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18/05/2014 n185
El programa de formación de médicos internos residentes (MIR) se ha identificado desde el momento de su creación, en 1978, con los grandes hospitales públicos. Pero, poco a poco, la sanidad privada se va haciendo un hueco en la docencia de especialistas. Hacer el MIR en grupos privados es garantía de un trabajo futuro: Sanitas y Grupo HM han graduado este año a sus primeros residentes, que ya están contratados en los centros donde se han formado.

Hiedra García

La Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS) especificaba ya en 2003 que para formar a los médicos se debería aprovechar toda la estructura del Sistema Nacional de Salud, tanto pública como privada. Esta última está haciendo un gran esfuerzo para asegurar una docencia de calidad y está siendo cada vez más considerada por los candidatos que eligen plaza, una preferencia que, previsiblemente, aumentará en próximas convocatorias debido a que estos centros ofrecen más oportunidades para conseguir un contrato, en contraposición a la sanidad pública, donde cada vez es más difícil un contrato tras la residencia.

Sanitas y Grupo HM han graduado este año a sus primeros residentes, a los que, nada más terminar su formación, se les ha notificado que tendrán un empleo y entrarán a formar parte de sus respectivos cuadros médicos. Ángela Pérez y Lena Astrid Contreras son las dos MIR de Sanitas que se han especializado, y han mostrado su “felicidad” a ‘Revista Médica’ por quedarse en el grupo, donde esperan “aprovechar la oportunidad por mucho tiempo”.

La docencia en la privada está estigmatizada
Mientras la docencia de médicos internos residentes en los hospitales públicos goza de una gran tradición y prestigio, la sanidad privada “continúa estigmatizada” en cuestiones docentes y de investigación, como expresó Juan Abarca Cidón, director general de HM Hospitales, cuando el grupo recibió la acreditación para formar a especialistas en Medicina Interna.

Acto de graduación de los residentes en la CUN


En ese momento, hace dos años, Abarca Cidón aseguraba que la sanidad privada “tiene que demostrar doblemente las cosas”, ya que se le demanda “más requisitos y más esfuerzos” para poder ofertar docencia MIR. La acreditación de las unidades docentes y del número de plazas que pueden convocar los centros privados depende de las exigencias propuestas por la comisión nacional de cada especialidad, y son únicas, es decir, “no existen dos baremos” –uno para la sanidad pública y otro para la privada–, según detalla a ‘Revista Médica’ Alfonso Moreno, presidente del Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud.

Para acreditar las plazas MIR, tanto la pública como la privada deben “pasar el mismo filtro” y garantizar unos estándares de capacidad docente, recursos humanos y materiales, dispositivos, población de referencia o volumen de actividad. De este modo, según Alfonso Moreno, “aunque un hospital privado quisiera convocar diez plazas más, no podría, porque tendría que cumplir con la actividad que pide la comisión”. No podría ni poniendo de su bolsillo el coste del residente, como hacen los grupos privados como Sanitas, HM Hospitales, IDC Hospital General de Cataluña o Povisa, que asumen el cien por cien del coste de los MIR durante sus años de formación.

¿Solución al superávit?
“En Sanitas trabajamos para cumplir los requisitos como el resto de hospitales”, asegura Miguel Ángel Julve, director del Campus Asistencial de Sanitas, en Madrid, quien adelanta a ‘Revista Médica’ que el grupo está valorando la incorporación de nuevas especialidades al programa de formación MIR. Cada año, desde hace cuatro, Sanitas ha ofertado tres plazas: dos en Ginecología y otra en Pediatría.

Las dos MIR graduadas en Sanitas: Ángela Pérez y Lena Astrid Contreras



Una plaza más tiene el Grupo HM Hospitales, cuatro en total: Ginecología, Pediatría, Oncología Radioterápica y Medicina Interna. Son puestos que se incorporan a la convocatoria nacional “y se rigen por los mismos principios de selección y oferta”, recalca Jesús Peláez, subdirector general y director de Docencia e I+D+i de HM Hospitales. También este grupo ha anunciado su intención de ampliar “poco a poco” su formación MIR en las especialidades de Oncología Médica, Cirugía General y del Aparato Digestivo, Cardiología, Neurología y Radiodiagnóstico.

Aunque los grandes grupos han mostrado su pretensión de aumentar sus plazas, la oferta MIR privada “no sería una futura salida para el exceso de graduados de las universidades”, según Jesús Peláez. El ascenso del número de egresados en los próximos años, unido a la reducción de las plazas para residentes, ocasionará que uno de cada siete estudiantes no pueda acceder a la formación especializada. La privada no podría desatascar esta situación aunque quisiera porque, según Peláez, “no tenemos la libertad de ofrecer las plazas que queramos ni de asignarlas libremente, a nosotros nos eligen como a cualquier otro hospital”.

