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16/03/2014 n176
El avión malasio desaparecido podría estar en mi hospital Parece de película. Un avión de los grandes (hombre, no es un Jumbo pero tampoco una avionetilla), con casi 240 personas a bordo, desaparece en el trayecto entre Malasia y Pekín, y después de una semana no hay ni rastro de él. Ni los métodos más sofisticados consiguen encontrar una huella del aparato, y los radares lo pierden de vista en pleno vuelo y no vuelven a tener noticias suyas. Y eso que los del FBI o los de Método 3 saben de sobra lo que ahora mismo estamos haciendo usted y yo.

Hemos comentado este asunto varios días mi amigo Manolo y yo en los ratos del café. No conseguimos entender cómo puede desaparecer un avión con sus pasajeros de buenas a primeras, y no es que nos haya quitado el sueño (yo caigo rendido en la cama después de las horas de trabajo en el hospital y de la tensión que a veces se genera con algún paciente), pero sí le venimos dando vueltas y vueltas, es algo que nos intriga, y también nos entretiene, la verdad, a veces cansa hablar de tanto fútbol.
En una de estas charlas, Manolo tuvo una ocurrencia de las suyas. "Ya sé dónde puede estar el avión", me dijo. "Sorpréndeme", le contesté. Y sí, me sorprendió. "Aquí, en el hospital". Casi le arreo con una de las porras que me estaba metiendo entre pecho y espalda. "Menudo detective que estás hecho -le dije-, ¿qué pruebas tienes? ¿En qué te basas para decir tal disparate?".

La respuesta de Manolo me hizo ver una vez más que no da puntada sin hilo, que, a su manera, es un filósofo que no tiene nada que envidiar al mismísimo... No sé, a Punset. "¿Tú no piensas a veces que nuestro hospital es misterioso? Desaparecen personas y cosas. Hay días que vas por los servicios y por las unidades, y sólo ves a la mitad de los médicos que están en plantilla. O vas al almacén a buscar material, o en los mismos boxes, y de un día para otro ya no queda nada de lo que había. No sé, desapariciones extrañas, repentinas. Lo mismo que lo del avión. Yo lo buscaría aquí", argumentó Manolo. Como tenía mucho trasfondo lo que decía, no le llevé la contraria.