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06/07/2014 n192
El cierre de camas durante el periodo estival no ha supuesto un empeoramiento en la calidad asistencial que recibe el paciente. Hasta ahora. Los agentes sociales denuncian que los recortes en Sanidad, derivados de la crisis económica, han dejado bajo mínimos los recursos profesionales y materiales, unos mínimos que han pasado a ser insuficientes durante las vacaciones. Mientras, la Administración sanitaria acusa a los sindicatos de crear una alarma social innecesaria y asegura que la atención también está garantizada en esta época del año.

María de las HerasHeras / Cristina Mouriño

El principal argumento amparado por las comunidades autónomas para el cierre de camas y unidades hospitalarias en la época estival es el desplazamiento de la población a otros lugares dentro y fuera de las fronteras nacionales durante sus vacaciones. El problema, según el secretario general de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de Comisiones Obreras, Antonio Cabrera, es que, desde hace unos años la situación económica obliga a muchos españoles a quedarse en casa: “No hay tal disminución en la presión asistencial como nos quieren hacer creer”.

El número de camas y unidades que quedan ‘en reserva’ y las contrataciones de personal temporal dependen de cada comunidad autónoma y, a niveles generales, todas han optado por repetir la misma estrategia que el año anterior y han presentado datos muy similares. La reducción se mantiene entre el 14 por ciento de Andalucía

Luis Carretero, director gerente del Sescam

y el 30 o 50 por ciento de Castilla-La Mancha (este dato corresponde a las previsiones del Gobierno regional, pero no es definitivo).

Las reacciones frente a los datos presentados por Galicia y Castilla-La Mancha, las primeras regiones en pronunciarse, no se han hecho esperar. Ante al cierre de 1.200 camas en Galicia y la reducción de entre el 30 y el 50 por ciento que ha previsto, hasta el momento, el Gobierno de Castilla-La Mancha, los agentes sociales han pedido una revisión y han liderado varias manifestaciones en distintos hospitales públicos.

Frente a estas protestas, los gobiernos regionales de ambas comunidades han acusado a los sindicatos de crear una alarma social innecesaria. Según la Consejería de Sanidad de Galicia, el Plan Estival contempla la disponibilidad el 86 por ciento de las camas de hospital y, además, el Servicio Gallego de Salud dispone de un 25 por ciento de camas que estarán en disposición de ocuparse en caso de ser necesario. En el caso de Castilla-La Mancha, fuentes del Sescam han señalado que en los meses de verano “es normal adecuar el número de camas a las necesidades asistenciales de cada momento” y han asegurado que se abrirán “las camas que sean necesarias si son insuficientes para atender a los pacientes”. Por otro lado, han apuntado que este dato no es definitivo y que puede modificarse en los próximos días.

En el caso concreto de Cantabria, los hospitales de Sierrallana y Valdecilla mantendrán el mismo número de camas y quirófanos que el verano pasado, y prevén un aumento de las contrataciones para cubrir las vacaciones del personal sanitario. En este sentido, el Hospital de Valdecilla mantendrá durante los meses de julio, agosto y septiembre la planificación de intervenciones en 20 quirófanos diariamente, de lunes a viernes.

Carles Constante, director de Planificación e Investigación de la sanidad catalana

Sierrallana abrirá, durante todo el mes de julio y la última quincena de septiembre, cinco quirófanos para abordar la cirugía programada de distintas especialidades, además del destinado a intervenciones urgentes, lo que supone un 75 por ciento de la actividad quirúrgica diaria.

En cuanto al comarcal de Laredo, permanecerán activos, entre el 1 de junio y el 30 de septiembre, tres quirófanos diarios en actividad programada y uno de urgencias. En la Atención Primaria, según ha informado el Servicio Cántabro de Salud, se incrementará este año el índice de sustituciones en todas las categorías. Por categorías profesionales, la sustitución de los enfermeros aumenta del 65,5 por ciento de 2013 al 70,18 por ciento de este año y la de auxiliares de enfermería de un 69,9 por ciento a un 81,28 por ciento.

Por último, La Rioja prevé duplicar la contratación de médicos de refuerzo respecto a 2013 para garantizar la asistencia sanitaria. La Consejería de Salud y Servicios Sociales tiene 18 contratos, nueve para cada uno de los dos meses de verano.

Refuerzos en las zonas turísticas
Otro problema presentan las comunidades autónomas que reciben turistas en verano y que pueden duplicar su población, así como su presión asistencial. En estas regiones se ven obligados a reformar la atención con la contratación de personal temporal, un refuerzo que los agentes sociales ya han denunciado que es insuficiente.

Algo que ha sido desmentido por la mayoría de regiones implicadas. El director de Planificación e Investigación de la Consejería de Salud de la Generalitat catalana, Carles Constante, ha querido quitar hierro al cierre de camas en los hospitales de su comunidad. Aunque no ha ofrecido datos, ha pedido que se tenga en cuenta el concepto de actividad hospitalaria y no el de camas: “El valor cama no sirve para nada, no es un indicador del sistema sanitario”. Constante ha defendido de forma rotunda que está garantizada la atención urgente y prioritaria.

