico autonómicos. José Luis Díaz Villarig, que llegó incluso a ser alcalde de León, repasa con ‘Revista Médica’ los recuerdos de una vida dedicada a la representación del colectivo
en diferentes ámbitos.
Cristina Mouriño
Imagen: Pablo Eguizábal
¿Siempre tuvo claro que su especialidad era la Otorrinolaringología?
Mi primera opción fue ser cirujano. Durante la carrera ayudaba a algunos amigos de mi padre, médicos cirujanos y traumatólogos. Cuando acabé la carrera, primero hice el rotatorio y después tres años de especialidad, lo que en aquel momento era el MIR. Fui el primer MIR que hubo en el Hospital de Salamanca. Siempre quise dedicarme a una especialidad quirúrgica, pero finalmente decidí ser otorrino.

¿Recuerda alguna anécdota de estos primeros años como residente en Salamanca?
No. Pasé unos años, tanto en la facultad como haciendo la especialidad muy buenos, pero no recuerdo nada especial de aquella época.

Díaz Villarig junto a Antonio Sáez Aguado, consejero de Sanidad de Castilla y León


Su padre y su familia estaban vinculados a la Medicina, ¿han seguido sus hijos sus pasos?
Tengo dos hijas y ninguna ha elegido Medicina.

Ahora que es liberado sindical, ¿echa de menos la etapa asistencial?
He tenido muchas etapas en mi vida porque mi carácter no me permite dedicarme exclusivamente a una sola cosa. Mi vida ha tenido muchísimas facetas. La primera, cuando acabé la especialidad, fue dedicarme a la Medicina en cuerpo y alma, tanto en el sistema sanitario público como en el privado, con éxito en mi vida profesional.

Después, inicié una faceta sindical, cuando empezó el sindicalismo en España, de la mano de Juan Blázquez (fundador del sindicalismo médico). Posteriormente, me dediqué unos años a la política. Siempre he tenido inquietudes políticas y pude compaginar esta etapa con la asistencia privada. Tuve una liberación institucional, sin sueldo de ningún tipo, en el hospital, pero seguí en el ámbito privado.

Tras la política, estuve varios años haciendo asistencia pura y dura, y, más tarde, volví al sindicalismo. Y por circunstancias de la vida, fui elegido presidente en el Colegio de Médicos de León. Al principio no abandoné la asistencia, ni como presidente del colegio ni del sindicato, pero hace cinco o seis años se me empezó a hacer imposible compaginarlo y opté por dedicarme exclusivamente a la representación del médico.



Durante su etapa como alcalde de León sufrió chantaje político por sus ‘andanzas de juventud’. ¿Cómo lo afrontó? ¿Se ha planteado volver a la política?
No. La vida es muy larga. Con 16 años tuve problemas que todo el mundo puede conocer. En aquellos momentos, cuando me dediqué a la política, fue duro que salieran a la luz, pero lo afronté. Lo que has hecho en la vida, lo has hecho con todas las consecuencias.

Indudablemente, quien se dedica a la política tiene que saber que le puede ocurrir cualquier cosa, pero no guardo un mal recuerdo de aquella etapa.
Convivencia con la Medicina
Tenía claro que estudiaría Medicina desde los 10 o 12 años. Su padre era director de una compañía de seguros de asistencia, una de las más importantes que había en España en aquel momento, así que convivió con la Medicina desde siempre, más aún viviendo en Salamanca, que fue una de las primeras ciudades donde que se puso en marcha una Facultad de Medicina.
Fue una época interesante, sobre todo por el servicio que pude dar a los ciudadanos de León, donde llevo viviendo 35 años.

Además, en aquella etapa la ciudad sufrió un cambio importante y, si hubiera continuado de alcalde, creo que León habría conseguido muchísimos mejores resultados de los que ha tenido posteriormente.

La OMC ha renovado la vicepresidencia y la secretaría general, ¿se ha planteado alguna vez ser presidente de la institución?
He podido tener opciones reales de ser presidente de esta organización. Pero mis ambiciones y aspiraciones nunca han pasado por ser presidente ni miembro de la permanente de la OMC; exige una dedicación en la que no me veo.

