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09/03/2014 n175

En ningún contrato se establece la necesidad de que el médico que realiza asistencia domiciliaria deba tener coche y hacerse cargo de los gastos que generen esta actividad. Sin embargo la realidad es otra. Aunque estos profesionales cobran un complemento de desplazamiento por dispersión geográfica, diferente en función de donde ejerzan, este es insuficiente y en la mayor parte de los casos los médicos tienen que poner el dinero de su propio bolsillo para realizar estas visitas a los pacientes.
Cristina Mouriño

La disponibilidad del carné de conducir podría establecerse de aquí a unos años como requisito indispensable para los médicos de Atención Primaria que realizan asistencia a domicilio. Echando un vistazo al mapa, la mayoría de las comunidades autónomas ‘obligan’ a sus profesionales a disponer de coche propio y permiso para conducir para atender a los pacientes en sus domicilios.
En Andalucía, Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana, Galicia, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón, Extremadura, País Vasco, Baleares, Cantabria y Murcia, los profesionales denuncian que sus servicios de salud no les facilitan los medios para poder desarrollar su trabajo y que, para más inri, tienen que asumir ellos los gastos que generan estos traslados.
Aunque los profesionales reciben el llamado complemento de desplazamiento de dispersión geográfica, diferente en función de la autonomía en la que desempeñen su trabajo, aseguran que este es mínimo y no es suficiente para resarcir el coste de estos desplazamientos. Este complemento se incluye dentro de las retribuciones fijas y por tanto tributa IRPF y Seguridad Social. Además se distinguen varios niveles dentro
de este complemento. Esta compensación se fija en función de la extensión de las áreas de salud que se deben atender y de una ponderación de la población asignada a cada profesional en el caso de Cataluña. Los médicos catalanes reciben entre 117,76 euros y 329,59 euros mensuales por este concepto, según ha señalado a ‘Revista Médica’ el sindicato Metges de Catalunya.
El complemento de transporte, sólo en algunas regiones
En el País Vasco se calcula en función del número de núcleos de la zona de salud y el número de facultativos de la zona, incluyendo los pediatras. Así, los médicos de atención domiciliaria vascos cuentan con cuatro grados o niveles de dispersión: G1, G2, G3 y G4. Para cada uno de ellos se ha fijado una retribución mensual, siendo en el primer grupo de 68,78 euros; 148,98 para el G2; 217,74 euros en el tercer nivel y 297,96 en el G4.

Vicente Alonso, secretario general del Sindicato Médico de Cantabria

“Este complemento es una manera de compensar a los médicos el tiempo que les lleva el desplazamiento, pero no cubre los gastos que genera tu propio coche de gasolina y demás”, apunta Vicente Alonso, secretario general del Sindicato Médico de Cantabria. “El complemento de dispersión geográfica está generalizado en todo el territorio”, añade Vicente Matas, coordinador del Centro de Estudios del Sindicato Médico de Granada. “Sin embargo, el de transporte no se abona en todas las comunidades y la información relativa a esta compensación es bastante confusa”.
En el caso de Cantabria y Murcia los médicos disponen de un complemento de transporte, acordado por el antiguo Insalud en 1992, que viene a solventar en parte este problema y que contempla el abono de 0,18 céntimos por kilómetro, si hablamos de Cantabria. Sin embargo, los cambios que quiere introducir ahora la Administración han dado lugar a un conflicto con la gerencia del servicio de salud, ya que hasta ahora el complemento por transporte, que según Vicente Alonso “siempre fue insuficiente”, quedaba exento de tributar a Hacienda y ahora se ha revisado y Hacienda exige que tribute.

