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13/04/2014 n180
Cristina Mouriño / Imagen: Pablo Eguizábal
El secretario general del Sindicato Médico de Madrid (Amyts) barajó dedicarse a la Ginecología o la Traumatología. Sin embargo, el ejercicio “poco humanizado” de los hospitales hizo que finalmente se decantara por la Atención Primaria. Este riojano, que ahora defiende los intereses laborales de los médicos madrileños, ha vivido su peor experiencia desde el lado sindical intentando detener la ya famosa externalización.
¿Cómo recuerda su infancia? ¿Cuándo decidió estudiar Medicina? ¿Fue siempre su primera opción?
Pues la recuerdo con agrado. Soy de La Rioja, nací en Logroño y estuve viviendo allí hasta los tres años, cuando mi padre tuvo que trasladarse a Madrid por cuestiones de trabajo. Desde entonces, mi infancia transcurrió en Madrid, prácticamente al lado del Paseo de la Habana, una zona donde se vivía muy bien. Me recuerda muchas veces a la serie de 'Cuéntame'. Fue una infancia tranquila: colegio, jugar mucho al fútbol y mucha vida de calle. Una etapa preciosa.

Estudié siempre en el mismo colegio. Desde que empecé en  párvulos hasta que terminé la etapa escolar estuve en el Sagrado Corazón, los corazonistas. Recuerdo esta etapa con agrado también porque hice grandes amigos que aún mantengo.

Decidí estudiar Medicina y tampoco tenía mucho más como opciones. Me gustaban las ciencias en general, y en particular la Medicina, así que no lo dudé.

O sea, que era buen estudiante, ¿no?
Si. Era un buen estudiante y no tenía grandes problemas para sacar adelante los cursos, con buenas notas. No me puedo quejar.

No tuvo ninguna duda para decidirse por Medicina, ¿tuvo algún referente familiar o profesional?
No tengo familiares cercanos en el mundo de la Medicina. Fue una vocación.

En una manifestación, con otros sindicatos

 Me salió porque me gustó, porque era una rama de la ciencia en la que veías muchas cosas. Me gustaba la química, la biología, las matemáticas, la física, pero esta era una carrera que te permitía tener una formación en ciencias bastante abierta. La verdad es que me gustó desde el principio.

En el caso de sus hijos, ¿alguno ha seguido sus pasos?
No, en mi casa mi mujer es farmacéutica, yo soy médico y mis hijos, uno es ingeniero, otra es abogado, y la pequeña tiene una gran malformación y va en silla de ruedas, por lo que su vida de estudiante no es posible, está en otra situación. Ninguno de ellos ha optado por la rama sanitaria, como los padres.

De la etapa universitaria, ¿qué anécdotas recuerda?
Recuerdo muchas cosas, pero hay anécdotas que nunca se me van a olvidar. Viví el periodo final de la muerte de Franco y la transición. Vinculado a aquella época, uno recuerda muchas situaciones: carreras delante de la policía y encierros en la universidad. Fue una época dura en la universidad porque los primeros años en la Facultad de Medicina fueron difíciles. Éramos muchos alumnos y vivíamos esos años un poco convulsos por la situación política. Lo recuerdo también con agrado, tuve la suerte de pasar la carrera sin grandes dificultades, aprobé año por año, me encontraba a gusto y fue una época que disfruté.

Su vocación, y la realidad del ejercicio de la Medicina

Quizá estos momentos convulsos y de reivindicaciones fueron los que le atrajeron al sindicalismo.
Para nada. Yo llego al sindicalismo profesional en el año 1999. Antes había creado una asociación profesional pero no era un sindicato, y no había tenido vinculación previa con ellos. Mi carrera profesional ha ido por el mundo de la gestión y la clínica. Al ámbito sindical he llegado en la última etapa de mi vida. En esto soy casi nuevo. No tengo una historia de 20 años de tradición sindicalista.

