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29/06/2014 n191
Sus Inmortales Majestades
El Celador

Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ron Wood, es decir, los Rolling Stones, suman entre todos la friolera de 280 años. Y ahí están, dándolo todo y sin bastón ni nada, en una gira internacional que les ha traído hasta Madrid. Tocaron durante dos horas y cuarto, una duración que dejó satisfechos a los asistentes, porque hay artistas mucho más jóvenes que ellos (la inmensa mayoría, claro está) que tocan una horita raspada y se quedan tan anchos.

Y yo me lo he perdido gracias al maravilloso sistema de venta de entradas por internet que se colapsó por toda la eternidad. No sé cómo consiguieron las suyas las 54.000 personas que estuvieron en el concierto, pero me caen mal. Además, entre ellas están algunos de los rivales que me arrebataron las entradas en todos los concursos radiofónicos en los que he participado para ganarlas. Menos mal que sí que pude disfrutar del legendario concierto del Calderón del año 82 (si toda la gente de mi generación dice que estuvo, yo no voy a ser menos).
Dicen que Mick Jagger se mueve tanto como antes por el escenario (¿qué vitaminas tomará?); que Keith Richards se despista un poco (sí sabemos lo que él tomó hace unos años), pero que ahí está el benjamín del grupo, Ron Wood (67 años), para echarle una mano con los riffs de guitarra; y que el más mayor, el batería Charlie Watts (73 años), es capaz de marcar el ritmo de siempre a las canciones.
Será por la simpatía que le tienen al diablo, por las transfusiones de sangre (cuenta la leyenda urbana que Keith Richards cambia su sangre regularmente, y también se dice que esnifó las cenizas de su padre, vete tú a saber) o porque el alcohol conserva (ahí está la Reina Madre de Inglaterra, que vivió 101 años regados con ginebra), pero el caso es que yo creo que esta gira tampoco será la última. Y la próxima vez que Sus Satánicas Majestades vengan a España espero tener entradas.