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08/06/2014 n188
Abdica el paciente más ilustre Ay, don Juan Carlos se jubila… ¡Con los buenos ratos que nos ha hecho pasar! Eso y la cantidad de trabajo que nos ha dado a los sanitarios: nada más y nada menos que 13 operaciones, ocho de ellas realizadas en los últimos cuatro años. Por no hablar de las lesiones de toda índole, desde moratones en el ojo hasta la rotura del tendón de Aquiles. Creo que juntando sus radiografías se puede reconstruir un esqueleto entero.

Pero es normal, la vida de un aventurero como él nunca está exenta de peligros. Regatas, esquí, squash… Y safaris en Botsuana. El azar quiso que se fracturara la cadera en una cacería de elefantes y así fue cómo los españoles nos enteramos de sus alegres andanzas en plena crisis… Y nos morimos de vergüenza ajena. Yo no sabía dónde meterme cuando le vi por la tele diciendo eso de “lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir”. Eso sí, pedir perdón le honra, porque parece que se ha pedido esa buena costumbre.
Lo que causó sensación fueron las muletas que lució cuando le operaron de la rodilla. Eran el último grito en el mercado de la ortopedia: soporte del antebrazo ergonómico, correa para el antebrazo, apoya-manos ajustable en altura… Vamos, igualitas a las que vemos todos los días en el hospital. ¡Pero lo mejor de todo era que tenían luz y bocina! Molaban tanto que mi hijo quería unas iguales, para cuando se hiciera “un esguince o algo”, decía. Y creo que lo estuvo forzando, pero el chico es de goma.

Bueno, y lo último fue cuando el año pasado se declaró un incendio en la clínica en la que estaba ingresado el monarca por una operación de dos hernias discales. Si es que, claro, tanto va el cántaro a la fuente… En fin, hay que despedir a Juan Carlos I, el Campechano (al principio era el Breve, no sé qué es peor), y dar la bienvenida al heredero, quien, en principio, parece más hábil que su progenitor. Nosotros estaríamos encantados de recibir a Felipe VI en el hospital, pero le deseamos que ese momento se retrase. ¡Larga salud al nuevo rey!