¿Quiere recibir Revista Médica en su correo de forma gratuita?
01/06/2014 n187
Aunque su deseo era compaginarlo, Enrique Normand cambió la Oftalmología por la política. Es miembro de Unión Progreso y Democracia (UPyD) desde su fundación, en 2007, y cuando fue elegido diputado en las elecciones autonómicas de 2011 –algo que no se esperaban ni él ni su partido– tuvo que dejar su consulta en el Complejo Hospitalario de Toledo para ocupar su escaño en la Asamblea de Madrid. Espera volver a ejercer la Medicina, pero reconoce que le preocupa que sus conocimientos científicos se queden anticuados. Mientras tanto, no permite que el funcionamiento de la institución política le aleje de la ciudadanía y se mantiene anclado a la realidad a través de Twitter.
Sandra Melgarejo
Imagen: Pablo Eguizábal


La pregunta inevitable: ¿qué le ha parecido el resultado de las elecciones europeas?
En UPyD estamos contentos con el resultado. Hemos duplicado el porcentaje de votos, hemos pasado de uno a cuatro eurodiputados y hemos crecido en todas las comunidades autónomas. En concreto, en la Comunidad de Madrid parece que seremos decisivos después de las próximas elecciones autonómicas. En general, estamos contentos, aunque, lógicamente, queremos seguir creciendo y estamos trabajando para ello.

Enrique Normand junto a Francisco Rodríguez, presidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo; José Martínez Olmos, portavoz socialista de Sanidad en el Congreso; y Gaspar Llamazares, portavoz de Sanidad de Izquierda Plural


Pero retrocedamos en el tiempo, ¿por qué estudió Medicina?
Dudaba entre estudiar Medicina o Ingeniería de Caminos. Mi padre es ingeniero de caminos, pero él no quería que yo siguiera sus pasos y a mí no me gustaba todo lo que hay que viajar en esa profesión; quería estar cerca de mi familia y no tener que trabajar en otro continente, como le pasó a mi padre. Por eso elegí Medicina, pero, también, por el concepto altruista y de solidaridad internacional de la profesión, y por la posibilidad de cooperar con personas que están en una situación complicada en un momento concreto, como hace Médicos Sin Fronteras.

¿Ha sido cooperante de alguna organización de este tipo?
He colaborado con alguna organización para el desarrollo. Por ejemplo, estuve en Camerún cooperando en temas de Oftalmología, pero fue algo puntual durante quince días.

¿Y por qué se especializó en Oftalmología?
Porque siempre me atrajeron las especialidades médico-quirúrgicas: Oftalmología, Ginecología… Pero mi mujer no quería que fuera ginecólogo y eso también influyó (risas). Decidí hacer Oftalmología y es curioso el juego que da un órgano tan pequeño como el ojo.
Tuitero activo
Enrique Normand (@enriquenormand) se unió a Twitter en marzo de 2011 y tiene más de 3.000 seguidores. “Twitter, y las redes sociales en general, permite una cercanía. El propio funcionamiento de las instituciones te aleja de la ciudadanía, parece que empiezas a vivir en una realidad paralela, pero Twitter te permite acercarte de forma inmediata y directa a las demandas de la sociedad”, comenta. También tiene un blog, pero no lo usa tanto: “Me costó tomar la decisión de abrir el blog –de hecho, me animaron algunos profesionales sanitarios que tienen blog– y, efectivamente, es interesante, pero esto de la política es una centrifugadora continua y me falta tiempo para plasmar en el blog lo que me gustaría contar”.

Hizo la especialidad en el Centro de Oftalmología Barraquer, un centro de referencia…
Sí, estoy muy contento con la residencia que realicé allí y, de hecho, me quedé un año más haciendo un fellow. Finalmente volví a Madrid porque tanto mi familia como la de mi mujer están aquí.

Precisamente, el lema de este centro es ‘Tratemos al paciente como nosotros querríamos ser tratados en su lugar’, una buena frase trasladable a muchos ámbitos, como por ejemplo, al de la política…
Sí. Efectivamente, a veces parece que desde algunos ámbitos de la política se trata a los ciudadanos como si fueran menores de edad y eso es algo que hay que intentar evitar. Hay que tratar de dar un mensaje comprensible, pero, con frecuencia, se pretenden tomar decisiones que no han sido trasladadas a los ciudadanos, quienes, a la hora de votar,

Enrique Normand es secretario segundo de la Asamblea de Madrid

deberían hacerlo con conocimiento de causa, que es lo que quizá falta muchas veces en la política.

Una vez en Madrid, ¿dónde trabajó?
En distintos hospitales públicos y privados, y, finalmente, donde ejercía antes de pasar a la política: en el Complejo Hospitalario de Toledo. De hecho, tengo mi plaza en el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam).