Mencionaba, de su etapa universitaria, las carreras delante de la policía, ¿participaba de alguno de los movimientos reivindicativos de aquél momento?
No. Era un estudiante tranquilo. A veces me veía involucrado en carreras porque hacía vida por la universidad y de repente te encontrabas con que tenías que correr porque o corrías o te aplastaban, pero no fui un estudiante con grandes vinculaciones de ese tipo. Había pocos que se metieran en follones.

Con la externalización pretendida por la Consejería de Madrid, Ezquerra ha sido protagonista mediático

Los estudiantes íbamos a estudiar, nos gustaba el ambiente universitario y acudíamos a nuestras clases. Te veías involucrado en determinados conflictos pero no era algo que yo viviese ni buscase.

¿Por qué se decidió por la Atención Primaria?
A mí la Medicina me gusta toda. No veía ninguna especialidad con la que me encontrase plenamente identificado. En su momento me gustó la Ginecología, la Traumatología un poquito más, pero yo me veía mucho más como médico de Familia. Entiendo que la Medicina es algo más que técnica y la aplicación estricta de grandes conocimientos teóricos y técnicos en una determinada especialidad. Creo que la Medicina de Familia, e incluso la Medicina Interna, son las dos únicas especialidades generalistas, que te permiten abarcar mucho más de lo que es una especialidad.

Un ministro como profesor
Estudió “siempre” en el Colegio Sagrado Corazón. Allí, uno de sus profesores fue posteriormente “un ilustre ministro de Educación”, Ángel Gabilondo. De él guarda “gratos recuerdos”. Ezquerra era buen estudiante y no tenía grandes problemas para sacar los cursos con buenas notas.
¿Dónde fueron sus comienzos? ¿Echa algo en falta de aquellos primeros años en estos momentos?
Mi vida laboral se ha desarrollado prácticamente siempre en Madrid, pero he tenido etapas en que, por circunstancias curiosas, porque no ha sido buscado, he trabajado en Ciudad Real, en Cuenca y Toledo. Me he vinculado a Castilla-La Mancha de forma ocasional pero mi vida profesional se ha desarrollado fundamentalmente en Madrid. Mi primer puesto como directivo en un hospital fue en el de Ciudad Real. También estuve como gerente en el Complejo Hospitalario de Toledo, y en Cuenca trabajé durante un año, pero después ya me vine a Madrid. Por otro lado tengo una vida profesional que la gente desconoce y que es muy especial. Durante muchos años compatibilicé mi ejercicio con la plaza en el Insalud con el ejercicio como médico de instituciones penitenciarias. Somos muchos y algunos médicos muy conocidos los que hemos desarrollado esta actividad en el ámbito penitenciario, hasta que con las incompatibilidades tuvimos que optar por una y decidí quedarme en la plaza del Insalud. Durante muchos años me dediqué a eso y me gustó mucho la experiencia.

¿Qué destacaría de esta experiencia?
En primer lugar, la gran patología que veías en ese ámbito, concentrada en el entorno del mundo penitenciario. A nosotros nos estalló de plano el sida en su momento; todo lo que era la patología que concernía a la adicción a las drogas por vía parenteral como puede ser la hepatitis, el sida...; en definitiva, tuvimos una gran cantidad de casos muy complejos. La Psiquiatría también está muy introducida en el enfermo de las prisiones. En lo personal y profesional

En una imagen con el exconsejero Javier Fernández-Lasquetty, al que presentó oposición en el proceso de externalización


En lo personal fue una época muy buena, de la cual guardo muy buena experiencia y grandes compañeros, de ahí que de vez en cuando nos reunamos los médicos que estuvimos allí y hagamos una cena anual, aunque cada uno esté ya destinado en un sitio diferente. Seguimos en contacto porque nos une que sacamos una oposición, que entonces era de facultativo de sanidad penitenciaria, y nos sentíamos muy orgullosos.

