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06/04/2014 n179

Esta semana la opinión pública ha puesto cara al presidente de los médicos españoles por unas declaraciones en las que dejaba sobre la mesa de debate un
posible copago regulador
para algunas de las malas costumbres de los
pacientes. Detrás del
Juan José Rodríguez
Sendín que ha sido
protagonista en los
medios generalistas
por esta propuesta
hay casi tres décadas
dedicadas al
sistema de salud.

Revista Médica

E n los últimos 30 años hay un nombre clave entre los médicos españoles en cuanto al ámbito colegial se refiere. Es el de Juan José Rodríguez Sendín (Vitigudino –Salamanca-, 2 de agosto de 1955). En algo más de tres décadas ha sabido maniobrar para poder plasmar desde lo alto de la cúspide organizativa todos esos proyectos que le bullían en la cabeza cuando era un vocal de Médicos Titulares del Colegio de Toledo. Ya entonces, a mediados de los 80, en la sede de la Organización Médica Colegial (OMC) se le empezaba a conocer como ‘el del jersey rojo’, en referencia a las ideas progresistas que trataba de llevar a la corporación, y a una prenda de este color que parece que vestía en algunas de sus primeras asambleas y que alguno quiso aprovechar para ‘bautizarle’.
A la izquierda, en una reunión con Alfredo Pérez Rubalcaba y Trinidad Jiménez. A la derecha, con Mariano Rajoy y Máximo González Jurado, presidente enfermero

Un compañero de batallas colegiales tiene un primer recuerdo de él muy significativo, “subido encima de una mesa, gritándonos a todos los colegas, repartiendo el cupo de la zona. En un primer momento pensé que era un loco, pero luego nos dimos cuenta de que era un líder”. Aunque su formación académica se había forjado en Salamanca, su andadura profesional y desde donde empieza su apuesta por el asociacionismo profesional tiene lugar en Noblejas, Toledo. Allí, en 1983 entra a formar parte de un equipo de Atención Primaria muy combativo, con muchas ganas de que este nivel asistencial tomara la dimensión que creían que les correspondía. Aquellos primeros años fueron el germen también de una sociedad científica, SEMG (Sociedad Española de Médicos Generales), la tercera en discordia entre Semergen y Semfyc, pensada muy al gusto de Rodríguez Sendín, que había pertenecido hasta entonces a Semergen y que promovió su particular escisión.
En 2005 cambió la presidencia de la OMC. Sierra (de espaldas) perdió ante Isacio Siguero
Le siguieron en este camino amigos que aún conserva cerca en la OMC y en SEMG, como José Manuel Solla o Antonio Fernández-Pro.

Su progresión en la OMC no fue sencilla. Su mensaje reformador chirriaba dentro de una institución muy conservadora por tradición, y tuvo que ir inoculándolo poco a poco en la asamblea. Como es lógico, encontró resistencia. En 1986 ya era vocal nacional de Médicos Titulares y durante seis años, hasta 2002, desempeñó esta responsabilidad de una forma muy activa. Coincidió entonces con una figura que para él sería fundamental en su trayectoria en la OMC, la de Guillermo Sierra. Ambos, uno especialista de Primaria y el otro del ámbito hospitalario, compartían muchos puntos de vista sobre la profesión y sobre cómo debía comportarse la corporación. Desde la cúpula de la OMC, primero como vicesecretario (1989-2001) y luego como presidente (2001-2005), Sierra siempre tuvo una especial consideración hacia Rodríguez Sendín. De hecho, cuando en 2002 el de Vitigudino pensó en dejar su carrera dentro de la organización, Sierra le recuperó y le dio ánimo para que regresara. Así fue como en 2002 logra llegar a la Secretaría General, en un proyecto que se antojaba conjunto con Sierra. Pero las elecciones de 2005 van a dar un giro inesperado en el tándem.

En la asamblea de la OMC había por aquellos meses un descontento creciente por algunos de los posicionamientos de Sierra, principalmente, y de su equipo. Por eso se comenzó a gestar una candidatura alternativa en torno a Isacio Siguero, que acumulaba casi una década a sus espaldas como presidente del Colegio de Sevilla. Votaron todos los 52 presidentes provinciales, porque cada voto valió su peso en oro aquel 16 de abril de 2005. Finalmente Siguero conseguía 28, frente a los 24 de Sierra. La asamblea quedaba dividida y Sendín ‘prisionero’ en una comisión permanente enfrentada.

