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25/05/2014 n186
La polémica en torno a los cadáveres almacenados en los sótanos de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid pone sobre la mesa el debate de si es necesario seguir recurriendo a esta práctica para que los futuros médicos aprendan anatomía, o existen otras vías más acordes con los nuevos tiempos.

Hiedra García Sampedro
La donación de cuerpos para el aprendizaje de la Medicina ha aumentado en los últimos años como correlato de la situación social y económica que vive nuestro país. La universidad se hace cargo de estos cuerpos, lo que supone a las familias un ahorro económico tras el fallecimiento. Las facultades se han servido desde siempre de estas donaciones para la enseñanza de la Anatomía, y a pesar de los avances tecnológicos en simulaciones o maniquís realistas, los cuerpos humanos aún siguen siendo fundamentales.

Antonio Vargas, decano de la Facultad de Medicina de la UAM

El decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Juan Antonio Vargas, asegura que no existe en la actualidad un estudio concreto sobre el perfil de las personas que donan su cuerpo a la ciencia; sin embargo, cree que “probablemente, el perfil sea de personas de clase baja”.

Para que un cadáver llegue a la universidad, lo primero es contar con un contrato concreto de la ‘transacción’ con la firma del paciente, quien, cuando fallece, es trasladado a la facultad. Allí, se procederá a la conservación del cadáver a través de varios procedimientos. Actualmente, existe la posibilidad de inyección de unos polímeros que logran el mantenimiento del cuerpo en buenas condiciones, que se utilizará tanto para la formación de grado como de posgrado.

Según comenta José Antonio Paredes, profesor de Anatomía y responsable de la sala de Disección de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo, “desde que ingresa un cadáver donado a la ciencia hasta su utilización total pueden pasar dos o tres años”.

Juan Pablo Carrasco, presidente
del CEEM 

Cuando ya no se puede seguir utilizando, se incinera y se traslada al cementerio.

“Los alumnos creemos que el aprendizaje práctico a través de cuerpos donados es muy útil y necesario, mejor que una enseñanza de la anatomía basada solo en la teórica”, comenta Juan Pablo Carrasco, presidente del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM). Estas prácticas se dan sobre todo en los primeros cursos en las asignaturas de Anatomía. En el segundo año, el alumno ya ha diseccionado un cadáver de forma completa. Los cuerpos también son útiles para la formación especializada y posgrado, donde se aprende a realizar técnicas quirúrgicas concretas.
Primer encuentro con la muerte
Según las conclusiones del estudio ‘Anatomía Humana: estudio de las reacciones de los estudiantes de primero de Medicina ante la sala de disección’, publicado en 2007 por expertos de la Universidad de Bellvitge de Barcelona, “la sala de disección representa, para los estudiantes del primer curso de Medicina, el primer encuentro relacionado con la muerte y ésta, a la vez, implica el desarrollo de mecanismos de adaptación en su futuro profesional. Los profesores de Anatomía no solo tienen una mera función docente como transmisores de contenidos, sino que también deberían dar apoyo a la adaptación progresiva de los alumnos a la sala de disección”. Además, resume como las reacciones más frecuentes “la sensación de disgusto, la pérdida del apetito, las imágenes visuales recurrentes de los cadáveres, el insomnio y las pesadillas”. Respecto a los métodos de afrontamiento más usados por los estudiantes para contrarrestar las reacciones adversas, fueron compartir la experiencia “y hacer bromas con los amigos, estudiar Anatomía y pedir consejo a compañeros y profesores”.

Alternativas al aprendizaje con cuerpos
Las facultades agradecen la donación de cuerpos para la enseñanza de Medicina; sin embargo, el aumento de esta práctica en los últimos años ha causado que los departamentos estén al cien por cien de capacidad, y el mantenimiento sea cada vez más difícil. “El aprendizaje con cadáveres debe estar supeditado a unas condiciones adecuadas tanto higiénicas como humanas, que se respete la dignidad del cuerpo”, afirma Juan Pablo Carrasco.

Clase de Anatomía en la Universidad de Valladolid

Ante esta dificultad de garantizar el buen mantenimiento de los departamentos de Anatomía, se abre la pregunta de si en la época de los avances tecnológicos no existen alternativas al aprendizaje de la anatomía con cadáveres. En este sentido, el decano de la UAM asegura que sí existen maquetas y laboratorios de simulación, pero “son complementarios, nunca sustitutivos de las disecciones directas”.

Los alumnos apuestan por los dos métodos, tanto a través de cuerpos donados, como maniquís, pero señalan que, “a no ser que los modelos sean muy realistas, no llegan a ser lo mismo”.