En muchos momentos, he apostado para que algunas personas pudieran llegar a dirigir la organización; he colaborado para que los tres últimos presidentes lo fueran. La OMC está, en estos momentos, en muy buenas manos. Participo y participaré en las decisiones que se tomen en la organización, y creo que lo que hemos desarrollado ha sido muy beneficioso para todos los médicos de España.



Dentro del ámbito autonómico, ¿ha pensado en ser consejero de Sanidad?
No, pero en el año 1988 pude ser consejero. He tenido varias veces opciones políticas. Sin embargo, tampoco me veo. Me dedico a defender a los médicos y no me vería nunca como su arreador. Por lo tanto, esa opción ni la he querido ni la querré nunca.

Con Francisco Miralles, secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM)



Desde hace 30 años, he dedicado mi vida a la defensa del médico y la he llevado al más alto nivel. Soy su máximo representante en Castilla y León. No me vería siendo consejero y mis compañeros, tampoco. Está absolutamente descartado. Creo que ya he cumplido mis objetivos en la vida y lo que me queda es intentar terminar con lo que he venido haciendo en los últimos años.


¿Teme a la Ley de Servicios Profesionales?
No. Creo que si hacen eso se equivocan. Además, me parece que no va a ser constitucional. Considero que decirle a un presidente de un sindicato o de un colegio de médicos que no puede representar a los médicos profesionalmente es una barbaridad. Pero lo van a hacer porque, probablemente, las Administraciones públicas no quieren personas u organizaciones con poder. He movilizado a muchísimos médicos. Posiblemente, la última movilización que capitaneé en Castilla y León le costó a la Junta más de 30.000 millones de pesetas. Espero que lo piensen mejor porque, sin ninguna duda, haremos los recursos pertinentes contra lo que se decida.

Sí creo que deben tener incompatibilidad las compañías de seguros, pero lamentablemente va a ocurrir al revés. ¿Por qué? Porque las compañías de seguros sí mueven dinero y los que son consejeros en esas compañías sí tienen un sueldo, y bastante importante en algunos casos. A lo largo de mi vida no he visto injerencias de un sindicato en un consejo y, sin embargo, sí las he visto de compañías de seguros en el Consejo General de Colegios de Médicos de España.



¿Cuándo y por qué se truncó su relación con los presidentes de los Colegios de Médicos de Valladolid y Salamanca?
El presidente de Salamanca y yo nos conocemos desde que tenemos 16 años. Hemos tenido una relación grande; él vivía encima de las oficinas de mi padre. La relación ha sido buena de siempre, incluso cuando se fue el anterior presidente, Manuel Sánchez, nos juntamos para hablar. ¿Qué ocurrió entonces? Que, en un momento determinado, nueve personas decidieron quién tenía que ser el presidente de los médicos de Castilla y León, y resultó que siete querían que fuera yo.

Pesca y caza de alto nivel
Díaz Villarig reconoce haber tenido muchos hobbies a lo largo de su vida porque, asegura que, si uno es muy activo tiene capacidad para hacer muchas cosas al mismo tiempo. Ha practicado la pesca al más alto nivel, la caza en competición, ha esquiado, y en la actualidad juega habitualmente al golf.
No sé el porqué del enfado del presidente de Salamanca y de esa animadversión contra mí. Él fue también copartícipe de la fundación del Sindicato Médico en Salamanca y se retiró. Yo, desde luego, no le tengo ninguna animadversión, todo lo contrario. Pero él intenta hacerme daño con cualquier cosa. Solamente me presenté a unas elecciones y siete presidentes me votaron.
Con el presidente de Valladolid me pasa una cosa muy parecida. Cuando él llegó a la presidencia, dijo que se tenían que hacer elecciones al consejo autonómico de nuevo. Pero la vida es como es y la mayoría de los presidentes provinciales me quieren a mí como presidente autonómico. Eso provoca estas situaciones, que no entiendo. Mi mano está tendida hacia ellos. Incluso, el presidente de Salamanca podía haber sido, si hubiera querido, vicepresidente del consejo, pero no quiso.