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22/06/2014 n190
Jesús Vicioso Hoyo
Pediatras, farmacéuticos, padres y hasta consejeros autonómicos afines al Gobierno se han mostrado en contra del bloqueo comercial impuesto por el Ministerio de Sanidad a Varivax, una vacuna de eficacia probada contra la varicela que se administra de diferente manera según dónde vivan los niños. Tras meses de una situación anómala (la vacuna sí se podía adquirir en Navarra, Ceuta y Melilla), el conflicto puede quedar solucionado en la próxima Comisión de Salud Pública.

La vacuna de la varicela está incluida en el calendario común de vacunación infantil, aprobado por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, pero solo para los niños que hayan cumplido 12 años sin haber pasado la enfermedad. Pero gracias a la paradoja de que esta agenda vacunal no es global en la práctica, sino de mínimos, cada comunidad dispone de un calendario propio, con variaciones muchas veces más que significativas. Como en este caso: Navarra, Ceuta y Melilla sí que ponen la protección antivaricélica antes y con doble dosis.

Tanto la comunidad foral como las dos ciudades autónomas están de acuerdo, en este sentido, con las recomendaciones de uno de los organismos más importantes a este respecto: el Comité Asesor de Vacunación (CAV) de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

Envase de Varivax, la vacuna de Sanofi Pasteur MSD que protagoniza el bloqueo de Sanidad

Precisamente, las indicaciones de este colectivo han sido secundadas por incontables pediatras del resto del país, que aconsejaron a los padres proporcionar la antivaricélica a sus niños. Y no pocas familias, claro está, seguían estas indicaciones, a pesar de que tenían que costear de su propio bolsillo las dosis, que se adquirían, libremente, en las farmacias españolas.

Sin embargo, llegó el verano de 2013 y, sin saber exactamente por qué, empezó a notarse un desabastecimiento de Varivax, como así se denomina comercialmente el suero fabricado por Sanofi Pasteur MSD, en las oficinas de farmacia de toda España. Eso sí, con tres excepciones: de nuevo Navarra, Ceuta y Melilla, los únicos lugares en los que se incluye en su propio calendario y que, por tanto, puede dispensarse en las farmacias.

Así que los padres, preocupados por la salud de sus hijos, y ante la incertidumbre de la ausencia de una postura oficial de Sanidad, incluso se han echado durante estos meses a la carretera. Un ‘turismo farmacéutico’ que los llevó hasta Navarra, Portugal, Andorra o Francia para adquirir Varivax y ponérselas a sus hijos, ya fuese por primera vez o por segunda. Sí, porque la anómala situación de esta restricción dejó a medias a aquellos niños que ya habían recibido la primera de la doble dosis recomendada por el CAV. En algunas zonas de Portugal, sobre todo las más cercanas al territorio español, se notaron desabastecimientos parciales ante el incremento de la demanda ‘extranjera’.


Reacciones contrarias ante el bloqueo El caso es que la bola se hizo más grande, hasta el punto de que se alertó de la venta por internet y, por lo tanto, de sus peligros. Luego se observó que algunas farmacias navarras también vendían a distancia el medicamento. Con todo, la controversia no ha hecho más que crecer conforme han pasado los meses.

Pero las últimas semanas la polémica ha ido a más. Sanidad, incluso, ha negado la mayor: “No hay restricción”, dijo la directora general de Salud Pública, Mercedes Vinuesa. Enfrente,

Jesús García, jefe de la Unidad de Pediatría Social del Hospital Niño Jesús, y Venancio Martínez, presidente de Sepeap

las posturas sobre la evidencia. Por un lado, la de los farmacéuticos: en Valencia, por ejemplo, se reclamó, directamente, el restablecimiento y la vuelta a la normalidad. En la misma línea, los pediatras: la AEP y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap), los dos colectivos de especialistas más relevantes del país, exigieron a Sanidad no solo que eliminase el bloqueo, sino que ampliase el calendario común e incluyese su recomendación sobre la vacuna. Y en medio, los padres y sus hijos.

La presión ha llevado a algunos consejeros de Sanidad y otros representantes institucionales a mostrar su inquietud ante la restricción. Y las posturas aquí han sido encontradas, incluso entre políticos del mismo signo que el Gobierno central. Para Manuel Llombart, consejero valenciano, se estaba provocando una “problemática social” e invitó a Sanidad a que explicara oficialmente la situación. Antonio Sáez Aguado, responsable del ramo en Castilla y León, escribió una carta formal en nombre del Ejecutivo regional para mostrar la “preocupación” de las familias en torno al polémico bloqueo. El director general de Salud Pública de Cantabria, José Francisco Díaz, pidió directamente que se prohibiese la comercialización farmacéutica de Varivax en todo el país, o lo que es lo mismo: que se dejase de vender en Navarra, Ceuta y Melilla. Por si fuera poco, el consejero de Sanidad aragonés, Ricardo Oliván, se sumó, recientemente, a la búsqueda de una solución y aseguró que había instado a Ana Mato a que resolviese el conflicto para evitar que los padres tuvieran que viajar a Navarra para comprar la vacuna para sus hijos.