Vicente Matas, coordinador del Centro de Estudios del Sindicato Médico de Granada

Respecto a Murcia, el Sindicato Médico de esta región asegura que también se cobraba este complemento y que se retribuía a cada médico y enfermero en función del número de personas que se atendía y de la dispersión. “Después de 22 años funcionando de esta manera, el Servicio Murciano de Salud ha decidido que el complemento de transporte se abone ahora en función del número de avisos que se reciban”, ha explicado Ángel Victoria, secretario general del sindicato.
Existe además otro complemento relacionado con el de dispersión: el de capitación, que se retribuye en función del número de tarjetas sanitarias que tiene asignadas cada médico. Rosa Alás, vocal de Atención Primaria del Sindicato Médico de Navarra, ha explicado a ‘Revista Médica’ que en el caso de la Comunidad Foral el complemento de dispersión se calcula en base al número de tarjetas asignadas y la
extensión de las áreas de salud. El llamado complemento de transporte, calculado en base al kilometraje, convive con el de dispersión pero no se abona de forma simultánea, es decir, “unos cobramos por kilometraje y otros por dispersión”, asegura. “Lo ideal –continúa- sería fijar una fórmula mixta que abonara una parte por poner a disposición tu vehículo y otra parte por los kilómetros que realizas”.
¿Quién paga el parking?
Al problema económico se suma el del parking. Este es el caso de Madrid, por ejemplo. El secretario general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores (Amyts), Julián Ezquerra, critica que “ni hay coches ni facilidades para los desplazamientos”. “Existen verdaderos problemas, sobre todo en los núcleos urbanos, para conseguir aparcar el coche”. “En muchas ocasiones el profesional prefiere ir andando, si es posible, antes que coger su coche, pero en ocasiones no nos es posible y tenemos que asumir, además del coste de la gasolina, el de un parking”, añade. Ezquerra reconoce que en Madrid sí se abona un complemento por transporte, pero “es cada seis meses y la cantidad es mínima”.

Julián Ezquerra, secretario general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores (Amyts)

En otras autonomías, como es el caso de Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha, sus respectivos servicios de salud sí ofrecen vehículos a sus trabajadores. Andrés Cánovas, secretario general de CESM-Valencia, explica que la Consejería de Sanidad ha puesto a disposición de los médicos varios coches Fiat Bravo, pero a su juicio “esto no soluciona nada”. “Para tener la plaza en propiedad en Atención Primaria
no se exigía en el contrato tener carnet de conducir”, ha criticado. Por su parte, Castilla-La Mancha pone a disposición de sus médicos coches pero únicamente a partir de las 15 horas, para las Urgencias y los días festivos. En otras circunstancias los médicos deberán poner su propio coche y “sin ninguna compensación”, según afirma José Luis Grau, presidente de CESM-Castilla-La Mancha.

Andrés Cánovas, secretario general de CESM-Valencia

También Baleares ofrece durante las Urgencias un vehículo ‘PAC-móvil’ que dispone de médico y enfermera, y que es el que atiende las visitas domiciliarias en este horario. Para el resto de atenciones son los médicos quienes ponen su coche para desplazarse, según apunta José María Bravo, presidente de Atención Primaria del Sindicato Médico de Baleares (Simebal).
Esta problemática se agrava en lo relativo a la seguridad de los profesionales. Los médicos afirman que no están cubiertos en caso de que se produjera un accidente en estos traslados, ya que al utilizar sus propios coches el seguro les cubre por razones particulares, no laborales.
Aunque por el momento solo los médicos cántabros han anunciado movilizaciones el próximo 18 de marzo, los servicios de salud podrían encontrarse en breve con protestas en sus autonomías. En un momento en el que al médico se le ha congelado (cuando no recortado) su salario, se le han quitado
algunos complementos económicos (caso de las peonadas) y en el que debe multiplicar su actividad para suplir las bajas de compañeros no repuestas (ya sea por jubilación o por no renovación de interinidades), el perjuicio económico derivado de los gastos no satisfechos por la Administración relacionados con los desplazamientos para atender a pacientes podría ser la mecha que encendiera la gasolina, símil aplicable a este caso…

José María Bravo, presidente de Atención Primaria del Simebal