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20/04/2014 n181
Hace unos días los profesionales de Atención Primaria celebraban el día de este nivel asistencial, una fecha que quiere servir para llamar la atención del sector y de la sociedad sobre su situación actual y las demandas que plantean para mejorar el sistema sanitario. Este día conmemorativo es un paso más dentro de la estrategia fijada hace ya cuatro años por el Foro de Médicos de Atención Primaria, un órgano creado dentro de la propia profesión y que partió con un decálogo debajo del brazo que, visto a día de hoy, está aún inédito en todos sus objetivos. Se ve que la Administración no hace caso a la Primaria.

Revista Médica

El 4 de febrero de 2010 el sindicato médico estatal CESM, la Organización Médica Colegial, las tres sociedades de médicos de Familia (Semfyc, SEMG y Semergen), así como las de Pediatría de Atención Primaria (Aepap) y (Sepeap), escenificaban la puesta en escena de un lugar común desde el que denunciar los problemas del Sistema Nacional de Salud (SNS) y exponer las soluciones que puede aportar el llamado primer nivel asistencial. Para ello, aquel día pusieron sobre la mesa un decálogo que garantizase “un correcto ejercicio profesional” y exigieron “reformas profundas en el sector” que se hicieran “cuanto antes”. En cuatro años la Administración no ha cedido en nada, o en muy poco.
Un problema de dinero

En aquella jornada de puesta de largo, Patricio Martínez, entonces secretario general de CESM (hoy ya retirado de la primera línea sindical), esbozó en su discurso un aspecto que ha sido clave en este tiempo: “A los políticos solo les interesa el gasto”. Aunque los responsables de Primaria se han esforzado en destacar que sus peticiones no cuestan dinero, lo cierto es que se estrenaron pidiendo que la inversión en este nivel pasara de rondar el 14-15 por ciento de los presupuestos, al 25 por ciento.

Los integrantes del Foro de Médicos
de Atención Primaria, tras una reunión

“Este era un deseo de máximos”, reconocen desde el foro, pero la realidad es que este primer punto del decálogo ha sido uno de los grandes fracasos para los médicos, que no han visto ni un atisbo de mejora. “El objetivo final sería el 25 por ciento del presupuesto sanitario para mi paciente y la dignidad del ejercicio profesional para mí”, dijo Martínez. Si estos dos fines estaban condicionados a esto, el varapalo ha sido duro.

Entre los enemigos de este incremento presupuestario para Primaria han estado la crisis económica, y el hecho de que Hospitalaria siga dando más brillo político. No es lo mismo un consejero visitando un centro de salud de barrio, que un hospital con más repercusión mediática. O hacerse una foto al lado de un gran aparato altamente resolutivo que en una consulta austera. Sin embargo, los representantes de estos médicos no cejan en su empeño. Reconocen que Primaria actualmente está por debajo del 14 por ciento del gasto sanitario total, e insisten en que debería situarse en el entorno del 25 por ciento para que el sistema sanitario fuera “realmente eficiente”.

Dentro del plano económico también entra otra petición que ha caído igualmente en el saco roto de Ministerio y Consejerías de Sanidad. Mejoras en los salarios y en las condiciones laborales, tales como la conciliación. Pero en este tiempo, lejos de notar alguna mejora en los sueldos, lo que han visto los médicos de Primaria han sido notables reducciones. Según un informe del Centro de Estudios del Sindicato Médico de Granada, liderado por Vicente Matas, las pérdidas retributivas directas llegan a superar los 11.300 euros al año (17 por ciento), que unidas a las de reducción de guardias y las deducciones en las mismas para completar el incremento de jornada pueden llegar, en muchos casos, a recortes de más de 20.000 euros anuales por cabeza. A este ‘tijeretazo’ hay que sumar los incrementos de impuestos directos (IRPF), indirectos (IVA, tasas, IBI…) y la inflación. Por tanto, según este centro de estudios, un médico de Primaria perdió en 2012 casi un 35 por ciento de poder adquisitivo.


A vueltas con la gestión

Varios de los puntos de este decálogo ideal con el que partió el Foro de Médicos de Atención Primaria se referían a la gestión del tiempo y al liderazgo del profesional. El manejo de su propia agenda, reducción del cupo de pacientes, descenso de la burocracia y el papeleo administrativo… Ahora, con la discusión de la gestión clínica sobre la mesa, estos deseos pueden cristalizarse de alguna forma. Los médicos de Familia y los pediatras hacen hincapié en aspectos como la necesaria voluntariedad de la adhesión de los profesionales a estas iniciativas, la “desburocratización plena” de las consultas para hacer una gestión eficiente del tiempo, la transparencia pública de los resultados de las unidades de gestión clínica (UGC) para facilitar su comparativa, o la fijación de objetivos pactados con los profesionales en los contratos de las unidades a corto, medio y largo plazo.

Bajo estas premisas, la propuesta de UGC de Primaria tiene como fin “acabar con la crisis de confianza entre la Administración y los profesionales para entrar en una nueva etapa de colaboración que garantice la sostenibilidad del sistema público”, han explicado desde el Foro a ‘Revista Médica’.

En octubre de 2011 el foro logró que la entonces ministra Leire Pajín convocara la
I Conferencia de Primaria. De lo prometido entonces no se ha cumplido nada

Para fomentar esa confianza, los representantes de este organismo apuestan por que Primaria sea el “verdadero eje gestor y coordinador” de las UGC, que deberán contar con financiación e independencia del hospital suficientes para lograr su cometido.

La Primaria renueva en este punto su ilusión por conseguir un avance que hasta ahora se le ha negado sistemáticamente, aunque pone condiciones para no perder ciertas ventajas adquiridas con el tiempo. Y es que la propuesta del foro sobre el funcionamiento deja claro su rechazo a adoptar el modelo de las entidades de base asociativa (EBA) vigente en Cataluña y apuesta por una estructura que mantenga el vínculo laboral estatutario de los profesionales y no suponga una ruptura con el modelo de gestión pública de la sanidad.
La investigación y la docencia, en el aire

“De la misma forma que pasa en países como Inglaterra y Holanda y otros de nuestro entorno, queremos posibilidades de desarrollo profesional, tanto en el campo docente como en el investigador. Y para esto no podemos esperar treinta años. Lo necesitamos ya”, ha afirmado recientemente Josep Basora, presidente de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc). Y es que disponer de más tiempo para la investigación y la docencia dentro de su jornada laboral es otra de las reivindicaciones incluidas en el decálogo con el que nació el foro. Como se puede ver por las declaraciones de Basora, tampoco se ha logrado cristalizar, y el día a día del médico de familia es el de ver un paciente tras otro sin parar (incluidas visitas a domicilios) con una agenda que les viene impuesta.

Los integrantes del Foro de Médicos de Atención Primaria, tal vez conscientes de que están pregonando en el desierto, y de que la Administración le hace el caso que les hace, tratan de mantener un mensaje positivo. “Debemos evitar el lamento, evidentemente sin dejar de reclamar y de seguir pidiendo esas mejoras que la Atención Primaria tanto necesita, pero es importante que demos un paso y ofrezcamos un discurso ilusionante”, reconoce Benjamín Abarca, presidente de la Sociedad Española de Medicina General (SEMG), al tiempo que propone que los profesionales de la especialidad se sientan “orgullosos del buen trabajo que hacen”, que es “valorado” por los pacientes. Les queda ese consuelo, que por otra parte ya tenían hace cuatro años, cuando empezaron esta aventura por ahora infructuosa.