¿Por qué decidió meterse en política?
Siempre he tenido interés en la política, desde el colegio y la facultad, donde fui delegado de alumnos. Cuando salí elegido diputado era algo que no esperaba, el resultado nos sorprendió a nosotros mismos en UPyD, pero dado que había adquirido ese compromiso, lo lógico era asumir la responsabilidad… sin saber muy bien dónde me metía, todo hay que decirlo (risas). No tenía demasiado conocimiento, ni directo ni indirecto, tenía la misma información que tenemos todos a través de los medios de comunicación, pero no sabía cuál era la realidad. En ese sentido, ahora estoy haciendo un MIR en política. Con cualquier reto aprendo cosas.

Desde su posición en la Asamblea, ¿cómo ve la sanidad madrileña?
Creo que la sanidad madrileña está en un momento de transición. El actual consejero, Javier Rodríguez, se ha planteado reconstruir puentes con los profesionales sanitarios, pero tiene un lastre muy grande detrás: hay una situación de desconfianza hacia la Consejería de Sanidad y, a la vez, hay una sensación de incertidumbre porque no sabemos lo que va a pasar dentro de un año.

En ese sentido, en UPyD tenemos unas propuestas claras y concretas: hay que profesionalizar la gestión, mejorar la gobernabilidad y la transparencia, conseguir que los presupuestos sean creíbles… Y estamos avanzando en ello, pero es un camino largo que no se puede construir de un día para otro.

En el Encuentro de Parlamentarios de Sanidad, que organiza Sanitaria 2000, con Rubén Bejarano (IU), Javier Rodríguez (PP), Maria Victoria Moreno (vicepresidenta de la Comisión de Sanidad) y José M. Freire (PSM)


He leído en su blog…
Bueno, en mi poco utilizado blog (risas)…

Cierto, lo tiene un poco abandonado… Pero la última entrada que publicó fue sobre el fracaso de la privatización de la sanidad madrileña. ¿Cómo vivió este proceso?
Lo viví como político, aunque, evidentemente, mi conocimiento de la realidad sanitaria influía. Nunca se terminó de explicar por qué se hacía y se dio por finalizado de una forma un poco extraña. Parece que hay un compromiso del Partido Popular (PP) de no privatizar la gestión de los hospitales durante esta legislatura, pero a la legislatura le queda un año. Esta es una de las grandes incertidumbres que ha creado la política que ha llevado a cabo el PP y no termino de creerme el discurso actual. El cambio de estrategia no es creíble más allá del cortoplacismo y la grieta que se ha abierto en la sanidad madrileña no se puede reconducir con paños calientes, que es lo que, en mi opinión, están haciendo el consejero de Sanidad y el Gobierno de la Comunidad de Madrid.
Libros, niños y raquetas
Aunque reconoce que lo tiene abandonado, una de las grades aficiones de Normand es el tenis. Incluso fue profesor de tenis de los 16 a los 20 años. Ahora hace natación: “Me aburre más, pero puedo ir cuando quiera, mientras que para jugar al tenis tienes que quedar con alguien”. También le gusta leer, tiene la casa “llena de libros”. ¿El último que ha leído? La soledad de los números primos, de Paolo Giordano. Pero, por encima de todo, su gran pasión son sus hijos: “A veces te los comerías de lo ricos que son, pero otras te comen ellos a ti”.

¿Las políticas cortoplacistas son las culpables de todos los males?
En política hay que intentar evitar –o, al menos, es lo que yo intento– tres cosas: caer en ataques personales, faltar a la verdad y el cortoplacismo. Todo el mundo puede cometer errores, pero hay incoherencias muy importantes que se cometen porque se está pensando a corto plazo. Sin duda, el cortoplacismo es uno de los grandes problemas que genera desconfianza en los ciudadanos.

En su escaño del hemiciclo de la Asamblea de Madrid, donde es portavoz de Sanidad de Unión Progreso
y Democracia


Volvemos a las elecciones europeas. Después del fracaso del bipartidismo, ¿se ve más cerca del Gobierno?
En UPyD no estamos tan interesados en adquirir cargos como en transformar políticas. En este sentido, lo relevante no es que entremos o no en el gobierno, sino que seamos capaces de influir en las decisiones que se toman. Desde la oposición se influye, pero, lógicamente, mucho menos de lo que se puede influir cuando se tiene el apoyo necesario. Creo que en las próximas elecciones autonómicas UPyD será decisivo, pero no cambiaremos cargos por ideas.

¿Echa de menos el ejercicio de la Medicina?
Sí, claramente. Me hubiera gustado compatibilizar mi puesto actual con el ejercicio de la Medicina, pero somos un partido político pequeño y, realmente, no damos abasto para todo lo que nos gustaría hacer. En ese sentido, ahora no es posible.

¿No tiene miedo de quedarse un poco desfasado, desde el punto de vista médico?
Sí. Espero volver a ejercer la Medicina en algún momento y, evidentemente, esa es una de mis preocupaciones. Sigo siendo miembro de la Sociedad Española de Oftalmología e intento seguir la actualidad científica en torno a mi especialidad, pero para conocer la realidad también hay que ejercer. Me preocupa, y no tengo tapujos en reconocerlo.