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01/06/2014 n187
A pesar de los numerosos ERE
a los que se ha visto sometida la industria farmacéutica en estos últimos años, sus profesionales son los que antes se reincorporan al mundo laboral. La experiencia en entornos multinacionales muy exigentes, la alta cualificación, la formación continua y el manejo de idiomas son algunos de los factores que hacen de este profesional un perfil deseado incluso en tiempos de recesión.
Marcos Domínguez

Para un sector hasta ahora inmune a los ciclos de la economía, la actual crisis ha sido un duro golpe al orgullo de la industria farmacéutica. A la ralentización de la I+D (lejos quedan las numerosas aprobaciones de nuevos medicamentos de la década pasada) y al vencimiento de las patentes de medicamentos superventas se ha unido el implacable recorte en sanidad, y especialmente en el gasto farmacéutico, decretado por los grandes estados europeos en el último lustro.

Ante tales perspectivas, son pocos los laboratorios que se han librado de una reestructuración organizativa, que normalmente ha ido aparejada de un adelgazamiento de su plantilla: los expedientes de regulación de empleo (ERE) han goteado hasta alcanzar a las compañías más grandes y sólidas.

Fuente: Lee Hecht Harrison


Sin embargo, el drama de la pérdida de empleos tiene un matiz. Recientemente, en una conversación en Uriach, compañía que había despedido a 30 personas tras el cierre de su división de genéricos Pharmagenus el pasado verano, señalaban que poco después habían intentado recuperar a algunos de los afectados por el ERE, pero se llevaron una sorpresa: todos estaban trabajando de nuevo en otras empresas.

Un reciente informe de la consultora Lee Hecht Harrison, perteneciente a Adecco, señala que el sector farmacéutico es el que recolocó a más trabajadores en 2013, a gran distancia de las telecomunicaciones, la siguiente área más activa. Y eso a pesar de ser el tercero que más invierte en la recolocación de sus empleados –la reforma laboral de 2012 establece que la empresa debe contratar servicios de outplacement (técnicas que faciliten la reubicación de los trabajadores) cuando el ERE afecta a más de 50 personas–, por detrás de la banca y de las propias telecomunicaciones.

Los elegidos
“La industria farmacéutica es un ámbito muy profesionalizado y con altos estándares de exigencia”, explica Sergio Hinchado, manager de Life Sciences de la consultora de selección Hays. “Los profesionales que trabajan allí suelen tener una sólida formación académica y están muy capacitados. Cuando coinciden con candidatos de otros sectores en un proceso de selección, suelen ser los elegidos por estar acostumbrados a entornos multinacionales muy exigentes”, destaca.

Sergio Hinchado, manager de Life Sciences de la consultora Hays



Similar razón ofrece Fernando Galante, de la agencia de head hunters Padula & Partners: “Son profesionales extremadamente cualificados, tienen una formación académica y una experiencia de primer nivel, así que pasan en el paro poco tiempo”. Asimismo, subraya un aspecto fundamental: “No han parado de formarse. Antes de que en ningún otro sitio se hablaran idiomas, ellos ya estaban viajando y expatriándose, y tienen una formación muy cualificada, lo que además se potencia desde la propia empresa”.

Galante explica que el proceso de ajuste del sector farmacéutico “se está terminando y el mercado vuelve a contratar profesionales”, lo que, lógicamente, favorece la reincorporación de los afectados por las reorganizaciones de plantilla. El profesional farmacéutico tiene tendencia a permanecer en su misma función, en su mismo departamento. Esto sucede con más frecuencia en el mercado español y europeo que en el americano, donde es más fácil moverse entre áreas, “te puedes reinventar de la noche al día”. Sin embargo, matiza el socio director de Padula & Partners, el perfil de este profesional, de formación científica o técnica, “no suele ser particularmente emprendedor” y tiende a permanecer en el ámbito donde desempeñaba su trabajo.

Sin embargo, hay matices. No todos los perfiles del sector tienen la misma garantía de empleabilidad: la industria farmacéutica no solo ha dejado de ser un sector acíclico, sino que, además, ha evolucionado. Así lo apunta Luis Truchado, socio director de la agencia Euro Galenus: “Los puestos de ventas en Atención Primaria se han ido para no volver, ha habido un cambio total de escenario y eso requiere reinventarse”. Con las medidas de recorte del gasto, el apoyo a los genéricos y la prescripción por principio activo, esta área cada vez tiene menos posibilidades de desarrollo.

Fuente: Lee Hecht Harrison

Son las funciones más científicas o técnicas las que tienen más facilidades a la hora de encontrar empleo: “Market Access, Medical Liaison, Desarrollo Clínico, Marketing, etc.”. Truchado explica que el sector “está siempre en movimiento y cambio, no se detiene”. Por eso también se hace necesaria la actualización de los conocimientos y las competencias, ya que el modelo de negocio está cambiando. La proliferación de los contratos de riesgo compartido, en los que Administración y compañías realizan un seguimiento de los resultados en salud y un pago en función de estos, ha transformado a la industria farmacéutica en más que un proveedor, un socio con igual implicación en la salud de los pacientes. “Eso requiere formación y desarrollo de nuevas competencias”, concluye el socio director de Euro Galenus.

Las condiciones cambian
Otro aspecto a tener en cuenta es que las condiciones para reincorporarse al mercado laboral probablemente no serán las mismas. Muchos de los candidatos que participaron en programas de recolocación decidieron “disminuir hasta en un tercio sus requisitos para optar a un empleo”, señala Amparo Martíns, de la empresa de selección Servizia Business Goal. Las expectativas de los candidatos se han ido reduciendo para mostrarse más flexibles a la hora de plantearse otras opciones para encontrar un nuevo empleo, como el salario o la movilidad geográfica.

Luis Truchado, socio director de la agencia Euro Galenus



Es evidente que, con la crisis económica a cuestas, uno de los principales requisitos a modificar es la retribución salarial. “En 2012, el 61 por ciento de los candidatos que consiguieron recolocarse vio reducido su salario cuando optó a un nuevo empleo”, explica Martíns. Dentro del sector farmacéutico, “el 65 por ciento de los recolocados percibe sueldos netos de entre 30.000 y 50.000 euros anuales, seguido por el 19 por ciento, que percibió entre 50.000 y 100.000 euros al año; el 14 por ciento, que recibió salarios inferiores a 30.000 euros, y el dos por ciento, correspondiente a más de 100.000 euros netos al año”.

Son años duros para la industria farmacéutica y las ‘vacas gordas’ del pasado parecen muy alejadas. No se ve en el horizonte un momento que pueda recordar en el futuro cercano a la bonanza de no hace tanto tiempo. A pesar de ello, el trabajo duro y la capacidad de adaptación de un sector que, por definición, está a la cabeza en cuanto a innovación, ha convertido a sus profesionales en los mejor preparados para superar los baches que la vida (laboral) les pone.