¿Qué le pide a un centro de salud del siglo XXI?
Creo que la constitución de los centros de salud es perfecta en cuanto estructura y concepto de lo que se tiene que hacer en un centro de salud y de lo que se le tiene que dotar. Quizá echamos en falta que se pueda permitir un poquito más de tecnología. La telemedicina y las ecografías ya se están empezando a introducir, pero tienen que desarrollarse más. Lo triste es que los centros de salud de lo que más carecen es de tiempo, que es lo más económico desde el punto de vista de organización, no así porque requiere personal y el personal es caro. Realmente lo que más echamos en falta es tiempo que nos permita dedicarnos a los enfermos.

En este momento hace falta una apuesta importante por la Atención Primaria, por dotarla de medios, de profesionales e incrementar el gasto. A diferencia de lo que pasa en otros países que se han dado cuenta de que la Primaria es necesaria y se apuesta por ella. En España hemos ido hacia atrás. Se nos llena la boca a todos diciendo que la Primaria es la puerta de entrada al sistema y que hay que potenciarla, pero, sin embargo, el porcentaje de inversión cada año es menor. Por lo tanto, aquí hay algo que falla.  

Reflexiona sobre cómo debe ser el centro de salud ideal

¿Cómo se compagina la faceta sindical y la asistencial? ¿Dejan tiempo para la familia y las aficiones?
Sí. Durante unos años, desde que empecé en el sindicato hasta que tuve que optar por el sindicato o la profesión, eligiendo el sindicato porque me vi obligado. Compatibilicé las dos facetas. Era delegado de mi zona y atendía a mis compañeros, e iba a reuniones, y al mismo tiempo atendía la consulta, a mi residente y las guardias. Estaba muy implicado, hasta que llega un momento en el que el sindicato te va absorbiendo, la carga de responsabilidad es cada vez mayor, y en un puesto como el que tengo ahora la absorción del tiempo es total. No puedo tener una agenda. Si la tuviera, seguro que seguiría trabajando en mi centro de salud, un día o dos a la semana, por lo menos.

Julián Ezquerra, durante la entrevista

El problema es que mi agenda la marco yo y me la marcan también. Me liberé para tres meses porque estaba en un tribunal de oposiciones y los tres meses se han convertido ya en siete años. Realmente es difícil.

Creo que se puede compatibilizar todo. A pesar de las dificultades que teníamos en casa, con niños pequeños y con mi hija menor que tiene una dependencia tremenda de cuidados, mi mujer hacía guardias en la farmacia, y yo en el centro, y siempre conseguíamos organizarnos. Era complicado y teníamos que ponernos de acuerdo en el cuadrante de guardias, pero al final, con un poco de organización y apoyo familiar, siempre sales adelante.

¿Y tiempo para algún hobby?
Sí. Lo que más me gusta es ir a mi tierra y caminar por mi pueblo. Tengo una casa en Santo Domingo de la Calzada y me siento muy vinculado a La Rioja. Voy por lo menos una vez al mes siempre que puedo.

Por otro lado, las actividades deportivas siempre me han gustado. Cada vez puedo hacer un poco menos porque con la edad todo se fastidia pero me gusta salir a caminar, a montar en bicicleta, jugar al tenis, y últimamente vamos con cierta periodicidad al gimnasio, en los ratitos que puedo porque físicamente necesito tener un momento de movimiento y viene bien oxigenarse de vez en cuando.

Conoció a Marcelino Camacho
En su etapa universitaria tuvo la oportunidad de conocer a Marcelino Camacho, líder de Comisiones Obreras. “Recuerdo cuando vi a Marcelino Camacho. Vino un día a la facultad y en el aula nos dio un mitin. Con el tiempo me di cuenta de quién era”.
¿Se ha planteado volver a La Rioja para ejercer allí sus últimos años?
No, me gustaría mucho, pero tengo una vinculación tremenda con Madrid. Mi familia está aquí. Cuando esté jubilado mi objetivo es pasar largas temporadas allí ya que mis hijos ya son mayores y tienen su vida, y mi hija pequeña se siente muy bien allí. Ahora bien, trasladar mi actividad profesional allí no me lo he planteado.

