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20/04/2014 n181
Un hospital de siete estrellas para el Rey

El paciente por excelencia de la sanidad española, el Rey Don Juan Carlos, anda estos días mejor de salud. O al menos eso parece, porque se le ha visto de viaje y sin muletas por los Emiratos Árabes en compañía de jeques y empresarios acaudalados, rodeado de lujos. Se ha alojado en un hotel de siete estrellas (ni más, ni menos), construido en mármoles y que entre otras excentricidades ofrece a sus clientes llenarles la bañera con champán para que se puedan dar un burbujeante y no sé si refrescante chapuzón.

Con tantas atenciones, cuando el Rey vuelva a España se va a sentir raro. Y ni decir tiene si debe hacer uso de la sanidad patria. Por mucho que se esmerasen en su hospital de referencia, al lado del siete estrellas la Quirón de Pozuelo va a parecer un hospital de esos públicos que tanta alergia le dan a los que buscan exclusividad y comodidades. Ya puede ir la familia propietaria reformando alguna planta para competir con la Gran Palace Suite, la mejor habitación de este mega-hotel, que dispone de 680 metros cuadrados y que cuesta más de 15.000 euros al día. Eso si quiere tener al monarca como el acervo popular dice, a cuerpo de rey.
Yo, que trabajo y voy siempre como paciente a la pública, no ando muy informado sobre el confort, porque como dicen en mi pueblo, no lo he catado habitualmente. Recuerdo cuando mi mujer alumbró al mayor de mis hijos que había tres familias metidas en la misma habitación, con los consiguientes lloros, insomnios y tomas de leche por triplicado. Eso sí, el roce hace el cariño, y seguimos quedando con uno de los matrimonios que conocimos en aquella situación. Ese tipo de amistades los de la privada las tienen más complicado.

Pero volviendo al Rey, igual que con el dinero público se paga el mantenimiento de La Zarzuela, tal vez habría que construirle una suite en alguna de las plantas libres que seguramente haya en los hospitales públicos de Madrid. Es muy posible que la inversión económica se amortizara rápido, viendo el número de operaciones a las que se ha sometido en los últimos años y la cantidad de facturas que ha tenido que abonar últimamente a la Quirón, algunas dignas de un hotel de siete estrellas.