En el último Consejo Interterritorial, celebrado el pasado 11 de junio, la vacuna también fue la protagonista, y eso que no estaba previsto en el orden del día hablar de ella.
Desinformación oficial y desconfianza Las sociedades científicas, los pediatras, los padres y hasta la propia empresa fabricante (que ha llevado el bloqueo a los tribunales) han denunciado la “desinformación” por parte de Sanidad acerca de la restricción que comenzó en verano de 2013 y que se agudizó en la recta final del año. El presidente de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria (Sepeap), Venancio Martínez, considera que esta falta de postura oficial genera “desconfianza” hacia el sistema sanitario, al tiempo que provoca situaciones de desigualdad territorial.
Pero estaba claro que era un asunto que importaba y que, a la postre, había que tratar. ¿Qué pasó al final? Que la ministra, Ana Mato, acabó por informar en la presentación pública de las conclusiones de la reunión de los ‘jefes de la sanidad’ que se iba a convocar a la Comisión de Salud Pública por este único motivo. ¿El objetivo? A priori, zanjar la polémica.

El bloqueo ‘total’ La anómala situación se ha mantenido hasta hace solo unos días, porque ya sí que hay ‘igualdad’ en todas las boticas: la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) ha denegado, por primera vez,

El consejero de Sanidad de la Comunidad Valenciana, Manuel Llombart, y Antonio Sáez Aguado, responsable de la cartera de Sanidad de Castilla y León

liberar partidas destinadas a las farmacias navarras. Hasta el 10 de junio, el organismo estatal permitía o no la distribución del fármaco, según el destino predefinido. En esta misma fecha, se denegó la venta de dos lotes de Varivax a mayoristas para boticas navarras. El día 17 llegaron, por su parte, las primeras prohibiciones de lotes con destino a Ceuta y Melilla, con lo que se ha cerrado el círculo y los tres ‘oasis’.

Volviendo a Navarra, la empresa fabricante informó a la consejería y a los farmacéuticos de la comunidad foral de la situación, cuyos representantes confirmaron que ya se empezaban a dar algunas señales de desabastecimiento en algunos establecimientos. Sin embargo, el salto cualitativo en cuanto al quid de la cuestión vino de fuentes del Gobierno foral: la vacuna se paralizaba a la espera de lo que determine la Comisión de Salud Pública anunciada por Mato, que se reunirá el próximo 25 de junio. El objetivo primordial de la reunión es acordar una postura común, en principio, ante la singular divergencia de que sí se pudiese comprar en unos territorios y no en el resto. Y entre las propuestas que se pondrán sobre la mesa hay una segura: que el medicamento pase a ser solo de uso hospitalario. O lo que es lo mismo: que no se pueda comprar en las farmacias, como hasta ahora ocurría.

Un fármaco efectivo
sin cambios en su composición
El posible cambio de uso puede destapar otra caja de los truenos, porque lo cierto es que hay muchos profesionales que abogan por todo lo contrario: extender la vacuna al resto de las autonomías que no la incluyen todavía en sus calendarios. Los expertos afirman que es muy efectiva y que evita complicaciones. El jefe de la Unidad de Pediatría Social del Hospital Niño Jesús, Jesús García Pérez, apunta que en torno al 95 por ciento de los niños que pasan la varicela, lo hace antes de los 11 años, es decir, antes de la edad recomendada en el calendario vacunal nacional para poner la antivaricélica. Y añade que, aunque no es una enfermedad grave, sí que hay un número relevante de casos en los que presenta complicaciones. Y la vacuna sirve para evitar, añade García Pérez, el 90 por ciento de estas complicaciones, lo que se traduce en el ahorro de otro 90 por ciento en cuanto al gasto sanitario de tratarlas.
9.230 casos más que hace un año Pese a que algunos responsables políticos han desmentido que se haya incrementado el número de casos de varicela, lo cierto es que las estadísticas son significativas. Según el Boletín Epidemiológico en Red, del Centro Nacional de Epidemiología (dependiente del Instituto de Salud Carlos III), a fecha del 17 de junio de 2014 había una acumulación de 9.230 afectados más que en la misma semana del curso anterior. La tabla estadística da otra evidencia: todas las semanas, los números cosechados por Navarra, Ceuta y Melilla son prácticamente testimoniales. En la semana 21 de 2014, la última catalogada, la comunidad foral registró solo cuatro niños con varicela, es decir, casi un 90 por ciento menos que Cantabria, por ejemplo, y eso que Navarra tiene más población.

Así que aunque el próximo ‘cónclave’ de los directores generales de Salud de las comunidades intente acabar con el problema, puede que se abran algunos más. Porque si se propone la restricción del uso a solo hospitales, habrá defensores de que se aplique según las recomendaciones de la AEP. También podría volverse a la situación anterior a julio de 2013, por lo que se pondría fin al bloqueo y la vacuna regresaría a las farmacias españolas para que los padres la comprasen, en el caso de no estar incluidas en el calendario de su región. El desenlace puede llegar en unos días. ¿Será el definitivo?