Segunda etapa: presidente ‘in péctore’
Como es lógico, Isacio Siguero llegó a la presidencia de la OMC dispuesto a ejercerla, pero se topó con un secretario general que podía sentirse tocado por la derrota de Sierra, pero que no estaba dispuesto a arrojar la toalla. Por eso se presentó a la reelección del cargo en 2006, en un duelo parecido al protagonizado por Sierra y Siguero un año antes. La corriente de colegios que habían logrado el cambio presidencial en 2005 estaba convencida de que era necesaria la salida de Rodríguez Sendín de los cargos de la comisión permanente para completar la operación.
En 2010 fue invitado a impartir una conferencia en el prestigioso Club Siglo XXI
De esta forma le enfrentaron a Luis Campos, presidente del Colegio de Médicos de Pontevedra. El salmantino contaba esta vez con una baza importante: los vocales nacionales también votaban. Así logró 36 apoyos frente a los 29 de Campos. A partir de ese 11 de julio de 2006 se dedicó a hacer oposición a Siguero desde dentro de la propia comisión permanente.

Una de las virtudes de Rodríguez Sendín, según quienes le conocen, es su capacidad de persuasión, y también estratégica. Sabía que para vencer la resistencia de Siguero debía ganarse al resto de compañeros de viaje en la cúpula colegial. Así hizo buenas migas con Jesús Aguirre, que estrenó aquel 11 de julio cargo de vicepresidente, y con Francisco Toquero, vicesecretario, con el que forjó una amistad que ha perdurado con el tiempo. De esta forma forzó a Siguero a una reunión decisiva celebrada en Segovia en la que el oftalmólogo sevillano cedió para frenar un cisma irreconciliable en la organización. Los años siguientes, hasta 2009, Siguero desempeñó un mero rol institucional, mientras que Rodríguez Sendín y Jesús Aguirre fueron el poder ejecutivo de la OMC.

Finalmente, en julio de 2009, un año después de que Jesús Aguirre dejara la vicepresidencia para ser senador del Partido Popular por Córdoba, Juan José Rodríguez Sendín era elegido presidente de la OMC con 41 votos a favor y 11 en contra. Antes tuvo que acercarse a la corriente de José Luis Díaz Villarig, presidente del Colegio de León, que le aseguró un buen puñado de apoyos posiblemente a cambio de continuar como asesor de la presidencia.

¿La vista puesta en la política?

En 2013 renovaba el mandato después de que planeara una candidatura alternativa que se gestó durante meses en la sombra, pero que finalmente no se llegó a presentar. Y es que, aunque la asamblea de presidentes se mostraba contenta con la labor de Rodríguez Sendín y su equipo en los cuatro años anteriores, desde varias consejerías gobernadas por el Partido Popular se identificó al presidente de la OMC como un peón del ideario del PSOE en el
Prometiendo su cargo de presidente de la OMC, en 2009
tablero sanitario, y trataron de neutralizar su influencia buscando una alternativa. Finalmente, desde dentro de la profesión nadie se atrevió a dar el paso y quedar retratado como una marioneta al servicio del poder político.


En el trasfondo de la maniobra desestabilizadora de algunos consejeros queda el poso de la faceta política del hoy presidente de la OMC. En el sector hay voces que comentan que ya tiene incluso pactado su paso a las filas socialistas cuando ponga colofón a su carrera colegial. Pueden ser simplemente quienes tratan de desacreditar sus acciones como presidente de los médicos españoles. Y es que la sinceridad en los planteamientos de Rodríguez Sendín provoca filias y fobias, y no suele dejar indiferente al auditorio. Como ha sucedido con los medios de comunicación y la opinión pública, que a pesar de casi 30 años de trayectoria, le acaban de descubrir por unas declaraciones llevadas al extremo y algo sacadas de contexto. Seguro que alguien se las recordará si un día cruza la línea de la política.