Antonio Sáez Aguado, consejero de Sanidad de Castilla y León


La presión asistencial se concentrará, como en cada año, en Andalucía, donde se sumarán 183 profesionales en los centros de Atención Primaria de las zonas costeras; en la Comunidad Valenciana, donde se abrirán 47 consultorios de verano y se contratará a 378 profesionales; y en Murcia, donde se ha decidido abrir 34 consultas y elevar los recursos profesionales en 80 sanitarios.

Estas dos últimas comunidades no han ofrecido datos de cierre de camas o unidades, al igual que Aragón, Asturias, Navarra, Baleares, Madrid y Castilla y León que, por el momento, no han informado de su planificación para el periodo estival, algo a lo que están obligadas todas las comunidades autónomas. Algunos, como el consejero de Sanidad de Castilla y León, Antonio Sáez Aguado, se han limitado a asegurar que estas medidas están motivadas por la reducción de las necesidades de hospitalización. “Es de cajón”, ha señalado Sáez Aguado.

La asistencia en verano, el eterno debate

La crítica de las organizaciones sindicales a la falta de programación de la actividad asistencial protagoniza, año tras año, el comienzo del verano. Y es que los sindicatos insisten en que, durante estos meses, la presión asistencial crece en determinadas zonas y los planes que contemplan las administraciones autonómicas no garantizan su cobertura. Desde el punto de vista de los servicios de salud la óptica es totalmente distinta. Sus responsables afirman que la demanda de hospitalización es menor, de ahí que los recursos también se reduzcan. Además, defienden que siempre quedan “camas en reserva” a disposición de los ciudadanos para los casos en los que se requieran. En la mayor parte de las comunidades autónomas estos planes respetan la cobertura del periodo anterior y el número de camas que se mantienen abiertas es muy similar. En algunas, incluso, como en Castilla-La Mancha, Cantabria o Andalucía, se contrata nuevo personal para las sustituciones de los compañeros que cogen vacaciones para garantizar que la calidad de la asistencia no se resienta en los meses de julio a septiembre.


Las consecuencias para la seguridad del paciente
Cabrera defiende que no se puede hablar de reorganización y sí de recortes que se determinan “con un criterio solo económico que nada tiene que ver con las necesidades de los pacientes”. En esta misma línea, Pilar Navarro, secretaria del Sector Salud y Servicios Sociosanitarios de UGT, recuerda que este cierre tiene una repercusión directa en las listas de espera quirúrgicas, en el retraso de pruebas diagnósticas y en la falta de consultas y profesionales médicos.

El secretario General de Acción Sindical del Sindicato de Enfermería, Satse, Rafael Reig, va todavía más lejos al asegurar que estas medidas comprometen la seguridad de los enfermos. Según Reig, enfermar en esta época del año es una temeridad, ya que la falta de recursos obliga a los profesionales sanitarios a ocupar puestos en unidades que desconocen: “Nadie puede obviar que pueden cometer más errores o tardar más en realizar un trabajo para el que no están acostumbrados. Si a esto se suma que tienen que atender más pacientes, el resultado es que la atención sanitaria no es segura”.

Reig afirma que esta medida solo sirve para que los servicios de salud “cuadren sus cuentas” y defiende que no se trata de un ahorro económico real: “Las pruebas y operaciones que se ahorran en verano, se tendrán que realizar después”.

Antonio Cabrera (CCOO), Pilar Navarro (UGT) y Rafael Reig (Satse)


Respecto a la contratación de profesionales en periodo estival, Reig señala que los gobiernos regionales procuran ahorrar todo lo posible en esta partida, pero que esto tiene consecuencias en los datos del desempleo, en el tratamiento que se ofrece a los pacientes y en el trabajo que realizan los sanitarios: “Se les ha quitado la única esperanza que les quedaba: trabajar en verano”.

Caer en los mismos errores de 2013
Los datos ofrecidos por las comunidades autónomas vislumbran un panorama parecido al del verano de 2013 en el que, según los sindicatos, saltaron todas las alarmas con el aumento de las listas de espera, altas precipitadas, amontonamiento de pacientes en pasillos y traslados a unidades no adecuadas.

Todo esto puede repetirse, en palabras de Cabrera, si no se pone remedio antes. Los presidentes autonómicos han querido mantener la calma de la ciudadanía asegurando que este verano no habrá más cierres que en el año anterior, pero este compromiso se queda muy corto para los agentes sociales, que han recordado que muchos hospitales sufrieron un “colapso” por la falta de personal y de espacio: “No se puede aceptar que los pacientes sean atendidos en los pasillos”.

Los sindicatos se muestran escépticos ante la posibilidad de variar algo los planes de las comunidades para estas vacaciones, pero han anunciado que la lucha seguirá hasta que sus peticiones sean escuchadas. Según los agentes sociales, hasta el año 2009, participaban en la negociación de los planes de vacaciones y recibían datos exactos del cierre de camas y contratación de personal eventual. Ahora, denuncian, el silencio es absoluto.