Hospitales con conformidad
Sí que adjudican libremente sus plazas los hospitales privados que ejercen conformidad. Semanas antes de la elección en el Ministerio de Sanidad, estos centros realizan una entrevista a los candidatos que quieren formarse en ellos y les seleccionan previamente al día de adjudicación de plazas. Son la Clínica Universidad de Navarra (CUN) y los centros Barraquer, Dexeus y Cetir. La de Navarra es la que más plazas oferta cada año en la sanidad privada, en la actualidad están formándose 170 residentes en este centro. En cada convocatoria la CUN recibe en torno a 700 solicitudes y el número “aumenta progresivamente año a año”, señalan fuentes de la Comisión de Docencia.

Jesús Peláez, subdirector general y director de Docencia e I+D+i de HM Hospitales, y Alfonso Moreno, presidente del Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud


Eduardo Castañón se está formando actualmente en la Clínica Universidad de Navarra. Este residente de cuarto año de Oncología Médica cuenta a ‘Revista Médica’ que existe “un mito muy grande” sobre la oferta MIR en la sanidad privada: que las plazas en estos centros se ocupan con candidatos “a quienes les ha ido mal en el examen MIR”. En su caso no es verdad, ya que obtuvo el número 72 y podría haber elegido cualquier hospital de España. Eduardo optó por la CUN porque pertenece a la universidad donde había estudiado (la Universidad de Navarra) y porque le permitía realizar asistencia, investigación y docencia.

Ventajas de formarse en la privada
“Es verdad que la carga asistencial de un centro privado es menor que la del sistema público, pero no sé hasta qué punto ver 100 pacientes al día es mejor que ver 10”, asegura Eduardo, quien cree que, al final, todos salen de la residencia sabiendo manejar las patologías de la misma forma. Además, señala que, al ver menos pacientes, el tiempo “libre” se puede aprovechar para investigar o dar clases.

Miguel Ángel Julve, director del Campus Asistencial de Sanitas de Madrid



La investigación también ha formado parte de la experiencia de Ángela Pérez y Lena Astrid Contreras en Sanitas, donde incluso las han apoyado económicamente para que asistieran a congresos. Las dos han acabado su periodo de residencia en la especialidad de Ginecología y son la primera promoción del grupo. Ángela recuerda que la acogieron “con mucha ilusión” por ser la primera MIR de Sanitas junto a Lena Astrid, quien señala “la buena disposición y el esfuerzo” de todo el equipo para formar residentes. “Nuestro tutor ha sido como nuestro padre, nos ha supervisado, ha estado pendiente de nosotras y se ha preocupado mucho, tanto en el ámbito profesional como en el personal”, comenta Ángela.

Eduardo Castañón, MIR del cuarto año de Oncología Médica en la CUN

Convertirse en un centro con oferta MIR ha supuesto un plus de motivación para los profesionales de Sanitas. “Nos ha hecho ser mejores”, opina el director del Campus Asistencial de Sanitas de Madrid. Tener residentes también es un estímulo para médicos y gestores. “Es un reto cubrir sus expectativas y nos obliga a mejorar constantemente en nuestra actividad asistencial, docente e investigadora”, relata por su parte Jesús Peláez, de HM Hospitales.

La formación personalizada es un punto fuerte de la sanidad privada, así como la disponibilidad de recursos tecnológicos. Por esta razón, Almudena Rodríguez optó, hace cuatro años, por hacer Oncología Radioterápica en HM Hospitales. Comenta que en su especialidad es muy importante la tecnología y que “el centro, afortunadamente, cuenta con las últimas novedades”. “También es muy importante trabajar con equipos multidisciplinares en los que se discutan las decisiones clínicas, por lo que mi formación está siendo mucho más completa”, asegura Almudena.

Aumenta la consideración de la privada para el MIR
Las ventajas de aprender una especialidad en un grupo privado están siendo cada vez más tenidas en cuenta por los aspirantes que se presentan al examen MIR. En la última convocatoria se han ocupado las plazas en la privada más rápido que en otros años.

Almudena Rodríguez, MIR de Oncología Radioterápica graduada este año en HM Hospitales

Por ejemplo, en Sanitas se acabó la oferta MIR con la elección del candidato 2.346, cuando en 2013 tuvo que esperar hasta el número 2.894. En el caso de HM Hospitales, sus cuatro plazas se terminaron en el 3.975, casi 400 números antes que en la convocatoria anterior (4.372). Povisa, en Vigo, asignó su oferta 386 números antes (en el 3.276); mientras que Asepeyo Sant Cugat ha ocupado su única plaza en el 2.939 (209 números antes que en 2013).

La oferta MIR en la sanidad privada cuenta con el aliciente de que el contrato de trabajo tras acabar la residencia está garantizado. De este modo, los hospitales privados continúan aumentando su cantera de jóvenes profesionales, formados al mismo nivel que los del sistema público, pero sin su incertidumbre sobre el futuro laboral.