¿Qué le gusta hacer en el ‘tiempo libre’ cuando la guardia es tranquila?
Las guardias siempre han sido un problema para los médicos porque, aunque tengas una guardia buena, siempre estás expectante, en tensión. Es muy difícil ponerse a hacer algo en ese tiempo y dejarlo a medias, porque te llaman; hay casos en los que no. Yo conozco a algún compañero que estaba deseando el día que tenía guardia porque decía que era el único día que podía ver el partido de fútbol sin que le molestasen, pero son excepciones. La guardia es un tiempo que se hace pesado y largo; y con los años se va notando. Desde luego, rara vez te da tiempo a hacer otra actividad porque tienes que estar un poco pendiente de lo que está pasando y es muy difícil desconectar.

El tiempo libre y las guardias

Así que los partidos del Atlético de Madrid los ve en casa…
Los veo donde puedo y cuando puedo porque hay veces que el horario no me lo permite. Pero sí me gusta ver todos los partidos del Atlético de Madrid porque soy un sufridor, sufridor sindicalista y del Atlético de Madrid.

El tema ‘estrella’ en la sanidad madrileña en los últimos meses ha sido la externalización. ¿Cómo lo ha vivido? ¿Le ha dado mayor protagonismo en los medios? ¿Le han llegado a reconocer por la calle?
Lo hemos vivido de lleno, desde dentro y con mucha tensión. Lo hemos pasado con mucha angustia y mucho miedo.

Un instante de la conversación con Cristina Mouriño

Hasta el último momento, cuando los juzgados han decidido parar esto, lo hemos vivido con mucha ansiedad. Nos jugábamos mucho con ello, no solo como profesionales, sino la propia organización. Creemos que es un error clarísimo que cometió el consejero y que le ha costado el puesto. Se equivocó en lo más básico, que es contar con los profesionales. Ha sido un año largo y muy duro, lleno de manifestaciones, declaraciones continuas y prensa a todas horas. Efectivamente, algunos te decían que te habían visto, pero lo que me preocupaba no era esto, sino que el proceso se parase. Se logró, ha sido un éxito y ahora confiamos en que esto se haya enterrado definitivamente. Seguimos teniendo dudas de cuál es la intención futura del gobierno en relación a esta medida, porque seguimos pensando que si hubiesen desistido definitivamente deberían haber retirado el concurso y acabado los contenciosos, y sin embargo los contenciosos siguen adelante.

Médico de familia, el más humanista
Ezquerra considera que “el médico es humanista y tiene que ser una persona muy cercana. Debe saber tratar el conjunto de la patología no solamente al enfermo, sino a su entorno, su familia, su vida social, y eso solo lo puedes hacer desde especialidades como la nuestra”. Para él, el ejercicio de la Medicina en el hospital “está muy deshumanizado, muy instrumentalizado”.
Otro de los conflictos que se ha generado es el de la junta directiva del Colegio de Médicos de Madrid. ¿Se ha planteado, de cara a las futuras elecciones, presentarse como candidato a presidente? ¿Se ve dirigiendo el colegio?
No, no pasa por mi imaginación en este momento dedicarme a otra actividad diferente a la que estoy haciendo. Mi única alternativa es volver a la actividad asistencial, normalizar mi vida, y hacer mi trabajo lo mejor posible. Creo que el colegio de médicos necesita un cambio profundo. Necesita un proceso electoral a no tardar, que se haga en este año y en eso confiamos todos. Sigo defendiendo que debería haber unos nuevos estatutos y luego celebrar elecciones para evitar la tentación de que una junta directiva haga una modificación estatutaria 'ad hoc' y que haga de su capa un sayo. Confío en que el futuro candidato y su junta directiva sean los que nos representen a todos los médicos y no dé la imagen que nos están dando ahora. Queremos que nos defiendan como profesionales, que sean sensatos y coherentes con lo que demandamos y que dejen de estar en los medios de comunicación para otra cosa que no sea para hablar de la profesión, porque lo triste es que estamos hablando permanentemente de lo que está pasando en el Colegio de Médicos, pero de las rencillas entre los miembros de la junta directiva.