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30/03/2014 n178
El Celador
Relooooj, no adelantes las horaaaas...
Como cada año, la noche del último sábado del mes de marzo tendremos que adelantar una hora los relojes. Creo que a las dos de la madrugada, de golpe y porrazo, serán las tres, y sin haber pestañeado. Dicen que esto es por un tema de ahorrar energía o algo así, y que fue una idea de Franco, pero no estoy muy seguro. Luego en septiembre, pasa lo contrario: el último sábado, y también sin anestesia, cuando el reloj llega a las tres de la madrugada, pues hay que tirar de una manilla para atrás para que marque las dos, porque sí, porque yo lo valgo.
Yo no sé si esto está suficientemente estudiado y justificado, supongo que sí, pero la verdad es que supone un auténtico trastorno. El más evidente, el de tener que estar unos días después cambiándole la hora a todos los dispositivos tecnológicos que llevan incorporado un reloj. Algunos lo hacen de manera automática, como mi móvil, pero en otros tienes que coger el librito de instrucciones (el espabilaburros, como le llama mi amigo Manolo), y ponerte a toquetear botones hasta que actualizas la hora. Yo soy muy torpe, y llevo durante medio año la hora equivocada en el coche.
Pero en mi hospital esto de adelantar la hora tiene otros efectos secundarios. A los pacientes no les sienta nada bien el cambio, están unos días algo descentrados, cuando se les lleva el desayuno no tienen mucha hambre, ni con la comida y la cena. Esos días da pena ver la comida que sobra, y eso que los platos que a veces servimos no se pueden calificar como apetitosos precisamente... Pero bueno, ése es otro tema.
Y luego está el asunto de las guardias. Desde unos meses antes, algunos avispados empiezan a pedirse hacer guardia esa noche, incluso cambiando turno si hace falta. Los que no están muy atentos y aceptan el cambio se tiran de los pelos cuando se dan cuenta de que han cedido su turno en la noche en la que se trabaja una hora menos. Y es que como aquél dicho de que 90 minutos en el Bernabéu son muy largos, 60 minutos de guardia nocturna en mi hospital a veces se hacen interminables...